Gas shale: un negocio poco viable en México

Los bajos costos del gas shale de Texas, la escasez de agua e infraestructura y el robo de petróleo obstaculizan la explotación de las reservas de gas en el Norte de México.
Las reservas de gas shale de México se encuentran entre las 10 más grandes del mundo, según la Administración de Información de Energía (EIA).
Las reservas de gas shale de México se encuentran entre las 10 más grandes del mundo, según la Administración de Información de Energía (EIA). (Shutterstock)

Londres

Vladimir Sosa, de 32 años, es el primer subsecretario de energía del estado de Nuevo León, y no es un petrolero. Pero tal vez su designación dice mucho sobre los cambios que se están llevando a cabo bajo el gobierno reformista de México, al igual que el deseo de Nuevo León para estar al frente de ellos.

Los inversionistas han aplaudido la velocidad con la que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha reestructurado la economía, la pieza central es la apertura del sector petrolero a la inversión privada después de casi ocho décadas de control estatal.

Pero tal vez uno de los mayores porristas es Nuevo León, que tiene acceso a vastos recursos de shale en la cuenca de Burgos, una extensión de la formación de Eagle Ford de Texas, es el que ha impulsado la ambición de convertirse en un centro petrolero al estilo de Houston.

“Creemos que las reformas ayudarán a que crezca la actividad del shale, el potencial es enorme”, dice Sosa, quien participó en la elaboración de las leyes de energía aprobadas en agosto de este año.

México tiene planes para realizar su primera licitación petrolera a principios de 2015. Alrededor del 40% de los 169 bloques que saldrán a licitación se encuentran en las llamadas áreas no convencionales que reflejan las formaciones de shale en Estados Unidos, en donde los perforadores están utilizando nuevas tecnologías para extraer los hidrocarburos que anteriormente eran inaccesibles.

Pero mientras estados como Nuevo León esperan que las reformas creen beneficios en su patio trasero, existe la preocupación de que el gobierno, en su exuberancia por explotar estas reservas, pasará por alto algunos obstáculos importantes para su desarrollo.

A pesar de que las reservas de shale de México se encuentran entre las 10 más grandes del mundo, de acuerdo con las estimaciones de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA), cada vez es más difícil ver la ventaja de desarrollar esto mientras EU está teniendo excedentes en la casa de al lado. La EIA estima que el precio spot de Henry Hub, el índice de referencia del precio del gas natural de EU, tendrá un promedio de 4.58 dólares por millón de unidades térmicas británicas este año, que es alrededor de cuatro veces menos de lo que México ha pagado por el gas natural licuado de Asia y América Latina.

“Al precio actual del Henry Hub, hay muy pocos incentivos para desarrollar el gas shale mexicano”, dice Luis de la Calle, ex funcionario de comercio mexicano. “Es mejor entubar el de Texas”.

De hecho, México tiene planes para hacer eso. Los nuevos gasoductos que equivalen a 46% de la red de ductos actuales en el país se van a construir en los próximos tres o cuatro años, lo que sugiere que las importaciones baratas de EU serán la respuesta a muchas de las necesidades de gas del país de una manera más rápida que desarrollando el shale.

Sin embargo, el excedente también ha significado que el número de perforadores independientes a lo largo de la frontera se muestren renuentes a iniciar nuevos proyectos en México.

“Dada lo notablemente bien que están los aspectos económicos que tenemos en nuestro patio trasero bajo un conocido régimen regulatorio y perfil de riesgo, va a ser muy difícil invertir dinero en otro lado”, dijo un perforador a Financial Times.

El tema de la infraestructura es otro problema en la árida región norteña de México. Con el fin de tener acceso al shale en la cuenca de Burgos, que se cree que contiene más de la mitad de las reservas de shale de México, primero se tendrían que desarrollar los ductos para transportar miles de millones de galones de agua para utilizar en el fracking. La infraestructura para simplemente llevar gas al mercado también es deficiente.

Más al sur, en donde Burgos se abre en la cuenca Tampico-Misantla que es rica en shale, la seguridad es otro motivo de preocupación. El gobierno ha intentado atraer a los inversionistas a la región, pero ha habido una creciente prevalencia de los carteles de la droga, lo que ha generado un aumento en asesinatos, extorsiones a los negocios y robos de petróleo de Pemex.

Con el tiempo, México podría seguir el ejemplo de Argentina, en donde las reservas de shale de su enorme formación de Vaca Muerta en la cuenca de Neuquén se están desarrollando para ayudar a compensar la escasez de gas doméstico.

El descubrimiento de ricas reservas de gas natural licuado shale podría ofrecer otra fuente de materia prima necesaria para los petroquímicos y los productos derivados de los petroquímicos como los plásticos y los textiles. El Banco de México reporta un déficit comercial en México de casi 11 mil mdd en los primeros ocho meses de 2014.

Pero las reservas de México se consideran más complicadas que las de Vaca Muerta en donde el shale es más espeso que en la mayoría de las formaciones, con lo que es posible extraer más de un sólo sitio de perforación. Por otra parte, YPF, la empresa petrolera estatal de Argentina, cuenta con años de experiencia en la explotación de Vaca Muerta junto con socios extranjeros, y la infraestructura y la cadena de suministro en la cuenca de Neuquén están bien desarrolladas.

México está menos avanzado. Mientras que más de 200 pozos no convencionales han sido perforados en Argentina, Pemex solamente ha perforado 20, de acuerdo con un informe de la consultora Accenture de julio de 2014.

“El desarrollo del shale mexicano, en el mejor de los casos,  está en su infancia”, dice Iván Cima de Wood MacKenzie, la consultora de energía global. Por como se ven las cosas, podría permanecer todavía por un tiempo más.