El exilio venezolano presiona a Obama

Los migrantes venezolanos en EU tienen cada vez más injerencia en el debate político entre el gobierno estadounidense y el venezolano.
Los venezolanos han llamado la atención de los políticos en Florida, donde los mismos migrantes realizan festivales culturales en Miami en los que participan personajes reconocidos, como Gabriela Isler, Miss Universo 2013.
Los venezolanos han llamado la atención de los políticos en Florida, donde los mismos migrantes realizan festivales culturales en Miami en los que participan personajes reconocidos, como Gabriela Isler, Miss Universo 2013. (Reuters)

Estados Unidos

Acompañados con sándwiches de harina de maíz y cerveza fría, la conversación de la noche del viernes en El Arepazo en Doral puede acelerar el pulso de cualquier exiliado latinoamericano en Florida. En las mesas se escuchan murmullos con historias de un inminente colapso económico, la implosión de un gobierno y un nuevo escándalo que involucra a altos funcionarios y el tráfico de drogas.

Sin embargo, los clientes del restaurante no son los exiliados cubanos que desempeñaron un papel enorme en la política de estado de las últimas cinco décadas. Son personas que llegaron de Venezuela mucho tiempo después y que también empiezan a hacer sentir su influencia en la política de EU.

Un día después del anuncio histórico de Barack Obama en diciembre de que EU quiere normalizar las relaciones con Cuba -algo que posiblemente termine con más de 50 años de embargo económico- el presidente estadounidense firmó una ley que por primera vez impone sanciones a miembros del gobierno en Caracas. Esta semana, el Departamento de Estado anunció una nueva ronda de prohibición de visados a funcionarios venezolanos que Washington dice son responsables de abusos contra los derechos.

Por el momento, cuando las opiniones de línea dura contra el régimen comunista de Cuba parecen perder su resonancia en la política norteamericana, los venezolanos que se encuentran en Florida utilizan muchas de las tácticas y retórica de los cubanos para influir en la forma como EU trata con su país natal.

Cuando se propuso por primera vez la ley de sanciones venezolanas, el gobierno de Obama se opuso firmemente, con el argumento de que se convertiría en propaganda que ayudaría al gobierno de Caracas.

Pero la decisión del presidente de EU para firmar la ley se dio después de una agresiva campaña de cabildeo de la comunidad venezolana en Florida, que aumentó en grandes números durante la última década, al igual que de los políticos cubano-americanos que tomaron su causa como propia.

“Cuba, y ahora Venezuela no son cuestiones de política exterior en EU, son cuestiones nacionales”, explica José Hernández, editor en jefe de El Venezolano, un periódico para expatriados, y secretario ejecutivo en Miami de MUD (Mesa de la Unidad Democrática), el grupo político de la oposición. “Los políticos (de EU) ahora saben que, dependiendo de lo que hacen con respecto a Venezuela, habrá una gran cantidad de votantes a favor o en contra de ellos”.

El grupo de presión venezolano creció a partir de casi nada. En 2000, cuando George W Bush ganó Florida por un margen muy estrecho con el apoyo de 75% de la comunidad cubana, sólo unos cuantos cientos de venezolanos votaron. Ahora en 2011, la Oficina del Censo de EU estima que había 259 mil venezolanos en EU, la mayoría en el sur de Florida. Esa cifra todavía es mucho más pequeña que la comunidad cubana de 2 millones de personas, pero es lo suficientemente grande como para ser políticamente relevante en un estado con un historial de elecciones muy cerradas.

La llegada de migrantes -la mayoría de venezolanos acomodados desencantados con el socialismo del ex presidente Hugo Chávez y de su sucesor, Nicolás Maduro- se puede rastrear a la cambiante geografía de Miami; muchos se mudaron a los nuevos suburbios que surgieron durante el boom inmobiliario. Entre estos suburbios se encuentra Doral, ahora una ciudad por derecho propio que tiene el apodo de Doral-zuela debido a la cantidad de venezolanos que viven allí. El restaurante El Arepazo se convirtió en un punto focal de la comunidad venezolana de la ciudad. Doral incluso ganó el derecho a organizar el concurso de Miss Universo el mes pasado, que tiene lazos fuertes con Venezuela debido a que a sus participantes tradicionalmente les va bien en el concurso de belleza.

Mientras que muchos cubanos de Miami se suavizaron con el paso de los años ya que los migrantes de segunda o tercera generación pasaron al primer plano, la comunidad venezolana se conforma por sus feroces opiniones contra Chávez de los migrantes de primera generación.

“Si colocamos a Chávez en la primera página, muchos lectores regresan el periódico”, dice Hernández. “Cuando murió Chávez, publicamos una foto y muchas personas realmente se molestaron. Dije, ‘¿qué se supone que tengo que hacer?’ Está muerto. Es una gran noticia”.

Ernesto Ackerman, quien se mudó a EU hace 25 años, fue uno de los primeros que intentó convertir el creciente número de migrantes en influencia política. “Los cubanos fueron muy listos, se involucraron en la política local muy pronto”, dice el empresario, quien fundó el grupo Independent Venezuelan American Citizens.

En poco tiempo, los venezolanos empezaron a llamar la atención de los mismos políticos de Florida que fueron los mayores partidarios del embargo a Cuba. Marco Rubio, el senador cubanoamericano, asiste frecuentemente a estos eventos políticos en El Arepazo, mientras que el proyecto de ley para las sanciones lo presentó la congresista nacida en Cuba, Ileana Ros-Lehtinen, cuyo distrito incluye el vecindario de la Pequeña Habana.

David Smilde, un experto en Venezuela de la Universidad de Tulane, dice que las sanciones muestran la manera como los venezolanos de Miami ya ayudan a darle forma a la política estadounidense. “Las sanciones son contraproducentes porque ayudan al gobierno venezolano a distraer a la gente de sus propias deficiencias”, dice, y agrega que también “reduce la capacidad de los críticos para señalar a Obama como suave con los dictadores latinoamericanos”.

El enfoque de Washington hacia Venezuela y Cuba todavía es diferente. Cuba fue objeto de un embargo de largo tiempo y amplio alcance, mientras que las sanciones hacia Venezuela son mucho más estrechas, dirigidas a evitar que algunos individuos en específico visiten Estados Unidos.

A pesar de esto, Ackerman -y los comensales de El Arepazo- se comprometieron a mantener la presión sobre la administración Obama para sumar nuevos nombres a la lista de sanciones. “No queremos dañar a la economía venezolana”, dice, “más bien queremos asegurarnos de que el presidente Obama no se olvide de Venezuela”.