El final del dinero fácil

 Con un dólar fuerte, crecerá la deuda externa de los países emergentes al mismo tiempo que sus ingresos disminuyen por los bajos precios del petróleo y otras materias primas.
Las corrientes han fluido de las economías desarrolladas a los países en desarrollo
Las corrientes han fluido de las economías desarrolladas a los países en desarrollo (Shutterstock)

Londres

El siguiente movimiento de la Reserva Federal de Estados Unidos es crucial. Los incrementos en las tasas podrían ser severos para las naciones en desarrollo.

Durante seis años, los mercados emergentes han vivido en un mundo definido por las políticas de dinero fácil de la Reserva Federal de Estados Unidos. Las corrientes de liquidez han fluido de las economías desarrolladas a los países en desarrollo, financiando infraestructura e inversión corporativa y permitiendo que los consumidores satisfagan sus sueños de compras detallistas impulsados por el crédito.

Así que, el anuncio del martes 28 de octubre de la Reserva Federal de que terminaría con la expansión cuantitativa representa tanto un punto de inflexión como un salto hacia lo desconocido.

El final de las compras de activos llega en un momento difícil para los mercados emergentes, acosados por la convergencia de tendencias adversas e interconectadas. La economía de China se está desacelerando, al igual que la de la zona euro, encabezada por la baja demanda de Alemania.

Los precios de las materias primas se encuentran en un desplome prolongado. Mientras que los precios de los activos y los niveles de deuda de muchos países en desarrollo siguen en niveles elevados tras seis años de flujos de liquidez.

“Incluso sin la depresión de las materias primas, el endurecimiento monetario de EU es un momento peligroso para los mercados emergentes”, dijo Michael Power, estratega de Investec, un fondo de inversión.

El descenso generalizado en los precios de los commodities, una carga para el crecimiento de los exportadores de materia prima como Brasil, Rusia y Chile, ha sido impulsado en parte por mercados que esperan que termine la expansión cuantitativa.

La liberación del estímulo monetario estadounidense ha apuntalado una apreciación del dólar estadounidense, con el que se les pone el precio a  la mayor parte de las materias primas. El aumento del valor del dólar hace que los commodities denominados con esa moneda sean más caros para los compradores, creando una presión para los vendedores para reducir el precio.

Nomura predice que el precio de una canasta de materias primas que consiste en 19 alimentos, energía y metal podría caer 10% en el cuarto trimestre de este año, después de bajar un 12% entre junio y finales de octubre. Llama especialmente la atención a la caída en el precio del petróleo; el precio del Brent cayó un 17% para llegar un precio de venta de 86 dólares por barril.

Rob Subbaraman, jefe de economía de Nomura, señala los cambios que fluyen por el deslizamiento de los precios de las materias primas. Pero sobre todo es probable que con el paso del tiempo sean dañinos, potencialmente desencadenando inestabilidad política.

“Durante los 10 años del último auge de los commodities, muchos mercados emergentes tuvieron un fuerte crecimiento económico que llevó a la formación de lo que muchos llaman ahora “la nueva clase media”, dijo.

“Una caída sostenida en los precios de las materias primas podría…significar una caída permanente en el potencial de crecimiento si no se llevan a cabo reformas. Esto podría provocar inestabilidad política que podría retroalimentar negativamente a la política económica”.

La caída de los precios de las materias primas ya están llevando a reducir las proyecciones de crecimiento de los mercados emergentes. El Instituto Internacional de Finanzas, una asociación de instituciones globales, ve que el ingreso nacional de los países emergentes europeos se contraerá 2.9% en el cuarto trimestre, después de una caída del 0.1% en el tercer trimestre, impulsada principalmente por una caída en Rusia. En las economías emergentes de Asia-Pacífico el IIF considera que se desacelera el crecimiento a un 6.8% en el cuarto trimestre, por debajo del 7% del tercero. Solamente en Latinoamérica se ve un crecimiento, del 2% a partir del 1.2% en el tercer trimestre.

En la mente de muchos analistas, el futuro depende del siguiente movimiento de la Reserva Federal. Si se mueve rápidamente a una política monetaria más dura, conduciendo al final a un incremento en las tasas de interés de EU, el resultado para los mercados emergentes podría ser duro.

“Si la Reserva Federal sube las tasas, podría ser bastante negativo para los mercados emergentes”, dijo Subbaraman. “Un entorno con una tasa de interés más alta es algo que no hemos visto en mucho tiempo”.

En partícular serían vulnerables, dijo Craig Botham, economista de Schroders, los mercados de deuda que se han hinchado con el efectivo de la expansión cuantitativa y que han contribuido mucho para financiar los déficits de los gobiernos, proyectos de infraestructura y planes de expansión de las empresas.

La propiedad extranjera de bonos en los mercados emergentes locales ha crecido del 8% en 2007 al 17% en 2012, de acuerdo con el Banco de Pagos Internacionales. Durante el mismo periodo, el tamaño total de los mercados de valores domésticos de los mercados emergentes aumentó un tercio para superar los 16 millones de millones de dólares (mdd). 

Sin embargo, incluso con todas esas señales negativas, hay señales positivas. La caída de los precios de las materias primas están llevando a una disminución de las presiones inflacionarias en gran parte de los países emergentes, dando a los bancos centrales la libertad para mantener una política monetaria flexible. Y mientras la Reserva Federal se acerca al final de sus compras de activos, el Banco de Japón todavía está ocupado comprando bonos gubernamentales. El Banco Central Europeo podría seguir el ejemplo si el crecimiento en la zona euro sigue decepcionando. La era de la abundancia de liquidez de ninguna manera ha terminado.