¿Dónde están las grandes marcas chinas?

Aunque económica y militarmente el gigante asiático se ha expandido, las empresas privadas chinas aún deben sortear varios obstáculos en el mercado internacional.
“Después de años en donde los gigantes estatales dominaron el panorama empresarial chino, de repente la nueva cosecha de empresas privadas empezaron a abrirse paso”
“Después de años en donde los gigantes estatales dominaron el panorama empresarial chino, de repente la nueva cosecha de empresas privadas empezaron a abrirse paso” (Shutterstock)

Estados Unidos

En estos días damos por hecho la marcha de China. Aunque su gigantesca economía se desaceleró, en alguna medida ahora la producción china es más grande que la de EU. Estratégicamente, Beijing hace olas en lugares tan lejanos como África y América Latina. Militarmente, empieza a ser más asertiva, particularmente en sus mares cercanos. ¿Pero qué pasa con las corporaciones chinas? ¿Las empresas chinas también arrasarán con el mundo? ¿Sólo es cuestión de tiempo antes de que muchos de nosotros empecemos a platicar en teléfonos móviles de marcas chinas y a conducir vehículos hechos en China?

Sin duda, puede ser de esa manera. Después de años en donde los gigantes estatales dominaron el panorama empresarial chino, de repente la nueva cosecha de empresas privadas empezaron a abrirse paso. El año pasado, el gigante de comercio electrónico, Alibaba, completó la oferta pública inicial más grande de la historia con una recaudación de 25 mil millones de dólares (mdd) y estableció una capitalización de mercado de más de 200 mil mdd. Otros grupos de tecnología como Baidu, una empresa de buscadores, y Tencent, una red social y empresa de videojuegos, establecieron posiciones dominantes en el mercado masivo en línea de China. Incluso Xiaomi, una empresa que hace cinco años no existía, surgió de la nada para convertirse en uno de los fabricantes de teléfonos inteligentes más grandes del mundo.

Sin duda, no está fuera de lugar sugerir que estas, y otras empresas, pronto puede llegar a causar sensación internacionalmente. Después de todo, no hace mucho tiempo se descartaba a los productos japoneses como de mala calidad. A pesar de que el reto competitivo de empresas como Sony y Panasonic va y viene, Japón estableció empresas de clase mundial, desde Toyota hasta SoftBank. De igual manera lo hizo Corea del Sur con Samsung y Hyundai. ¿Por qué China no puede seguir ese camino?

Existen al menos cuatro razones para que las que empresas como Google, BMW y Goldman Sachs todavía no empiecen a temblar de miedo. La primera la destacó Alibaba este mes, que enfrenta una demanda colectiva en EU por acusaciones de que no dio a conocer información importante antes de su OPI. La demanda se refiere a las reclamaciones de que Alibaba escondió sus discusiones con los reguladores chinos sobre no lograr tomar medidas enérgicas contra las falsificaciones. En el largo plazo, como dice su fundador, Jack Ma, puede ser algo bueno para Alibaba. Parte de la razón para cotizar en el extranjero es exponerse a normas más estrictas. Aunque en el corto plazo, el incidente revela una distancia muy grande entre el entorno regulatorio en China y en EU.

La distancia también puede desempeñar un papel en otras industrias. Los bancos acostumbrados a la difusión que exige el estado entre las tasas de interés de los depósitos y los préstamos pueden tener dificultades para evaluar el riesgo fuera de China. Las empresas de internet que crecieron como Topsy detrás de la Gran Muralla Cortafuegos pueden encontrar que las cosas son más difíciles en el otro lado. El camino de Xiaomi a la expansión internacional sufrió un revés en India cuando un tribunal en Delhi ordenó suspender las ventas hasta que llegue la resolución sobre una disputa de patentes con el grupo de tecnología, Ericsson.

En tercer lugar, justa o injustamente, las empresas chinas pueden ser penalizadas por la relación que se percibe tienen con el Estado chino. El ejemplo clásico es Huawei, una empresa de telecomunicaciones de clase mundial que no pudo entrar en el mercado estadounidense debido a las sospechas de Washington de que puede representar una amenaza para la seguridad.

En cuarto lugar está la cuestión de las marcas. Hasta el año pasado, ni una empresa china logró ubicarse en la lista de las 100 principales de Interbrand. El año pasado Huawei entró al grupo de élite en el lugar 94. En casa, la clasificación la lidera China Mobile, una empresa casi sin reconocimiento en el exterior. Esto no necesariamente es fatal. El conocimiento de marca llega después del éxito al igual que a la inversa. Sin embargo el fracaso de las marcas chinas para emocionar al mercado puede ser dañino. La calidad de los automóviles que producen las empresas detrás de la Gran Muralla y Chang’an aumentaron notablemente en los últimos años de acuerdo con estudios de la industria. Sin embargo, ninguna adquirió algo como el prestigio para hacer un ataque serio en los mercados estadounidenses o europeos. Un quinto obstáculo, y más sutil, para la expansión internacional es el enorme tamaño del mercado nacional chino. Mientras que las empresas de Corea del Sur, de Taiwán, e incluso de Japón no tuvieron más remedio que emprender en el exterior, muchos negocios chinos pueden crecer enormemente en casa.

Ninguno de estos obstáculos es insuperable. Además, las barreras de entrada en los mercados en desarrollo de rápido crecimiento son mucho menores. Incluso en los mercados avanzados como EU, sólo los imprudentes apostarán en contra de que al menos una o dos empresas chinas tengan un gran éxito dentro de poco tiempo. Aunque difícilmente un nombre conocido, ¿quién habría predicho que China CNR haría historia al ganar un contrato de 570 mdd para proveer los vagones de metro al sistema de tránsito de Boston? En cuanto a la cuestión de si los estadounidenses pronto conducirán automóviles chinos, la respuesta ya es que ya lo hacen: Zhejiang Geely compró Volvo hace cinco años.