Gane quien gane en EU, hay que vigilar al peso

Con base en el flujo de divisas, los inversores a corto plazo, como los fondos de cobertura, anularon sus apuestas sobre mayor afectación a la moneda mexicana.
El tipo de cambio alcanzó 20 pesos en septiembre pasado y en el último mes se ha recuperado 4 por ciento.
El tipo de cambio alcanzó 20 pesos en septiembre pasado y en el último mes se ha recuperado 4 por ciento. (Ariana Pérez)

Si bien la confianza de que Donald Trump pueda llegar a la Casa Blanca va en descenso, no estaría mal que volteara a ver al mercado de divisas en busca de consuelo. Apostar al peso mexicano puede darle utilidades al desarrollador de propiedades si pierde las elecciones.

Cuando se escriban las historias de estas elecciones, el peso va a merecer más que una nota al pie de página. Con las fuertes oscilaciones en los últimos tres meses y el mal desempeño en comparación con otras monedas de los mercados emergentes, el peso se convirtió en el improbable indicador a seguir para medir las creencias de los inversionistas sobre quién va a ganar el 8 de noviembre.

La promesa del candidato republicano de erigir barreras comerciales contra el vecino al sur de Estados Unidos —un compromiso que se mezcló con insultos contra los mexicanos— dejó a los operadores con una regla sencilla: lo que es bueno para la campaña de Trump es malo para el peso.

Al tener en cuenta el descenso de Trump en las encuestas en las últimas semanas, no sorprende mucho que el mercado de divisas le señale a Clinton que es seguro llamar a los que mueven los hilos. Después de desplomarse a un mínimo histórico de casi 20 pesos por dólar a finales de septiembre, el peso se recuperó más de 4 por ciento este mes cuando los comentarios lascivos del candidato sobre las mujeres y sus actuaciones ineficaces en los debates perjudicaron su candidatura a la presidencia.

“La gente en general ya desechó la idea de que Trump pueda ganar”, dice Dirk Willer, director de estrategia de divisas de mercados emergentes de Citigroup. Con base en el flujo de divisas que ve el banco, Willer reconoce que los inversores a corto plazo, como los fondos de cobertura, eliminaron las apuestas sobre más dolor al peso. De hecho, un gran banco concluyó que la paridad peso dólar ya no valora la posibilidad de que Trump llegue a la presidencia.

Si bien el empresario de 70 años a menudo actúa de forma precipitada cuando se trata de México, no son sus comentarios ofensivos los que inquietaron al peso durante la campaña. Una lógica más segura fue la guía para los vendedores de la moneda. Ningún país tiene más que perder si gana Trump, y entrega una presidencia que se defina por una retirada estadunidense a la globalización.

Los lazos entre las economías vecinas se profundizaron después de la creación en 1994 de una zona de libre comercio que abarca desde México hasta Canadá. Desde que Bill Clinton firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las importaciones de productos que van de México a EU aumentaron más de seis veces, y Estados Unidos actualmente es el destino de alrededor de 80 por ciento de las exportaciones de su vecino.

Tan entrelazados están los sectores de fabricación de los dos países que el ensamble de automóviles en las plantas de propiedad estadunidense que están en México implica que las piezas crucen la frontera siete veces en promedio por cada vehículo que se produce, de acuerdo con Barclays.

No solo son los poderosos vínculos entre las dos economías las que dejaron expuesto al peso de manera tan peculiar. La moneda también es más fácil de comercializar en comparación con las de otros países en la mira de la retórica comercial de Trump. Entre las monedas de mercados emergentes, es la segunda más líquida, de acuerdo con un estudio que publicó en septiembre el Banco de Pagos Internacionales.

China, por ejemplo, recibió fuertes críticas durante la campaña. Sin embargo, la administración del yuan y el banco central de China con muchas reservas de divisas es un blanco menos atractivo para los especuladores en comparación con el peso y un banco central de México con menos armas.

Si Trump voltea las encuestas y gana, el Banco de México sin duda tendrá que recurrir a sus reservas para compensar la venta de pesos. Por el contrario, el consenso es de una tendencia alcista de alivio para el peso si Clinton logra ganar.

Si lo hace, será un gran error asumir que la política de EU será normal para el peso y muchas otras monedas de mercados emergentes. Los vituperios contra el comercio que hizo Trump fueron más ruidosos, pero la ira ante la desigualdad de la globalización electrificó la oportunidad de Bernie Sanders para la candidatura demócrata. De hecho, el apoyo de la misma Clinton al libre comercio fue más ambigua durante la campaña.

“La retórica de Clinton es menos favorable a la globalización, y los inversionistas tendrán que establecer lo que eso significa”, dice Roger Hallam, director de inversión de divisas de JPMorgan Asset Management. “¿La retórica fue más populista para poder llegar a la Casa Blanca?”.

Un gobierno de Clinton no va a desechar el Tlcan ni se va a convertir en el opositor más fuerte al libre comercio. Sin embargo, es difícil ver cómo su presidencia podrá evitar abordar la preocupación que existe sobre la globalización que la elección logró mover hacia el centro de la política estadunidense.

La lección más grande de la campaña para los inversores de mercados emergentes es que el supuesto de que la globalización sin trabas es buena para EU se sometió a un duro escrutinio por una buena parte del electorado estadunidense.

Por eso, independientemente de quien gane dentro de dos semanas, todavía valdrá la pena observar al peso.