La inflación en Europa está de vuelta

Los rendimientos del petróleo y los bonos han cambiado en las últimas semanas las operaciones de deflación.
La inversión de pensiones es complicada, y es fácil que los ahorradores individuales se equivoquen.
La inversión de pensiones es complicada, y es fácil que los ahorradores individuales se equivoquen. (Foto: Shutterstock)

Terminó el susto por la deflación de Europa, la inflación está de regreso. En lo que va de 2015, la historia de Europa continental ha sido sobre las acciones que realiza el Banco Central para evitar un perjudicial estancamiento deflacionario, que se impulsó por las fuertes caídas en los precios globales del petróleo. Sin embargo, dos cosas cambiaron en el último mes, lo que provocó ondas de choque a lo largo de los mercados y puso de relieve el riesgo de la complacencia de los inversionistas.

En primer lugar, los precios del petróleo subieron a su nivel más alto en lo que va del año. En segundo lugar, la referencia de rendimientos a 10 años del Bund alemán, el bono alemán a 10 años, -que supuestamente señalan las expectativas de inflación y las de crecimiento económico para los inversionistas- experimentaron un excepcional episodio de volatilidad. Después de caer a sólo 0.05% a mediados de abril, se dispararon hasta 0.78%, para después retroceder.

Desentrañar los extraordinarios movimientos desconcertó a los experimentados profesionales del mercado. Los Bunds deben ser aburridos y estables. Las compras a gran escala por la expansión cuantitativa del Banco Central Europeo distorsionaron el papel que desempeñan como señal los rendimientos de los bonos y gran parte de las ventas masivas se debieron a la toma de utilidades y a la salida de las posiciones de los inversionistas. Pero aumenta la evidencia de un cambio  definitivo en las expectativas del mercado sobre la inflación a futuro.

Si las percepciones cambiaron, el mercado de bonos puede alcanzar un punto de inflexión, con los rendimientos europeos probablemente no caigan a nuevos mínimos y posiblemente tengan una tendencia a la alza. Como se espera que la Reserva Federal de EU aumente las tasas de interés de EU este año, gran parte de la volatilidad puede iniciar en los mercados mundiales de bonos.

Los trastornos de los últimos días rebotaron por todos los mercados de Europa. El valor del euro subió, mientras que los precios de las acciones cayeron, tal vez de una forma ilógica, porque un escape de la deflación debe ayudar a las ganancias corporativas. “Las acciones odian la deflación, así que los mercados de bonos se alejan de (fijar precios) de la deflación, eso debe ser constructivo” dice Nick Nelson, estratega de renta variable europea de UBS. “Pero la velocidad del movimiento es un problema”.

Las acciones de la zona euro terminaron la semana 3% por debajo de su punto máximo del 15 de abril. El panorama de la inflación se cierne mientras se acumula la evidencia de una recuperación del crecimiento económico, y lo que suceda con los precios del petróleo. Desde que cayó 60% entre junio y enero a un mínimo en seis años de 45 dólares el barril, el crudo presenta una fuerte recuperación.

Un crecimiento lineal hasta 100 dólares el barril a finales del año, teóricamente empujaría la inflación de la zona euro de cero en abril a 1.8% en diciembre, según cálculos de UniCredit. Con la inflación de vuelta dentro del objetivo del Banco Central Europeo para su tasa anual de “por debajo, pero cerca de” 2%, el futuro del programa de expansión cuantitativa se pondrá en duda.

Tales escenarios pronto pueden demostrar estar equivocados, si, por ejemplo, un euro más fuerte o mayores precios del petróleo afectan el crecimiento.

Hasta el momento el cambio en las expectativas de inflación no son dramáticos. “No se siente como una fuerte recuperación del fin de ciclo de la inflación”, dice Greetham. Los mercados de swaps asumen una inflación promedio en la zona euro a más de cinco años a partir de cinco años de 1.8%, frente a menos de 1.5% en enero, pero significativamente inferior a los últimos años.

“Los mercados todavía fijan precios a niveles extremadamente bajos de inflación, y nadie pronostica una gran aceleración”, dice Laurence Mutkin, director global de estrategias de tasas de BNP Paribas. “No creo que puedas esperar que las tasas anuales crezcan por encima de 2.5% en ningún lado del Atlántico, así que no verás crecer mucho los rendimientos de los bonos”.

Sin embargo, el cambio de opinión es notable en comparación con el pasado pesimismo. Gilles Moec, economista para europa de Bank of America Merrill Lynch, advierte: “El mercado se despierta un poco tarde al hecho de que la deflación global no va a suceder”.