Estados Unidos creció menos de lo esperado

Cinco puntos para entender cómo la economía estadounidense se está recuperando.
Las cifras de gastos del consumidor fueron las más fuertes desde 2006, y sugieren que la recuperación doméstica va por buen camino.
Las cifras de gastos del consumidor fueron las más fuertes desde 2006, y sugieren que la recuperación doméstica va por buen camino. (Shutterstock)

Estados Unidos

Después de la poderosa aceleración del crecimiento que se dio durante el verano, la economía de Estados Unidos se desaceleró considerablemente en los últimos tres meses del año. Aunque algunos aspectos en las cifras que se dieron a conocer el 30 de enero sin duda fueron decepcionantes -en particular, los datos de exportación- por ningún motivo sugieren que la economía se sale del camino. En todo caso, puede sumar al optimismo sobre el panorama del gasto del consumidor, que está en consonancia con un nuevo impulso gracias a la reducción a la mitad de los precios del petróleo.

1. ¿Por qué el lento crecimiento llega a los titulares?

En el cuarto trimestre el producto interno bruto creció 2.6% anualizado, una marcada desaceleración del ritmo de 5% en el tercer trimestre. El gran impulsor fue el consumo de los hogares, que creció a un ritmo anualizado de 4.3%. La principal decepción fueron las débiles exportaciones netas, que le restaron 1% al crecimiento. Aunque las importaciones aumentaron 8.9%, el crecimiento de exportación fue mucho menor a 2.8%. El gasto público también fue una carga, el consumo de gobierno le restó 0.4% al crecimiento.

2. ¿Debemos preocuparnos?

Las cifras son menores a las expectativas de crecimiento de Wall Street que se encontraban en al menos 3%, y destacan el peso que la menor demanda en el extranjero le impone a la economía. El aumento del valor del dólar, que fue mayor a 8% en una base ponderada en diciembre con respecto al año anterior, puede ser una presión mayor para los exportadores. Sin embargo, las exportaciones representan una pequeña parte del PIB estadounidense, y es importante poner estos datos en contexto. El crecimiento de 2.6% en el PIB todavía es más rápido que el promedio anual de 2.3% que se estableció en los primeros 21 trimestres de recuperación. Como señaló Jim O’Sullivan de High Frequency Economics, la Reserva Federal se enfoca en la inflación y el empleo, y en este último la trama principal es positiva y probablemente el desempleo quede por debajo del nivel actual de 5.6%.

3. ¿Pueden mantenerse fuertes los números de gastos?

Las cifras de gastos del consumidor fueron las más fuertes desde 2006, y sugieren que la recuperación doméstica va por buen camino. El optimismo del consumidor está en su nivel más alto desde 2004, los hogares citan un panorama más fuerte para el empleo y los salarios junto con la caída de los precios del petróleo. De acuerdo con los economistas de Barclays, las cifras ofrecen una “prueba clara” de que la caída de los precios de la energía ya impulsa el ingreso real de los hogares. Probablemente se mantenga esa suerte. De acuerdo con los economistas de RBC Capital, cada centavo que se mueve en los precios de la gasolina representa un valor anualizado de 1 mil 6 millones de dólares (mdd) en los bolsillos de los consumidores.

4. ¿Qué pasa con las cifras de los salarios?

La Reserva Federal vigila muy de cerca el Índice Trimestral del Costo del Empleo, que también se publicó el 30 de enero. Este mostró que los salarios en el sector privado aumentaron 2.2% en el cuarto trimestre en comparación con el año anterior. Esto es notablemente más fuerte que los datos por separado a principios de este mes que cubren un promedio de ganancias por hora, y por lo tanto deben disipar los temores anteriores de que el crecimiento del salario cayó en picada en diciembre. Sin embargo, no significa que exista un fuerte repunte en los sueldos, y las cifras de los precios en el informe del PIB sugieren que la inflación también se encuentra por debajo del objetivo de la Reserva Federal de 2%.

5. ¿Esto que significa para las tasas de interés?

La Reserva Federal busca un incremento en las presiones salariales y la inflación mientras prepara el terreno para elevar las tasas de interés este año. El informe no da una evidencia inmediata de ninguno de los dos. Las cifras en los siguientes meses serán claves para que el debate entre los funcionarios de la Reserva Federal cambie acerca de si todavía amerita hacer un incremento en junio.