Medicamentos antiguos salen del baúl

Seis grandes farmacéuticas dan su voto de confianza y comparten su propiedad intelectual con científicos del Reino Unido.
La apertura a nuevas investigaciones puede ayudar a encontrar nuevos usos para los compuestos abandonados y combatir otras enfermedades
La apertura a nuevas investigaciones puede ayudar a encontrar nuevos usos para los compuestos abandonados y combatir otras enfermedades (Shutterstock)

Londres

Siete de las farmacéuticas más grandes del mundo invitarán a investigadores del Reino Unido a dar un segundo vistazo a los medicamentos experimentales que no lograron llegar al mercado en el acuerdo más grande en su tipo entre importantes empresas farmacéuticas y la academia.

GlaxoSmithKline y AstraZeneca del Reino Unido, y Pfizer y Johnson & Johnson de Estados Unidos, se encuentran entre las compañías que contribuyeron con un banco de 68 compuestos que estarán disponibles a través del Consejo de Investigación Médica (MRC por sus siglas en inglés).

En lo general estos compuestos recibieron millones de dólares de inversión y años de trabajo por parte de las farmacéuticas antes de hacerlos a un lado porque no lograron demostrar un potencial comercial.

Se espera que mediante la apertura a nuevas investigaciones, se puedan encontrar nuevos usos para los compuestos abandonados y combatir otras enfermedades.

Chris Watkins, director de investigación traslacional del MRC, una institución financiada por el gobierno, lo describió como un acuerdo de “crowdsourcing” que permitirá que las mentes más brillantes de la ciencia del Reino Unido aprovechen el trabajo hecho por el sector privado.

“Esta es la colección más grande de compuestos que las empresas farmacéuticas han hecho de dominio público”, dijo. “Esto refleja que la industria reconoce que necesita una mejor comprensión de la biología detrás de las enfermedades para tener un mayor éxito en el desarrollo de nuevas moléculas”.

La estadounidense Eli Lilly, la japonesa Takeda y UCB de Bélgica son otras de las compañías que contribuyen con compuestos.

En el pasado los fabricantes de medicamentos a menudo han sido criticados por mantener en secreto la propiedad intelectual y los datos clínicos, pero la industria se está abriendo cada vez más a la colaboración con los académicos mientras trata de aumentar la productividad de los miles de millones de dólares que invierte cada año en investigación y desarrollo.

Los planes para el banco de compuestos fueron anunciados en julio por el secretario de negocios Vince Cable, pero la escala del proyecto se volvió más evidente el lunes con el anuncio de los 68 medicamentos experimentales involucrados.

Más de una tercera parte de ellos son compuestos capaces de cruzar la “barrera hematoencefálica”, lo que los hace especialmente prometedores para el tratamiento de problemas de salud mental y neurológicos.

Seth Love, profesor de neuropatología en la Universidad de Bristol, dijo que los investigadores estaban “pidiendo a gritos” más compuestos con el potencial para combatir condiciones como la demencia y la depresión.

Los académicos del Reino Unido podrán solicitar financiamiento al MRC para estudiar los compuestos. La compañía que contribuya con el compuesto tendrá la primera opción sobre los derechos de desarrollo para cualquier nuevo medicamento que surja de la investigación.

Watkins dijo que era “un voto de confianza en la base de investigación del Reino Unido”, que las farmacéuticas hayan confiado a los científicos británicos su propiedad intelectual.

El Reino Unido alberga a tres de las cinco mejores universidades para la investigación médica en el mundo, Oxford, Cambridge y el Imperial College London, de acuerdo con Times Higher Education.

Asociaciones similares entre el sector público y privado se han acordado con los Institutos Nacionales de Salud -el equivalente estadounidense al MRC- pero Sir John Savill, director ejecutivo de MRC, dijo “la magnitud y el alcance” de los activos que se ofrecieron a los investigadores del Reino Unido no tenía precedentes.

El acuerdo se suma a un convenio previo entre el MRC y AstraZeneca, que ha financiado 15 programas de investigación con 22 compuestos.

Uno de estos llegó a los ensayos clínicos de un nuevo tratamiento para la tos crónica derivado de un compuesto desarrollado originalmente para la acidez estomacal.

Otro compuesto originalmente previsto para el cáncer de próstata fue elegido por el equipo del profesor Love en Bristol como un posible tratamiento para la enfermedad de Alzheimer.