El hombre que demandó a los banqueros de Wall Street

El abogado Philippe Selendy y una agencia federal lograron lo que se pensaba imposible: los bancos tuvieron que pagar 20 mil millones de dólares. 
Selendy representó a la Agencia Federal de Financiamiento de Vivienda de EU.
Selendy representó a la Agencia Federal de Financiamiento de Vivienda de EU. (Cortesía)

EU

En diciembre de 2011, la corte de Nueva York estaba abarrotada a causa de lo que sería el caso más grande de este siglo en contra de Wall Street.  Sentados hombro a hombro, estaban 110 abogados que representaban a 16 de los bancos más reconocidos del mundo.

Superaban en gran número, de manera casi ridícula, a un pequeño grupo de abogados  encabezados por Phillipe Selendy, socio de Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan, una firma de abogados de poca monta.  Selendy y un puñado de otros abogados estaban demandando a los bancos por decenas de miles de millones de dólares en compensación por los daños que provocaron en la crisis financiera.

Además de que los rivales eran feroces, la mera demanda parecía fantasiosa. Desde que los mercados se derrumbaron y el desempleo repuntó en 2008, los estadounidenses esperaban cierto ajuste de cuentas para la industria financiera. Sin embargo, hasta ahora no había más que decepciones. El intento de Selendy de buscar justicia vía una corte (acusando que, con plena conciencia, los bancos habían canalizado miles de millones de dólares de hipotecas poco fiables y los habían vendido a entidades respaldadas por el gobierno de Estados Unidos) no tenía los mejores pronósticos.

Vestido con short y una playera polo, y luciendo más joven que sus 47 años, Selendy no parece el azote de Wall Street. Ni siquiera estaba seguro de que quería ser abogado.

Luego de graduarse de Harvard en 1993 y asegurarse un puesto en la prestigiosa firma legal Cravath, Swaine & Moore, Selendy se las ingenió para tomarse un año para escribir su tesis, la cual nunca terminó. En Cravath conoció a su esposa Jennifer, quien también es abogada. Ese camino eventualmente lo llevó a Quinn y al caso más importante de su carrera.

Selendy es metódico y mantiene un récord ganador. “Parece un asesino a quien le dejarías encargados a tus hijos”, dice Jonathan Harris, abogado de MBIA, una aseguradora de bonos que contrató a Quinn Emmanuel en 2008 para una exitosa batalla de cinco años en contra de Bank of America, un resultado que Harris considera haber salvado a su empresa de la bancarrota.

Le ha tomado cuatro años pero Selendy ha utilizado su experiencia para conseguir lo que las autoridades de Estados Unidos no pudieron: extraer dinero de las instituciones cuyos errores causaron la crisis financiera. A la fecha, el monto es de 20 mil millones de dólares (mdd) proveniente de más de una docena de instituciones.

Selendy fue a Washington, DC, para presentar su plan a la Administración Federal de Financiamiento de Vivienda (FHFA). Y él quería demandar a más de una docena de bancos, desde JP Morgan a Deutsche Bank y Barclays, por más de 200 mil mdd por las hipotecas de mala calidad respaldadas por valores que ellos suscribieron y que iniciaron la crisis.

A simple vista, la propuesta no tenía visos de concluir con éxito. Con Ed DeMarco al frente entre 2009 y enero de este año, la FHFA recibió el repudio de los Demócratas por haberse opuesto a ayudar a los dueños de casas y absorber el valor de las deudas por sus hipotecas.

La FHFA decidió que la sugerencia de Selendy de demandar le competía directamente a la agencia. Envió citatorios a las compañías en julio de 2010 pidiendo información sobre sus negocios de hipotecas  A pesar de que estaban obligados legalmente a contestar esta petición, la mayoría de los bancos utilizó las mismas tácticas que sus clientes morosos: la ignoraron.  Así fue como en agosto de 2011, la FHFA los demandó.

En la corte de Manhattan, los equipos legales finalmente se enfrentaron. Una a una, las sentencias empezaron a irse del lado de Selendy y el gobierno  Los abogados de los bancos insisten en que la juez, Denise Cote,  incurre en errores en la sentencias. Las continuas derrotas llevaron a los abogados de los bancos a montar en pánico.

Citigroup ni siquiera esperó su resultado, en mayo de 2013, los abogados llegaron a un acuerdo y pagaron $250 millones. Se dio entonces el efecto dominó. UBS de Suiza llegó a un acuerdo y después JP Morgan.

En noviembre, el Departamento de Justicia anunció que había obtenido un pago de 13 mil millones de dólares de JPMorgan para resolver los alegatos de hipotecas inadecuadas. El comunicado de prensa afirmaba que este era “el mayor acuerdo con una sola entidad jurídica en la historia de Estados Unidos”. 

Después del show del acuerdo de JPMorgan, otros fueron más discretos al pagar.  Este año, Deutsche Bank pagó mil 900 mdd. Bank of America pagó 9 mil 300 mdd, cifra que representa más del doble de la multa que pagó BP por el derrame petrolero en el Golfo de México.  La semana pasada, Goldman se convirtió en la firma número 14 en llegar a un acuerdo, por mil 200 mdd.  Con ello solamente quedan en las audiencias Nomura, HSBC y el Royal Bank de Escocia. Si no llegan a un acuerdo, el primer juicio en forma arrancaría el próximo mes.

Comparado con los 20 mil mdd que se llevó la FHFA, y que pasaron directo de Fannie Mae y Freddie Mac a las arcas del Tesoro de EU, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) apenas ha recuperado 3 mil mdd por concepto de multas, ganancias ilícitas e intereses.  Aunque los bancos negociaron acuerdos y evitaron la corte, queda claro que bajo sus propios términos acabaron perdiendo, y por mucho.  La singular mancuerna de rígidos burócratas y el abogado de agenda radical derrotó al más caro equipo legal que Wall Street pudo haber armado.