“He sido increíblemente afortunado” Chris Hughes

Hughes, uno de los iniciadores de FB y el diseñador de la campaña digital de Obama, tiene un nuevo reto: renovar la revista The New Republic.
Chris Hughes
Chris Hughes (Shutterstock)

Estados Unidos

Cualquiera que quiera sentirse bien con respecto a sus logros en la vida probablemente no debería sentarse a almorzar con Chris Hughes. A 9 meses de cumplir los 30 años, tiene un valor neto de al menos 600 millones de dólares y estuvo involucrado en dos de las startups más exitosas de los últimos años: Facebook y la campaña digital de Barack Obama para la presidencia de EU en 2008. Ahora dedica su tiempo y parte de su dinero a reinventar una centenaria revista liberal de política, The New Republic, que relanzó en enero con bombos y platillos en enero.

"He sido increíblemente afortunado", dice Hughes con una cautivadora mezcla de modestia y confianza. "Haber sido parte de una de las empresas más grandes de los últimos 10 años, haber sido parte del mundo de Obama, y ahora tener la oportunidad de modernizar esta revista de 100 años de vida, me hace sentir increíblemente afortunado".

Sin duda, Hughes lo ha sido, pero también a trabajado duro por obtenerlo.

Hablando de su nuevo reto, Hughes me cuenta sus planes para The New Republic, en la que se nombró editor en jefe. "Vamos a alejarnos de la opinión política, que es lo que la revista más ha hecho a lo largo de su historia, y nos vamos a enfocar en un periodismo reporteado y sustancial", explica. “Lo que va a mantenerse sin cambios es el énfasis en el segmento de la población educada e influyente”.

Como es de esperar, Hughes es adicto a la tecnología y su renovación de The New Republic incluye nuevas aplicaciones para la red y para tabletas para crear una revista más fácil de leer en línea y en los iPads, creando “una experiencia curada y paginada” e insiste en que compró The New Republic como una oportunidad de negocios.

Aunque afirma que no tiene planes de dejar de publicar la edición impresa de la revista, claramente ve como algo inevitable la migración a las formas digitales. Sin embargo, en tono de broma dice que es improbable que la revista se convierta en el "próximo Facebook".

Articulado, extrovertido y con un encanto aniñado, Hughes fue el vendedor natural de Facebook mientras los chicos con los hoodies realizaban la programación. Lo apodaban "el Empático"; fue un papel que le permitió ganar el 1% de participación de la compañía. Pero en 2007, justo cuando la red social empezaba a despegar, Hughes abandonó Facebook para trabajar para un candidato relativamente desconocido, y se convirtió en director de nuevos medios para las elecciones primarias demócratas y la campaña presidencial de Obama.

Se enfocó a la tarea como el egresado de Facebook que era, y creó una comunidad en línea que hizo que la gente se sintiera conectada: My.BarackObama.com se convirtió en el sitio obligado para la organización de los partidarios en todo el país, los ayudó a contactarse, a enviar correos electrónicos a los votantes y a recaudar más de 30 millones de dólares para la campaña.

Hace casi un año, Hughes decidió concentrarse en The New Republic y adquirió una participación mayoritaria de la revista por una cifra no revelada. Al igual que muchas otras revistas, su circulación había caído a 34,000 de su punto más alto de más de 100 mil hace dos décadas.

Si bien admite que Zuckerberg piensa que es “absolutamente” extraño que se cambie a antiguos medios, Hughes afirma que las personas de su edad en la era de Twitter todavía son lectores.

Le pregunto si no le resultó extraño encontrarse con el presidente no como simpatizante sino como periodista (Hughes y su esposo, Sean Eldridge, un inversionista y activista político, también asistieron al baile inaugural del mes pasado). Se ríe. "Me he adaptado rápidamente a este papel de ser de la prensa y estar fuera de la prensa”, dice.

"No es un secreto que lo apoyé o a muchos otros candidatos y causas, pero logramos hacerle preguntas desafiantes para que nos contara cómo él y el país han cambiado en los últimos cuatro años y cuál es su agenda para los próximos cuatro".

Juntos, él y Eldridge se han hecho famosos en la escena política de Nueva York como influyentes recaudadores de fondos para la causa demócrata.

Además, el año pasado realizaron recaudaciones de fondos en su apartamento del Soho para numerosos esfuerzos para la igualdad del matrimonio. Aunque han habido grandes avances en reconocer las relaciones gay en los últimos años, Hughes dice que todavía queda mucho por hacer.

De alguna manera es irónico luchar contra el dinero en la política mientras organizas fiestas ostentosas para candidatos y las causas que defiendes. “Viendo el papel del dinero en la política nos ha hecho a todos más apasionados por disminuir su papel”, dice, alejando cualquier sugerencia de hipocresía, añadiendo que por cada dólar que la pareja le da a los candidatos, ellos dan un dólar para defender las causas de la reforma financiera 

Luego cierra el asunto. "Creo absolutamente en este tema pero estoy 100% comprometido con The New Republic. Sean es quien está realmente involucrado en esto; yo simplemente lo escucho en la noche durante la cena".

Entonces, le pregunto, ¿qué traerán tus 30 años? "El trabajo que hago ahora en The New Republic de muchas maneras se siente como estar en casa. Abarca todos mis intereses, mis intereses políticos, tecnológicos, mi pasión por el periodismo. Es un reto y por eso es fácil pensar que en 5 o 10 años habrá nueva tecnología y nuevas maneras de leer".