Venezuela sí paga lo que debe

Un economista de Harvard recomendó al gobierno de Caracas incumplir su deuda externa debido a que este país tampoco cumple a la ciudadanía. 
Debido a que el gobierno suspendió el pago a importadores, hay escasez de productos básicos en Venezuela.
Debido a que el gobierno suspendió el pago a importadores, hay escasez de productos básicos en Venezuela. (Reuters)

Venezuela

Cuando el senado argentino aprobó recientemente la “ley de fijación de precios” para frenar la inflación que siguió al default de la deuda soberana, el gobierno atacó a los críticos que lo acusaban de convertir al país en Venezuela. De hecho, parece que Venezuela puede estar convirtiéndose en Argentina.

La semana pasada, uno de los economistas más distinguidos de Venezuela sugirió que Caracas debería incumplir el pago de sus bonos extranjeros. Como la deuda de más de 100 mil millones de dólares (mdd) en divisas de Venezuela representa una gran parte de los índices de mercados emergentes, esto sería un importante evento en los mercados.

Sin embargo, lo que hace que la idea llame más la atención, es que el economista que lo sugirió no es un demagogo de izquierda de Caracas. Fue Ricardo Hausmann, director del Centro por el Desarrollo Internacional de Harvard y ex economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo.

Hausmann, quien es venezolano y asesora ocasionalmente a la oposición, afirma que el gobierno socialista del presidente Nicolás Maduro ya incumplió los pagos con sus ciudadanos. Estos incumplimentos incluyen el retraso de pagos a importadores, lo que provocó la escasez paralizante de bienes básicos, hasta aerolíneas o empresas locales, e incluso la inflación de 60%, que muestra que el banco central ha “incumplido con su obligación de mantener la estabilidad de los precios”.

Aún así, a pesar de no cumplir domésticamente, Caracas se mantuvo al corriente en los pagos de bonos en el extranjero. Esta “no es una señal de su rectitud moral”, escribieron Haussman y Miguel Ángel Santos en la columna de Project Syndicate. “Es una señal de su bancarrota moral”.

En verdad parece absurdo: un gobierno socialista que pone al “pueblo” primero, le da prioridad a los pagos a los capitalistas de Wall Street a los que ridiculiza a menudo. Aún así, el punto de vista de Haussaman también es paradójico. Es raro que un economista le sugiera el default a un país que, en la mayoría de las mediciones como la relación deuda/producción, puede afrontar sus deudas.

Su argumento sostiene que la incompetencia económica de Caracas bien podría extenderse también al mercado de bonos. Sin embargo, en el proceso también enfatizó cómo el mercado estadounidense de capitales se está convirtiendo en el recinto principal en donde se puede desafiar a los estados descarriados, solamente pregunten por las sanciones a Irán y a Rusia.

En el caso argentino, un grupo de “fondos buitre” dirigidos por Elliott Management del multimillonario Paul Singer golpeó a Buenos Aires en donde más le duele -en el bolsillo- al ganar un resolución judicial sobre sus bonos que cotizan en Estados Unidos. Desde entonces, el caso ha sido una bomba política para la presidenta Cristina Fernández.

De manera similar, en Venezuela, lanzar un argumento elegante en los mercados financieros estadounidenses es una de las pocas maneras en la que los críticos de Maduro pueden tener algún impacto. La otra fue una ley, presentada en Washington este año, que buscaba sancionar a funcionarios venezolanos por corrupción y violación de los derechos humanos.

Después de todo, durante muchos años el llamado Chavismo ha usado su control de estado casi total para aplastar a la oposición interna. Pero la economía sigue siendo un punto débil, especialmente cuando Venezuela necesita un acceso continuo al mercado para financiar su importantísima industria energética, igual que Argentina y Rusia.

Los bonos venezolanos ya tienen un rendimiento promedio de 12.3% más que los bonos del Tesoro estadounidense, el más alto en los mercados emergentes. Esto se debe a la incompetencia económica y a reformas a medias, como la llamada remodelación del gabinete de la semana pasada.

Mayores diferenciales harían que todavía fuera más difícil para Caracas refinanciar los 6 mil mdd de pagos de deuda este año. Los crecientes problemas económicos bien podría golpear al ya de por sí bajo nivel de aprobación de Maduro que se encuentra en 35%.

Una manera de avanzar podría ser que Venezuela relajara el control de precios, actualmente maneja un sistema cuádruple de tipo de cambio. Si bien hacerlo podría alienar a corruptos privilegiados del gobierno con acceso a divisas subsidiadas. La liberación de precios podría ser políticamente impopular al aumentar todavía más la inflación. Como resultado, Maduro no ha hecho nada.

A eso se debe la sugerencia de Haussman. Recomienda “políticas de sentido común”, junto al apoyo financiero de organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional, que sugeriría “correctamente” un default para que cualquier carga del ajuste fuera compartido con acreedores extranjeros, “como en Grecia”.

Es casi inconcebible que el gobierno socialista de Maduro hiciera algo así. Pero aumenta el espectro de que la oposición lo haga si alguna vez llega al poder. Esa sería la ironía final: un gobierno socialista de Maduro que es mejor para los precios de los activos que una oposición venezolana enfocada al mercado. Las endeudamientos soberanos pasan por tiempos interesantes.