Zhang Lei: El Tao de la detección de talento

Zhang Lei es una mezcla de oriente y occidente que aplica la filosofía tao de los sabios chinos mientras cierra tratos millonarios.
“Duraznos y ciruelos no hablan, pero el mundo encuentra un camino a ellos”
“Duraznos y ciruelos no hablan, pero el mundo encuentra un camino a ellos” (Cortesía)

Estados Unidos

Es un hermoso domingo de primavera, el día antes de la graduación en la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut. Entre los muchos graduados que regresan al campus está el millonario inversionista chino Zhang Lei, de 41 años, una figura conocida aquí. En 2010 anunció la mayor donación hecha por un egresado a la Escuela de Administración de Yale.

Sin embargo, más allá de Yale, Zhang es poco conocido. Pero dirige Hillhouse Capital, un fondo de 13 mil millones de dólares (mdd) en China que se enfoca a la inversión en emprendedores y startups chinas en internet. El fondo recibió su nombre de una avenida en New Haven a una cuadra de donde solía estar la oficina de inversiones de Yale. Esta oficina, que administra el fondo de donaciones por 20 mil mdd de la universidad, es donde Zhang comenzó en las finanzas como becario.

Zhang construyó su firma de inversión siendo de los primeros en respaldar a los emprendedores de internet de China. Es más preciso, tal vez, compararlo con los capitalistas de riesgo de Silicon Valley.

Acordamos reunirnos en Nica’s Market, una tienda de abarrotes y deli cerca del campus. Zhang, en jeans oscuros y una camisa polo oscura de mangas largas, se mezcla entre los estudiantes que pasan.

Zhang concede su primera entrevista importante en inglés. Le pregunto por qué evita los reflectores. Me responde con un dicho taoísta en chino: “duraznos y ciruelos no hablan, pero el mundo encuentra un camino a ellos”, a modo de explicación.

Le pregunto cómo llegó a Yale. Nació en 1972 en un pueblo de la provincia Henan, China, Zhang no proviene de una familia rica, quería ir a la escuela de posgrado en el extranjero, pero no tenía dinero. “La razón por la que sólo postulé a escuelas de posgrado en EU es simple, eran las únicas que sabía que daban becas”, explica. “Recibí una beca de Yale”.

David Swensen, quien es una especie de mentor de Zhang, vio el potencial en su aplicado estudiante y le enseñó el arte de la inversión.

En Yale, Zhang leyó todo lo que pudo. “Cuando me enteré de que los reportes anuales eran gratis, pedí las de todas las empresas del S&P 500”, dice. “¡No podía creer que fueran gratis! Aprendí mucho en los informes de la administración sobre negocios y cosas como retorno sobre capital y retorno sobre renta variable”.

Hoy, muchos de los graduados chinos más recientes de las principales universidades de EU prefieren quedarse a trabajar. Las excepciones son los hijos de la élite gobernante de China que no tienen otra opción más que regresar.

Sin embargo, Zhang dice que siempre supo que volvería a China. Después de salir de Yale trabajó para un fondo de cobertura en mercados emergentes en Washington. “Entonces supe que había algo cocinándose en China. Había tantos emprendedores vibrantes y startups de tecnología”. A su regreso a China, Swensen le dio 20 mdd de Yale como capital inicial para poner en marcha Hillhouse y otros 10 mdd poco después.

En 2005, no era obvio para los inversionistas que hubiera tantos emprendedores y startups tecnológicas en China. “Sucedió que todo el mundo aprendió de EU”, dice Zhang. Inicialmente, muchas personas desestimaban a las empresas chinas de internet como simples imitadores de las empresas estadounidenses, sin modelos de negocio o tecnología originales. “Pero China supera a EU en muchos aspectos, sobre todo en internet móvil”, dice Zhang. La escala y el ritmo de crecimiento de las empresas de internet en China exceden al de cualquier otro lugar, con cerca de 600 millones de usuarios de internet y pronto será el mercado de comercio electrónico más grande del mundo.

Zhang puso gran parte del dinero recaudado por su mentor en Tencent, el servicio de internet y portal de redes sociales más grande de China. Fue su primera inversión y entre las más rentables. Sin embargo, comenta que estaba preocupado por la plataforma de redes sociales QQ, de Tencent. Para investigar el poder de permanencia de Tencent, visitó los mercados locales. “Pensé que a medida de que la gente se volviera más sofisticada tal vez migrara a otros servicios y abandonara QQ”, dice. “Pero, en el mercado, todo el mundo tenía un número QQ”. Aún ahora, mantiene una participación en Tencent que cotiza en Hong Kong.

Cuando los emprendedores chinos hacen acuerdos entre sí, Zhang a menudo es el catalizador “tras bambalinas”. Como accionista de largo plazo de Tencent y uno de los primeros en invertir en el gigante del comercio electrónico JD.com, fue el responsable de la asociación estratégica entre las empresas. “Tencent tenía plataformas de comercio electrónico, pero JD era mejor en línea y ya había construido una infraestructura de cadena de suministro, mientras que JD tuvo acceso a la enorme base de usuarios de Tencent”.

La salida a bolsa de fines de mayo dio a JD un valor de 26 mil mdd y Hillhouse se benefició una vez más. Su inversión original de 255 mdd fue valorada en 3 mil 900 mdd a finales de mayo.

Ahora, Zhang está llevando el patrón chino al extranjero.

Zhang se ve a sí mismo como producto de Oriente y Occidente. Su filosofía de inversión se puede resumir como una mezcla de las enseñanzas de Swensen junto con las de Buda y los sabios taoístas de China.  Mientras terminamos, recita unos aforismos taoístas. Me dice que lo importante no es perseguir demasiadas oportunidades. “El agua fluye por todas partes, sin embargo, sólo necesito tomar un poco de agua (para saciar mi sed)”.

Zhang va tarde para su próxima reunión. Rechaza café o té y hace una pausa antes de ofrecer una visión final. “Hay que tener la capacidad de demorar la gratificación”, dice. “Hay que concentrarse y tener una mente clara”.