HSBC analiza regresar su sede a Hong Kong

El clan de expatriados escoceses que fundó y dirige el banco pierde la paciencia con los gravámenes y las restricciones que impone Gran Bretaña.
Una de las sucursales del grupo financieron en la región asiática.
Una de las sucursales del grupo financieron en la región asiática. (Bobby Yip/Reuters)

El nacionalismo escocés ocupó un lugar destacado en la campaña para las elecciones generales de Reino Unido de ayer. Pero el primer acto real de independencia puede ser un cambio de HSBC, un banco que nunca ha sido feliz en Londres, para regresar a Hong Kong. El clan de expatriados escoceses que fundó y todavía dirige HSBC pierde la paciencia —una virtud que nunca poseyó en abundancia— con los impuestos, las restricciones y el poco aprecio.

HSBC busca mudarse, tal vez junto con Standard Chartered, el otro producto del antiguo imperio británico, que empieza a verse fuera de lugar en un descontento Reino Unido. Asia es una mejor ubicación para que HSBC tenga su oficina central, como lo hizo hasta 1993, cuando tuvo que emigrar a Londres como condición para la compra de Midland Bank. No tiene mucho sentido perder el tiempo.

No solo las perspectivas de crecimiento económico son mucho mejores en Asia, sino que los políticos británicos —y muchos votantes— son hostiles con ellos y los miran con desprecio. Hay razones obvias para ello, pero bien puede hacer que se den cuenta de que Reino Unido no puede seguir complaciente con su papel en el mundo. Tiene algunos atractivos como centro financiero mundial, pero no son infinitos.

Es una anomalía que HSBC tenga su oficina central en Reino Unido y, por lo tanto, deba pagar un impuesto de mil 500 millones de dólares en su balance general de este año. El corazón del banco se encuentra en Hong Kong, donde se fundó en 1865 y todavía emite billetes. El año pasado Asia contribuyó con 78 por ciento de las utilidades, mientras Europa solo abonó 3 por ciento. Eso se vuelve cada vez más cierto a medida que se retira de sus incursiones mundiales poco recomendables.

El impuesto a la banca de Reino Unido, que se introdujo en 2011 y desde entonces aumentó ocho veces, rápidamente se transformó de un incentivo dirigido para reducir el riesgo sistémico por el recorte de los balances en un impuesto permanente para todos los propósitos. Tanto el Partido Conservador como el Laborista pueden aumentar el impuesto si salen electos, y el Partido Laborista puede sumar 800 millones de libras para pagar guarderías.

El impuesto cae más fuertemente en HSBC y Standard Chartered en comparación con otros bancos extranjeros que solo pagan por sus actividades en Reino Unido, o las financieras británicas que no tienen grandes operaciones en el extranjero. Como contribución al gobierno por ofrecer un respaldo en caso de que se presente una crisis, tiene sus méritos (aunque los bancos también pagan seguros de depósitos e impuestos empresariales), pero está mal dirigido como impuesto general.

Después de todo, ni HSBC ni Standard Chartered, que solo obtiene 8 por ciento de su facturación de Reino Unido, tienen que pagar el elemento no británico. Puede costarles mil millones de libras trasladar la oficina central, pero puede recuperarlo rápidamente mientras se protegen de nuevos aumentos en el impuesto, y de las incertidumbres políticas que incluyen la posibilidad de que Reino Unido salga de la Unión Europea.

Para Standard Chartered, Londres tiene ventajas históricas. Sus operaciones se extienden uniformemente en diferentes países y regiones, y Reino Unido ofrece un hogar estable y neutral con un sólido sistema legal y estructura regulatoria (a pesar de las fallas que surgieron en la crisis de 2008). Si no hay un empuje muy fuerte, probablemente se quede.

Pero la estrechez mental británica, que es evidente tanto en cómo se impuso el gravamen a la banca como en la reacción general con HSBC, aumenta la posibilidad de que se vaya ("Solo fanfarronean y, de todas formas, buen viaje a los banqueros", es la nota dominante"). La verdad es que Asia es una alternativa atractiva.

No solo los inversionistas de Hong Kong valoran más a HSBC por el pago de dividendos que por el de impuestos, sino que gana fácilmente "una visión a 20 años en donde está el crecimiento económico más rápido en el mundo", como expresó esta semana Stuart Gulliver, presidente ejecutivo de HSBC, sobre la opción. HSBC llegó a Reino Unido en 1993 para cubrirse del riesgo político y financiero, pero es un momento lógico para apostar por Asia.

Tanto Hong Kong como Singapur son centros financieros con una buena supervisión que salieron intactos de la crisis asiática de 1997, un presidente ejecutivo de EU califica a Singapur como "el patrón de oro" de las regulaciones, con buena paga, supervisores tecnócratas estrictos que imponen firmes límites de riesgo. La Autoridad Monetaria de Hong Kong se conoce por intervenir para reducir los préstamos inmobiliarios.

La pregunta es si Hong Kong es lo suficientemente fuerte como para asumir todo el balance de HSBC de 2.6 billones [millones de millones] de dólares. Ya está altamente cubierto, los activos de banca son 700 por ciento el producto interno bruto y HSBC es el banco local más grande. China puede respaldar al territorio en una crisis, pero HSBC no querrá arriesgarse al abrazo del dragón.

En ese sentido, Reino Unido le facilitó a HSBC salir del país. Al imponer restricciones en los balances de los bancos minoristas de Reino Unido a partir de 2019, que refleja cómo HSBC se estructura a sí mismo. En lugar de depender de una fuente central de capital —ya sea en Londres o Hong Kong— para apoyar todas sus actividades, dispone del capital en cada subsidiaria, con lo que disminuye el peso que tiene que cargar Hong Kong.

Sería útil para HSBC y Reino Unido separarse ahora. El primero se queja desde hace mucho tiempo por tener que estar en Londres y tiene un hogar natural al que puede regresar. El segundo puede tener una dosis de realidad, evidencia de que puede perder algo al tratar a los bancos globales que eligen ubicarse allí en su mayoría como parias gravables.

La pérdida implica más que el impuesto, aunque dividir a la mitad la cantidad que paga HSBC puede ser suficientemente significativo. También puede tener como consecuencia una reducción en empleos y menos trabajo para las firmas de servicios profesionales. Reino Unido, junto con otros países, tiene razón al regular los bancos de una manera más estricta que antes. Pero también necesita que se asienten.

john.gapper@ft.com