Fundador del WEF abre la puerta a la sucesión en Davos

Shwab insistió en que no tiene planes para retirarse del WEF, el foro que él creó hace 44 años y que reúne a la élite global para su simbólica conferencia anual en los Alpes suizos.
Schwab visitó Cancún durante el foro económico latinoamericano.
Schwab visitó Cancún durante el foro económico latinoamericano. (Héctor Téllez)

Luego de más de cuatro décadas al mando del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab prepara un giro en la dirigencia de su grupo de conferencias para encontrar un eventual reemplazo para él.

El cambio, que se habrá de implementar este año, dividirá los puestos de presidente y director general, que ahora ostenta el directivo de 77 años, y le delegará una mayor supervisión a un grupo de consejeros, incluida Christine Lagarde, cabeza del Fondo Monetario Internacional y miembro del consejo fundacional del WEF.

“Me preocupa echar a andar un sistema en el que si algo me llegara a pasar hubiera un proceso definido para elegir a un sucesor”, dijo en entrevista con el Financial Times.

Shwab insistió en que no tiene planes para retirarse del WEF, el foro que él creó hace 44 años y que reúne a la élite global para su simbólica conferencia anual en los Alpes suizos. “Tengo la condición física de uno de 50 años”, dijo.

Y más bien Schwab refiere que la búsqueda ha sido acelerada por la decisión del gobierno suizo de designar al WEF, sin fines de lucro, como una organización internacional con un despliegue total, como la Cruz Roja.

La larga estadía de Schwab ha llevado a algunos miembros del WEF a preguntar si la institución no es muy dependiente de su fundador. “Es como el asunto Buffett”, dijo un ejecutivo estadunidense al trazar un paralelismo con Berkshire Hathaway, que depende tanto de Warren Buffett, su legendario fundador que domina al grupo.

Schwab admitió que el WEF necesita enfocarse en el tema de la sucesión y los asuntos de la gobernabilidad para asegurar su crecimiento a largo plazo.

“El WEF debe ser apenas la segunda organización internacional que ha sido creada por solo una persona —la otra es la Cruz Roja —. Mi deber es asegurarme de que lo que he creado puede desarrollarse y existir a la larga”, dijo el directivo.

Los cambios de gobernanza se mirarán muy de cerca por los miembros de élite del foro, pues Davos no solo se ha convertido en un punto de encuentro sin rivales para la comunidad global de los negocios en años recientes, sino que el crecimiento del WEF también encarna un cambio mayor de la naturaleza de los negocios y el diálogo político.

Cuando Schwab creó el WEF, las conferencias internacionales eran vistas como un mercado de nicho. Sin embargo, en las últimas dos décadas estos encuentros de alto nivel han explotado en número y escala, a pesar de que sus críticos los acusan de fomentar el elitismo, en tanto que internet ha facilitado las comunicaciones cibernéticas más que nunca.

Schwab admite sus dudas en cuanto a que la industria podrá seguir creciendo igual.

“Mi predicción es que en 20 o 30 años la gente ya no irá a las conferencias”, dijo. “La dimensión digital cambiará la forma en que la gente interactúa”.

Sin embargo, aseguró que el WEF se ha adaptado a manejar sus operaciones en línea y afirmó que no vio señales de decrecimiento en la demanda de sus servicios, a pesar de que subieron las tarifas de su membresía.

El año pasado, 120 firmas pagaron 537 mil dólares por ser uno de los “socios estratégicos” del foro. Y este año el precio se elevó a 600 mil francos suizos además de que otras mil empresas pagan 50 mil francos solo por participar.