El nuevo aeropuerto: ¿la salvación de Slim?

Mientras el magnate de telecomunicaciones mexicano debe deshacerse de activos, su yerno logra ganar la principal obra de infraestructura del sexenio.
El proyecto anunciado el 3 de septiembre requerirá una inversión de 9 mil millones de dólares.
El proyecto anunciado el 3 de septiembre requerirá una inversión de 9 mil millones de dólares. (Presidencia de la República)

Debido a la nueva ley de telecomunicaciones, el imperio de Carlos Slim puede reducir su tamaño en México, pero su influencia en el país parece cualquier cosa menos en declive, de hecho, podria ser el escenario para un nuevo despegue llamado el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Hasta el momento todo es especulación, pero no solamente es Carso, uno de los grupos del imperio de Slim, el que se informa que está interesado en la licitación del proyecto que se espera sea de 9 mil millones de dólares, sino su yerno, Fernando Romero, asociado con el arquitecto británico Norman Foster, el que ganó el contrato de diseño de lo que será la joya de la corona de los proyectos de infraestructura del presidente Enrique Peña Nieto.

Ni Carso ni Romero comentaron de inmediato, Carso dijo que era “prematuro” comentar. Pero eso no ha detenido la especulación. Un artículo de opinión del diario El Universal, nombró al proyecto “El aeropuerto de Slim”.

Hasta el momento los detalles del proyecto son escasos: el martes 2 de septiembre lo que anunció Peña Nieto en su informe de gobierno fue: “Un aeropuerto de seis pistas, que se construirá cerca de la ubicación actual”.

Una capacidad para 120 millones de pasajeros, cuatro veces más que la capacidad actual.

El proyecto de obra pública más grande de esta presidencia y “uno de los más grandes del mundo”.

¿Qué tan grande será? Como casi todas las cosas en esta ciudad cuyo tamaño atrae a los superlativos, la respuesta es, enorme.

De acuerdo con el Consejo Internacional de Aeropuertos, un aeropuerto con una capacidad para 120 millones de pasajeros en la Ciudad de México, se convertiría en el más transitado del mundo, de acuerdo con el número de pasajeros; con el potencial de superar a Atlanta, que se encuentra en la cima de las listas tanto en números de transporte de pasajeros, como en despegues y aterrizajes.

Como tuiteó la semana pasada el Instituto Mexicano de la Competitividad, el aeropuerto actual de México no va de acuerdo con el tamaño de la ciudad y, Peña Nieto lo dejó claro, para sus ambiciones de crecimiento económico.

Otras empresas potencialmente interesadas en participar en la licitación del aeropuerto incluyen a OHL México, que maneja las autopistas de cuota en México, y Pinfra, que opera un puerto de contenedores y otras infraestructuras de transporte.

Pero como escribió Banamex esta semana en una nota a sus clientes:

Si los planes del gobierno de construir un nuevo aeropuerto en el Lago de Texcoco en el Estado de México, los inversionistas deben tener en cuenta que Conmex, la principal concesión de autopistas de cuota, se ubica en una zona cercana. El tráfico en Conmex podría aumentar considerablemente cuando inicien las operaciones del aeropuerto.

Pero también se ven riesgos de que disminuya el tráfico en el aeropuerto de Toluca (en el Estado de México, al oeste de la Ciudad de México), y OHL México es propietario del 49%.

El presidente dio a conocer oficialmente este proyecto la tarde del miércoles 3 de septiembre. Prepárense para despegar.