EU y China compiten por controlar el futuro de Asia

China busca fundar una nueva institución bancaria, que compita con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, para escribir las nuevas reglas de la economía mundial.
El presidente de China , Xi Jinping (cuarto de derecha a izq) se reunió con los invitados a la ceremonia de lanzamiento del Asian Infrastructure Investment Bank (AIIb) en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing, el 24 de octubre de 2014.
El presidente de China , Xi Jinping (cuarto de derecha a izq) se reunió con los invitados a la ceremonia de lanzamiento del Asian Infrastructure Investment Bank (AIIb) en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing, el 24 de octubre de 2014. (Reuters)

Estados Unidos

La disputa anglo-estadounidense sobre la membresía de un nuevo banco de desarrollo que dirige Beijing es uno de los primeros capítulos en la creciente competencia entre EU y China para ver quién escribirá las reglas de la economía mundial en el siglo XXI.

La administración de Obama reaccionó con enojo a la decisión británica del jueves de convertirse en miembro fundador del Asian Infrastructure Investment Bank (AIIB), una iniciativa china de 50 mil millones de dólares (mdd) que puede rivalizar con el Banco Mundial con sede en Washington. Gran Bretaña se convertirá en la primera economía del G7 que se une al AIIB, con lo que le da un importante impulso de credibilidad y potencial de financiamiento al banco que dirige China en un momento en que lucha por establecerse.

El nuevo banco asiático es una parte del ambicioso empuje chino para crear una nueva generación de instituciones financieras y económicas que pueden dar una mayor influencia política a la región Asia-Pacífico y, potencialmente en otras partes del mundo. “En el centro de esta disputa está la competencia de largo plazo por las reglas, normas e instituciones que regirán la economía y la política en Asia”, dice Ely Ratner, investigador del Center for a New American Security, un think tank en Washington.

Además del AIIB, China es el país líder detrás del banco de desarrollo de los BRIC que se lanzó el año pasado y anunció un Fondo de la Ruta de la Seda de 40 mil mdd para apoyar proyectos que unirán a China con Asia Central.

Todas estas nuevas iniciativas chinas satisfacen un hueco financiero, como la demanda para infraestructura en los países en desarrollo; pero también representan un reto político directo a las instituciones con sede en Washington, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

EU tiene sus propios planes para forjar una nueva arquitectura económica para la región de Asia, más notablemente a través del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por su siglas en inglés), un acuerdo comercial entre 12 naciones que se negocia actualmente. En combinación con los acuerdos comerciales individuales que EU discute con la Unión Europea, la estrategia general estadounidense es establecer una nueva serie de reglas de comercio internacional que pueda establecer mayores estándares para los derechos de propiedad intelectual, subsidios del Estado y protección ambiental, todas áreas donde China y EU tienen intereses y enfoques distintos.

De acuerdo con Yun Sun, una experta en política internacional china del Stimson Center en Washington, China ya enfrentó a una serie de desafíos internos mientras trata de establecer el AIIB.  Los funcionarios prometieron que el nuevo banco entregará fondos con menos burocracia que el Banco Mundial, pero también se dieron cuenta de que las rigurosas condiciones que adoptaron los otros bancos en parte se diseñaron para prevenir préstamos no recomendables y mantener una fuerte calificación crediticia.

China representa un reto diferente para Washington, una gran potencia con la capacidad para establecer instituciones económicas y alianzas con países que también mantienen fuertes relaciones con EU.

Los miembros fundadores del nuevo banco incluyen a Singapur y a India, mientras que China cabildea para que Australia y Corea del Sur -dos aliados cercanos de EU- se unan al banco. Aunque hasta el momento los dos países declinaron, la decisión británica probablemente vuelva a abrir el tema.

Una serie de ex funcionarios estadounidenses creen que EU también se perjudicará a sí mismo en esta nueva competencia con China por la influencia. Después de instar a China durante años para que sea un “interesado responsable” en la gobernanza mundial, la administración apoyó una reforma en las cuotas del FMI que puede darle a China un papel mayor. Sin embargo, la propuesta se diluyó en el Congreso.

El deseo de China para forjar sus propias instituciones en parte es un reflejo de la percepción de que la excluyeron de la arquitectura actual.