“ Japón es el presagio de nuestro futuro” comenta el fundador de Netscape

El fundador de Netscape que ahora es inversionista de tecnología que ha financiado a empresas como Facebook, Skype, Twitter y Airbnb en Estados Unidos.
“Nunca le daría a alguien acceso a mi cuenta de Twitter. Eso sería una locura”
“Nunca le daría a alguien acceso a mi cuenta de Twitter. Eso sería una locura” (Cortesía)

Estados Unidos

A las 12:27 de la tarde, Marc Andreessen me envía un mensaje de texto desde su coche: “Llego en un momento :-)”. Llega otro pitido. “Ups”, se lee. “Me acaban de parar por el uso de teléfono celular por enviar ese email :-). Ninguna buena acción queda impune :-)”. 

Me dispongo a esperar. Justo antes de la una de la tarde, Andreessen surge detrás de la cortina. A mediados de la década de los 90 cuando era estudiante trabajó como programador en Mosaic, uno de los primeros navegadores de internet. En 1993, se mudó a California por un empleo y conoció a James Clark, quien pensó que se podía comercializar Mosaic. La empresa cambió su nombre a Netscape y empezó a cotizar en bolsa en 1995. A los 24 años, Andreessen tenía un valor de 58 millones de dólares (mdd). Al año siguiente, apareció en la portada de la revista Time en su edición de “Golden Geeks” (los geeks de oro), sentado sin modestia encima de un trono dorado, descalzo.

“Desde el principio sentí que podía construir cosas porque me involucré temprano en las computadoras y en la codificación. El gran descubrimiento de mi vida fue cuando llegué al Valle y descubrí personas que te financiaban para hacerlo”.

Desde entonces creó una reputación como inversionista, de manera privada y cofundó Andreessen Horowitz, un fondo de capital de riesgo de 4 mil mdd, en 2009. Sus inversiones incluyen Facebook, Skype, Airbnb y Twitter.

Es un largo camino desde sus raíces de pueblo pequeño en New Lisbon, Wisconsin, cuando recuerda que consideraba a Chicago como “una enorme ciudad cosmopolita, con toda la gente elegante”. Sus parientes eran agricultores en Iowa. “Si no siembras los campos a tiempo o no obtienes el fertilizante a tiempo, tienes un verdadero problema. No puedes salirte de eso, se cae la granja. La gente es increíblemente práctica y trabajadora. La postergación de las gratificaciones es una cosa importante. El calvinismo tiene raíces profundas. Te prepara muy bien para la ingeniería”.

Se considera afortunado por nacer en la década de los 70: tenía seis años cuando Apple II entraba a la cultura norteamericana. Su primera PC llegó de Radio Shack. “Logré juntar suficiente dinero para comprar la TRS-80 de 300 dólares”, recuerda. También fue afortunado en su decisión de estudiar ingeniería en la Universidad de Illinois: uno de los únicos cuatro sitios con financiamiento del Congreso para albergar supercomputadoras de entre 20 y 40 mdd a mediados de los 80, suficientes fondos para la “intercept-net, que se convirtió en internet”. 

Uno de los usos más visibles de Andreessen de ese poder está en Twitter.  Empezó a tuitear en serio hace un año. En un periodo de seis meses ya tenía 22 mil 300 tuits, y ahora, de acuerdo con Bloomberg, tiene un promedio de más de 100 al día para sus más de 250 mil seguidores. ¿Escribe todos sus tuits? “Nunca le daría a alguien acceso a mi cuenta de Twitter. Eso sería una locura”, dice.

Cuando la mesera se acerca, Andreessen ordena “bo lu lac”, con espárragos al curry y té helado. Le pregunto si siempre ordena lo mismo. “Trato de sacar todo lo imprevisible de mi vida tanto como es posible, porque las partes impredecibles son lo suficiente impredecibles. Soy muy aburrido. Mi esposa y yo no tenemos vida social. No viajamos. No salimos de vacaciones. No salimos”.

La veneración a los emprendedores es central para su identidad como inversionista de capital de riesgo. Le llegan dos mil ofertas al año, y sólo apoya alrededor de 15. Normalmente busca emprendedores con formación en ingeniería. “Buscamos a los que programan desde los 10 años”. 

Aunque la posición de las minorías y las mujeres son obviamente cosas en las que Andreessen piensa, desdeña directamente a que haya tanto nerviosismo. “En 2004, fueron las subcontrataciones. En 1989, fue Japón. Ahora es China. Siempre hay un ‘coco’. Creo que el destino de EU está en nuestras manos”. 

¿Cree que habrá un reacción en contra las poderosas empresas de tecnología? Se inclina para dar una lección de historia. Después del colapso de la burbuja de internet, el interés político se evaporó; la gente de la costa este que buscaba fortunas se fue. Entonces para finales de la primera década de 2000, regresó la tecnología: “Facebook se desarrolla. Surge el iPhone, Android, wi-fi. La gente fuera del Valle de repente están como ‘¡Santo cielo, en verdad funciona!’”.

Desdeña los temores sobre la burbuja. “En el momento en que algo funciona en tecnología, los analistas, periodistas, la gente de la televisión, inmediatamente (dicen) es una burbuja”.

Durante el almuerzo, citó las biografías de Joe Kennedy, los artículos del economista Richard Thaler; ahora ofrece sus opiniones sobre la demografía.

“Las sociedades van a ser más ricas: todas las tasas de natalidad caerán. Japón es el presagio de lo que nos espera en nuestro futuro”. En EU, el crecimiento se desaceleraría si no fuera por “la inmigración ilegal. Es lo mejor que puede pasarnos, y lo encuentro irónico: nadie quiere hablar de eso”.

Entonces Andreessen cambia de tema a los mercados públicos de acciones (tiene un lugar en varias juntas de administración, como la de Facebook y HP). ¿Su mayor preocupación? Los mercados de valores ahora son demasiado adversos al riesgo y están llenos de regulaciones, dice, lo que significa que los inversionistas públicos “no obtienen ganancias”. Además, los grupos de tecnología tienen acceso a miles de millones de dólares de capital privado para financiar el crecimiento, así que tenemos menos necesidad de los mercados de valores. Por lo tanto, las ganancias las acumula un grupo pequeño de ricos inversionistas privados, como Andreessen, en lugar de los fondos de pensiones.

“Microsoft empezó a cotizar en bolsa en 1986, su valoración era de 300 mdd. Pasó a ser 300 mil mdd. Los accionistas públicos obtuvieron un incremento de miles de veces. Cuando Google salió a bolsa en 2004, tenía una valoración de apróximadamente 30 mil mdd y pasó a 300 mil mdd. Los inversionistas tuvieron una ganancia de 10 veces. Facebook salió a la bolsa en alrededor de 100 mil mdd. Ahora está en 200 mil mdd, así que los inversionistas públicos tienen una ganancia de dos veces”, Sugiero que parece contento viviendo en inversiones riesgosas. Está de acuerdo. “Pero soy raro. Soy diferente. Soy distinto. La mayoría de la gente quiere vivir en un mundo donde no hay riesgos. La mayoría de la gente quiere invertir su dinero y que no se reduzca”.

Se va mientras pago, pero pronto envía un mensaje sobre una aplicación que se hace cargo de tu boleto de estacionamiento por ti, lo que confirma su fe: la tecnología tiene una respuesta para todo.

Caroline Daniel es editora de FT Weekend.