Falla del ‘Proton-M’ derrumba los lanzamientos de satélites

Tres firmas pararon sus programas luego del desperfecto en la nave que destruyó el "Centenario".
El lanzamiento desde Kazajistán.
El lanzamiento desde Kazajistán. (Reuters)

La mañana del sábado, los restos ardientes de un cohete cayeron sobre Siberia y con ellos el último intento por establecer un anillo orbital de satélites de comunicación.

El cohete de fabricación rusa Proton-M, que perdió impulso después de ocho minutos de su lanzamiento en el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, fue el cuarto accidente desde 2012.

Ello llevó a los analistas a volver a examinar los riesgos para las empresas que utilizan esos cohetes. Las acciones en Inmarsat, que lanza sus satélites de comunicación desde el mismo sitio, cayeron más de 3 por ciento ayer, después de que la compañía británica retrasó el lanzamiento de un cohete con un sistema similar y disminuyó el panorama financiero.

Las fallas del cohete dejaron en el suelo los lanzamientos de Intelsat, con sede en Luxemburgo, la compañía de servicios satelitales más grande del mundo, y EutelSat, de Francia, mientras las autoridades investigan el accidente.

“Se siente increíble escribir esto, pero exactamente un año después del último, falló otro cohete Proton”, dijeron analistas de Jefferies.

Esa es la cuarta falla en el Proton desde diciembre de 2012, un récord catastrófico de fallas que seguramente creará un cambio sísmico en el panorama de lanzamientos”.

Inmarsat, Intelsat y EutelSat proveen sistemas de comunicaciones satelitales para empresas, gobiernos y consumidores.

Los satélites orbitales llevan conectividad a zonas remotas donde los servicios de línea fija no pueden llegar con facilidad, y se utilizan para servicios marítimos y de emergencia.

Con el lanzamiento programado para esta semana, Inmarsat debía poner en órbita el tercer satélite en su red de alta capacidad Global Xpress, con lo que completaría su cobertura global.

Las autoridades de Rusia y Estados Unidos examinarán la falla. “Una comisión estatal rusa empezó el proceso para determinar las razones de la anomalía”, dijo en un comunicado International Launch Services, el proveedor de lanzamientos de cohetes.

Jefferies dijo que es probable que provoque un retraso de entre 80 y 130 días.

Rupert Pearce, presidente ejecutivo de Inmarsat, dijo que la falla fue “extremadamente desafortunada y que inevitablemente retrasará nuestros planes de lanzamientos”.

Agregó: “Es la tercera ocasión en que nuestro programa Global Xpress sufre retrasos en su lanzamiento por las fallas de Proton”.

Pearce dijo que no será posible determinar cuánto durará el retraso hasta que se establezca la causa del fracaso del lanzamiento. La falla puede “tener un pequeño efecto negativo” en los ingresos y ganancias de 2015, agregó.

Jefferies dijo que el retraso de unos meses no cambiará la economía básica de la inversión de Inmarsat en Global Express, pero “plantea otra pregunta en torno al impacto del posicionamiento competitivo de Inmarsat”.

Pero es probable que el grupo satelital “tenga suficiente margen de maniobra para mantener su ventaja de dar el primer paso y, claramente, una fecha de lanzamiento posterior no disminuirá las ventajas estructurales de Inmarsat”, agregó el corredor.

EutelSat tiene dos lanzamientos programados con el sistema Proton para este año, y Jefferies advirtió que el retraso del lanzamiento de 100 días “eliminará una gran parte del crecimiento” de su guía para 2016.

Intelsat se prepara para usar el cohete Proton en el primer trimestre del próximo año, lo que pude venirse abajo.

Un aspecto positivo para la industria satelital es que pronto habrá más competencia para ofrecer servicios. SpaceX, el grupo de transporte espacial de Elon Musk, se espera que inicie su servicio de lanzamientos en 2016.

“La compañía espera utilizar cohetes reutilizables, lo que genera la posibilidad de vuelos al espacio más económicos.

Pero eso es el próximo año. Por ahora la industria de satélites de comunicación tendrá que aguardar el resultado de la investigación rusa, y espera que el accidente del fin de semana sea la última vez que un cohete caiga de los cielos.