Honda y Yamaha paran la 'guerra en dos ruedas'

La rivalidad se convirtió en un caso de estudio de la inflexible beligerancia nipona en los negocios.
Un trabajador en la planta de Honda en Kumamoto.
Un trabajador en la planta de Honda en Kumamoto. (Naomi Tajitsu/Reuters)

Tokio

Honda y Yamaha, los fabricantes de motocicletas cuya rivalidad se convirtió en un caso de estudio de la inflexible beligerancia japonesa en los negocios, declararon un armisticio y acordaron trabajar juntos.

Las negociaciones entre los antiguos enemigos, ya que cada uno corre el riesgo de caer en ruina financiera en su búsqueda por sacar al otro del mercado japonés de vehículos de dos ruedas, puede poner a Honda en el papel de fabricante de equipo original para Yamaha, una posición que destaca la fuerza relativa de la marca Yamaha.

Con las negociaciones sobre la alianza, que se dieron a conocer el miércoles en Tokio y que solo marca una cooperación para los modelos que se venden en el mercado japonés, se espera ver que los dos grupos participen en un desarrollo conjunto de la siguiente generación de motonetas eléctricas.

Las empresas dijeron que la alianza se alcanzó al tomar en cuenta los “diferentes retos”, que incluyen el cumplimiento con los estándares de seguridad y las regulaciones de las emisiones, que esperan sean más duras y más onerosas financieramente en los próximos años.

Los rivales seguirán su guerra en los principales mercados de Asia fuera de Japón y los ejecutivos hicieron hincapié en que la colaboración se limitará a las motonetas —los vehículos que tienen un motor de 50 cc o motores eléctricos— que se venden en Japón.

“No negociamos sobre el extranjero. El área de colaboración se limita estrictamente a la categoría clase-1 y no se dará una ampliación”, dijo Shinji Aoyama, director operativo de Honda.

Las negociaciones de paz, que no se podrían imaginar en la década de los 80, cuando el lema corporativo de Honda era “Aplastar a Yamaha”, se convocaron para hacer frente a un mercado japonés de motocicletas y motonetas cada vez más pequeño.

En 1981, cuando las dos empresas japonesas se embarcaron en lo que se llegaría a conocer como la “Guerra Y-H”, las motocicletas y las motonetas eran una compra aspiracional de los jóvenes japoneses —un símbolo de libertad, de prosperidad y de la entonces gran reputación mundial de Japón como ingeniería de precisión. En sus esfuerzos para superar al otro durante la década de los 80 del siglo pasado, Honda y Yamaha lanzaron decenas de modelos cada año.

Ahora, con la alianza a la vista, y a pesar del uso histórico de la rivalidad Honda-Yamaha como caso de estudio en las escuelas de negocios, al parecer las empresas están dispuestas a reducir la firmeza de su vieja pelea empresarial.

 “Entre nosotros nunca la llama­mos Guerra H-Y”, dijo Aoyama. Katsuaki Watanabe, director ejecutivo de Yamaha, quien pasó por un recorte salarial en 1983 cuando la empresa perdió la ba­talla, agregó: “Entre las personas que quedan no hay sentimientos negativos por la Guerra H-Y”.

Las ventas de motocicletas en Japón cayeron 84 por ciento, para llegar a 372 mil 696 unidades en 2015, de acuerdo con la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón. Después de la Segunda Guerra Mundial había 50 empresas japonesas que fabricaban moto­cicletas, pero la cifra se redujo a cuatro.

Ya que la alianza se limita al mercado japonés, los analistas anticipan que el impacto en la rentabilidad de los grupos será limitada.

Información adicional de Nobuko Juji en Tokio.