Al día del yoga en la India le falta karma y dinero

La verdadera intención espiritual de esta práctica milenaria se ha perdido e industrializado. Para los tradicionalistas hindús es una situación preocupante.
Los Sadhus (monjes hindús) atraen a una gran cantidad de turistas a la ciudad de Varanasi en India. Algunos de estos monjes sólo tienen la apariencia y no practican la religión.
Los Sadhus (monjes hindús) atraen a una gran cantidad de turistas a la ciudad de Varanasi en India. Algunos de estos monjes sólo tienen la apariencia y no practican la religión. (Foto: Shutterstock)

India

En Estados Unidos, el yoga es una industria de 11 mil millones de dólares, con al menos 63,000 instructores y centros de yoga, revistas especializadas, lugares de retiro de lujo y ropa de diseñador, como las de la compañía que cotiza en Nasdaq, Lululemon Athletica.

Pero en la India, la cuna del yoga, a los nacionalistas hindús les preocupa que la práctica y sus raíces espirituales han quedado subyugadas por la buena acogida que ha tenido entre los jóvenes de la India la “cultura occidental”, incluyendo la comida extranjera, la ingesta de alcohol y la búsqueda de una felicidad más materialista.

Ahora, el primer ministro Narendra Modi, quien es un fiel devoto del yoga, así como sus partidarios conservadores hindús, quieren recuperar el yoga para la India, y por ello celebraron el primer Día Internacional del Yoga.

El gobierno de Modi estaba lleno de júbilo en diciembre, cuando la ONU aceptó su propuesta de designar un día internacional del yoga al año. La India realizó elaboradas funciones de yoga en sus embajadas alrededor de todo el mundo.

Pero el mayor alboroto fue en Delhi, donde Modi supervisó personalmente el intento de romper el récord mundial para la clase de yoga más grande jamás realizada, con más de 35,000 funcionarios del gobierno, estudiantes y policías listos para realizar la postura del perro inclinado, al iniciar la mañana.

Andrea Jain, profesora de estudios religiosos de la Indiana University-Purdue University Indianapolis, y autora del libro: Selling Yoga: From Counterculture to Pop Culture, (Vender Yoga: de la contracultura a la cultura popular), dijo que con el día de alto perfil, la India trata de reclamar el yoga para la India contemporánea.

“Se trata de la posibilidad de reclamar los orígenes y la propiedad del yoga, una industria multimillonaria que va creciendo en todo el mundo”, dice Jain. “Es una forma de establecer el poder y el respeto del mundo al decir: ‘India merece todo el respeto y reconocimiento por contribuir con este gran regalo’”.

Sin embargo, al parecer, el respeto y el buen karma se fueron por la borda en la etapa previa al Día Internacional del Yoga, debido a las tensiones entre los nacionalistas hindús y las minorías religiosas que se muestran incómodos por el aparentemente privilegio que tienen las creencias y las prácticas hindús en la vida pública.

A diferencia del mundo occidental, en la India al yoga muchos lo ven -incluyendo a los nacionalistas hindús y a las minorías religiosas- como parte de una práctica religiosa hindú.

La organización no gubernamental “All India Muslim Personal Law Board” llama al yoga -y particularmente a las 12 poses para saludar al sol, o Surya Namaskar-, contrario al islam, y amenaza con luchar contra cualquier participación obligatoria.

Yogi Adityanath, un parlamentario del partido Bharatiya Janata de Modi, respondió que los que no quieran realizar Surya Namaskar deben “arrojarse al océano” o “salir de Hindustán”.

Desde entonces, Nueva Delhi quedó en una encrucijada al afirmar que los orígenes del yoga son una práctica espiritual, mientras que a la vez insiste en que no es una actividad religiosa. Surya Namaskar, cuya inclinación hacia el sol enfada a los religiosos musulmanes que prohíben inclinarse ante otra cosa que no sea Alá, finalmente quedó fuera del programa.

Irónicamente, los expertos dicen que lo que los yogis de la India presentaron en Rajpath, durante la celebración del Día Internacional del Yoga, es más una creación del siglo 20 que una genuina tradición antigua de la India.

“Es una invención del siglo XX que hicieron los gurús del yoga de la India y los movimientos de cultura física que crecieron en ese mismo siglo”, dice Jain. “Construyeron una nueva cultura física que se vincula con algo que se ve como algo indio, así que lo llamaron yoga, a pesar de que tiene más en común con la gimnasia moderna, que con cualquier tradición de yoga premoderna”, finaliza.