Cine británico, ¿el próximo Hollywood?

Además de sus largometrajes más reconocidos de los últimos años, la industria cinematográfica del Reino Unido se ha fortalecido y ganado reconocimiento internacional.
El año pasado, Gravedad (Gravity) realizada en Gran Bretaña obtuvo siete premios Oscar.
El año pasado, Gravedad (Gravity) realizada en Gran Bretaña obtuvo siete premios Oscar. (Cortesía)

Reino Unido

La industria cinematográfica británica avanza. Desde un drama romántico sobre el físico Stephen Hawking hasta una comedia animada que presenta a un oso que adora la mermelada, son parte del último grupo de películas británicas que obtuvieron la aclamación de la crítica en todo el mundo.

La Teoría del Todo (The Theory of Everything) y Paddington sólo son dos de muchas películas del Reino Unido que compiten por premios como los BAFTA. Los actores y cineastas británicos también estarán presentes en los Premios de la Academia en Hollywood a finales de este mes. El año pasado, Gravedad (Gravity) realizada en Gran Bretaña obtuvo siete premios Oscar.

Pero el negocio cinematográfico del Reino Unido logra algo más que sólo elogios. El British Film Institute esta semana reveló que el gasto en producción cinematográfica en el Reino Unido aumentó 35% en 2014 para llegar a mil 470 millones de libras, el nivel más alto desde que empezaron los registros hace dos décadas. La mayor parte de este dinero proviene del exterior, especialmente de Hollywood.

Este fuerte incremento en inversión también se sustenta en un largo periodo de apoyo gubernamental para la industria cinematográfica británica. Desde 2007, el gobierno permite a los productores de películas recuperar hasta 25% de sus gastos justificables en el Reino Unido, un incentivo que se estima cuesta al Tesoro cerca de 200 millones de libras al año.

La cuestión es si la industria cinematográfica británica podrá sostener su tendencia a la alza. La industria cinematográfica mundial es altamente competitiva y territorios en todo el mundo intentan atraer a Hollywood con sus propios incentivos financieros. Más de 80% del gasto en la producción cinematográfica en el Reino Unido del año pasado se financió y controló desde el extranjero. Las producciones nacionales -hechas por productoras británicas- ascendieron a 200 millones de libras.

La firma de investigación Oxford Economics, estima que sin la desgravación fiscal la producción cinematográfica británica sería 70% menor. Sus cálculos sugieren que la desgravación impulsa la economía del Reino Unido a tal grado que resulta en un beneficio en lugar de un costo para los contribuyentes.

Amanda Nevill, directora ejecutiva de British Film Institute, dice que el sector cinematográfico “no puede dormirse en sus laureles” sobre su posición. Un cambio repentino en la paridad dólar/libra esterlina es una de las amenazas para el status quo.

Pero sostiene que un sector privado cada vez más fuerte -junto con las políticas de apoyo del gobierno- refuerza su resistencia. Además de los créditos fiscales, las empresas cinematográficas del Reino Unido reciben apoyo adicional de la Lotería Nacional, que asigna cerca de 60 millones de libras cada año al sector. BBC Films y Film4 juntas ofrecen un adicional de 30 millones de libras.

Si existe alguna compañía que ayudó a impulsar el crecimiento de la industria cinematográfica británica, esta es Pinewood Studios. El complejo de estudios, que opera en Buckinghamshire desde hace 78 años; es hogar de más de 200 pequeñas empresas que se especializan en todo, desde maquillaje y estilistas hasta diseño de escenografía. Las últimas películas de las franquicias de Star Wars y James Bond recientemente se filmaron allí.

Warner Bros, que produjo las películas de Harry Potter en el Reino Unido, adquirió Leavesden Studios en Hertfordshire en 2010. Procedió a invertir más de 100 millones de libras en la instalación, su primera base permanente de producción fuera de EU.

En octubre, Industrial Light and Magic (ILM), la compañía de efectos visuales que fundó George Lucas, ahora propiedad de Disney, abrió su primer estudio en el Reino Unido para empezar a trabajar en la nueva trilogía de Star Wars.

Lynwen Brennan, presidenta de ILM, dijo en ese momento que los incentivos fiscales del Reino Unido fueron un factor para tomar la decisión de llegar a Londres. Pero agregó: “Francamente hay mejores incentivos fiscales en otras partes del mundo, así que realmente llegamos por su talento”.

ILM ya tiene bases en San Francisco, Vancouver y Singapur. Así que si el Reino Unido alguna vez pierde su brillo, los empleados londinenses de la compañía pueden tener muchos otros lugares a dónde ir.