Protestas callejeras sí afectan al mercado bursátil

Un estudio determinó que las manifestaciones para derrocar al régimen de Hosni Mubarak en Egipto sí tuvieron impacto en la caída del precio de las empresas que cotizaban en ese país.
Una asistencia de medio millón de manifestantes disminuyó el valor de las compañías relacionadas al poder un 0.8 %.
Una asistencia de medio millón de manifestantes disminuyó el valor de las compañías relacionadas al poder un 0.8 %. (Shutterstock)

Londres

Como una secuela de la crisis financiera el mundo vio un aumento en el número de protestas callejeras. Muchas inspiradas en las conexiones que se percibían entre la élite política y los intereses empresariales: Occupy Wall Street y Los Indignados en España a la Primavera Árabe y las protestas contra Victor Yanukovich en Ucrania. Un nuevo informe de la Oficina Nacional de Investigación Económica presenta pruebas de su poder.

Daron Acemoglu, Tarek Hassan y Ahmed Tahoun examinan la correlación entre las protestas callejeras en Egipto y los rendimientos en el mercado bursátil para las firmas vinculadas con el partido del ex presidente Hosni Mubarak, el Partido Nacional Democrático (PND), los Hermanos Musulmanes y el ejército egipcio.

En promedio encontraron que una asistencia de medio millón de manifestantes en la Plaza Tahrir disminuyó el valor de las compañías vinculadas con el partido en el poder en un 0.8% en relación con las empresas no relacionadas.

La teoría es que las compañías con conexiones políticas pueden usarlas para extraer una “renta”, el término se refiere a un superávit que alguien puede captar más allá del valor productivo de su inversión debido a que gana una posición privilegiada. Como la suerte relativa de estos tres grupos políticos en Egipto tenían altibajos, diferentes empresas vieron nuevas oportunidades de convertirse en buscadores de rentas.

En los nueve días de operaciones después de la caída de Hosni Mubarak, la valoración de las empresas relacionadas con el PND cayó un promedio del 13%. Y encontraron evidencia de que las compañías estaban conscientes del valor de sus conexiones políticas; las empresas podían cambiar la composición de sus consejos de administración, contratando a oficiales militares y despidiendo a miembros del PND durante el gobierno militar.

El análisis explota la variación diaria en el momento de las protestas y los rendimientos de la bolsa de valores para observar únicamente el papel de las manifestaciones masivas en el poder político de los diferentes grupos.

Encontraron una relación sistemática. Durante el periodo posterior a la destitución de Mohammed Morsi, encontraron que las protestas en Tahrir, un centro para los manifestantes anti-islamistas podrían dañar a las firmas vinculadas con la Hermandad Musulmana, pero las protestas a favor de los islamistas en la plaza Rabaa aumentarían su valoración.

Una crítica razonable a sus conclusiones es que estas protestas únicamente fueron una consecuencia de la opinión pública y no tuvieron un impacto causal por sí mismas, en cambio, el mecanismo crucial fue la indignación pública y no las quejas.

Los autores utilizaron datos de Twitter para probar su teoría. La actividad en redes sociales predijo las protestas, pero no tuvieron un impacto en el rendimiento relativo del mercado de valores de las empresas vinculadas. La única cosa que importaba para los verdaderos cambios en el poder era lo que estaba pasando en las calles.