Grecia: la moraleja del sobreendeudamiento

Ahora las financieras no son la causa de los problemas, sino un mero peón que quedó atrapado en medio de un mortal juego de mesa.
Clientes del Piraeus Bank retiran de un cajero automático en Atenas.
Clientes del Piraeus Bank retiran de un cajero automático en Atenas. (Alkis Konstantinidis/Reuters)

Apenas hace un año los bancos griegos pasaban por una buena racha. Recaudaron en conjunto 13 mil millones de euros en capital fresco para sostener su recuperación y nuevamente tuvieron acceso a los mercados de deuda para financiar los préstamos. Las ruedas para impulsar la recuperación económica del país se veían muy bien engrasadas.

Sin embargo, los inversionistas optimistas que respaldaron todas las rondas de financiamiento ignoraron dos verdades incómodas. Una debería ser evidente, que el peso de la deuda del país era inherentemente insostenible, y que inevitablemente regresaría para acosar a los políticos y a los bancos por igual hasta que se implementara una reestructuración adecuada. La otra también podía ser previsible, que después de seis años de una brutal recesión y austeridad, que la población se iba a rebelar y elegiría a un gobierno radical.

En medio de la amarga guerra de palabras que se desató entre el gobierno y los negociadores del rescate financiero de Europa en las últimas semanas, hay un enfoque comprensible sobre las víctimas de esta crisis: la población griega común, los pensionados y los desempleados.

Pero aunque no esté de moda afirmarlo, los bancos también merecen compasión. Porque, a diferencia de muchas otras crisis que afectaron a toda Europa, desde Grecia hasta Chipre, los bancos griegos no fueron la causa de los problemas del país. Son meros peones que quedaron atrapados en medio de un mortal juego de mesa.

Si bien hace un año se podían ver como el mecanismo de transmisión para la recuperación, ahora corren el riesgo de convertirse en el detonante de una caótica salida de Grecia de la eurozona.

La semana pasada la población y las empresas griegas se pusieron más nerviosas y aceleraron los retiros de efectivo de sus cuentas bancarias. Esto no es nada parecido a las corridas bancarias repentinas que afligieron a otros países, Northern Rock de Reino Unido en 2007 o las instituciones de crédito de Islandia un año después.

Sin embargo, la lenta salida de dinero de las cuentas en los bancos griegos pasó de ser un paseo a un trote rápido. Durante el periodo previo de la prolongada tensión en Grecia, entre 2010 y 2012, la cuenta de depósitos en los bancos del país se redujo de cerca de 235 mil millones de euros a 160 mil millones de euros, una tasa de retiro promedio diario de alrededor de 100 millones de euros. Para finales de la semana pasada, el ritmo de los retiros saltó a casi mil 500 millones de euros al día —más de 1 por ciento del total—, de acuerdo con los jefes de los bancos. Ahora se calcula que los depósitos en el sistema cayeron por debajo de 130 mil millones de euros. Esta reducción de la base de depósitos hace que los bancos sean cada vez más dependientes de la llamada asistencia de liquidez de emergencia (ELA, por su sigla en inglés), el plan de financiamiento para la crisis que financia el Banco Central Europeo (BCE) a través del banco central griego. La banca helena ahora tiene alrededor de 85 mil millones de euros de ELA y 35 mil mde adicionales de liquidez directa del BCE.

El ritmo de los retiros es tan intenso que el sistema no tiene respiro. Incluso después de la inyección de casi 2 mil millones de euros de dinero de ELA el viernes, los banqueros dijeron que solo tienen suficientes fondos para durar aproximadamente un día. Ayer abrieron. Pero si las negociaciones políticas del día con los líderes de la zona euro no logran llegar a un acuerdo sobre la deuda de Grecia, los banqueros tendrán que poner en marcha el plan de contingencia de cerrar por día libre bancario el día de hoy. Seguirán los controles de capital.

Incluso si el enfrentamiento de ayer termina en un acuerdo —o en otro rodeo— en lugar de una guerra a gran escala, empezarán a llegar a Atenas plazos más difíciles que nunca. El principal de todos es el del 20 de julio, cuando se deben de pagar bonos por 3 mil 500 millones de euros que tiene en su poder el BCE. Mantener acceso al ELA mientras se cae en el incumplimiento de pagos sobre esos bonos es algo inconcebible.

Analistas de Citigroup calculan que, en cualquier caso, al alto ritmo actual de los retiros de depósitos, los bancos tienen suficientes garantías para asegurar 20 días más de dinero del BCE.

Incluso si de alguna manera Grecia y sus bancos logran superar los siguientes meses, el daño a largo plazo ya se hizo. Es poco probable que una gran parte de los depósitos perdidos regrese, lo que limita el alcance de los bancos. Al mismo tiempo, la reciente recaída en la recesión obligó a más empresas a caer en incumplimiento de pagos, la tasa de crecimiento de cartera vencida de los bancos se acelera de nuevo. La cartera vencida ahora se encuentra en 40 por ciento de todos los préstamos. Las empresas y las personas con la opción de reubicarse en el extranjero lo consideran de nuevo.

La relevancia internacional de la situación de Grecia, como muchos lo señalan, es principalmente sobre el proyecto político europeo. En términos meramente financieros, el impacto más allá de Grecia del colapso de la economía y la salida de Grecia de la zona euro será mínimo. Los antiguos vínculos con otros sistemas bancarios —en particular el francés— se redujeron a solo unos cuantos miles de millones de euros.

Pero la grave situación del país también lleva una resonancia económica más profunda. En este país de mitos y dramas, ahora se presenta una moraleja, se le enseña a un mundo sobreendeudado una poderosa lección sobre lo que puede salir mal si no logramos hacer frente a las distorsiones que esto crea.

EL DATO

13 mil mdd

Recaudación de capital fresco que consiguieron los bancos griegos hace un año, con lo que iniciaron su recuperación y tuvieron acceso a mercados de deuda.

2 mil mdd

Inyección de capital que hizo el ELA a los bancos griegos el viernes pasado; aún así afirman que no podrán mantener el ritmo de retiros de clientes.


patrick.jenkins@ft.com