Filipinas saca la cartera

 El país asiático tendrá un crecimiento de 6.3% en 2015 y sus millonarios están saliendo a comprar empresas extranjeras, especialmente de bebidas alcohólicas.
Whisky escocés
Whisky escocés (Shutterstock)

Londres

Si Andrew Tan se sale con la suya, el magnate de negocios filipino pronto ofrecerá a los bebedores en los pubs escoceses un trago de Emperador, un brandy de su país en el sureste asiático, junto con el whisky, la bebida favorita en Escocia.

Este verano Tan pagó 430 millones de libras a Diageo, el grupo de bebidas que cotiza en el Reino Unido, por Whyte & Mackay, una destilería de whisky escocés blended fundado en los muelles de Glasgow en el siglo XIX. Su idea ahora es distribuir el brandy Emperador a nuevos mercados globales a través de la red de distribución de la destilería.

Pero el acuerdo es emblemático de una tendencia que está ayudando a centrar la atención de los inversionistas en algunos de los conglomerados más grandes en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), un bloque de 10 miembros, incluyendo Filipinas.

Esta atención hasta ahora se ha centrado en Tailandia, en donde el entusiasmo adquisitivo de Charoen Sirivadhanabhakdi, hio de un ex vendedor callejero de Bangkok, ha estado llegando a los titulares en la región desde 2012.

Después de superar la oferta de Heineken por la fábrica de cerveza Tiger de Singapur ese año, Charoen rápidamente compró Fraser y Neave, un conglomerado propietario de bebidas en la ciudad-estado y recientemente volteó su atención hacia Vietnam, en donde en agosto compró el negocio de autoservicios Metro de Alemania por 655 millones de euros.

Ahora parece que es el momento de los magnates filipinos. Los conglomerados de control familiar representan casi la mitad de las 10 empresas más grandes en la bolsa de valores del país, según el banco Macquarie. Estas incluyen a Ayala Corp, San Miguel, Aboitiz Equity y JG Summit, nombres que están ligados a algunas de las familias más poderosas de Filipinas.

Tan, quien de acuerdo con Forbes tiene un patrimonio neto de 5 mil millones de dólares (mdd), controla Emperador a través de su conglomerado Alliance Global. También tiene 49% de la empresa con los derechos de franquicia de los restaurantes de comida rápida McDonald’s en Filipinas.

Como Charoen, quien construyó un imperio de bebidas tailandés en torno a los licores y a la cerveza Chang, Tan necesita expandir sus negocios más allá de su mercado doméstico porque lo está sobrepasando. Con la compra de Whyte & Mackay, su primera incursión en el extranjero, Tan no sólo venderá más productos Emperador a través de la red del fabricante de whisky. También intentará desarrollar una cultura de beber whisky escocés en Filipinas, en donde la compañía dice que el consumo anual per cápita está por debajo de los 100 ml, en comparación con casi tres litros de brandy.

En parte esto se da por un tema ahora común en el ASEAN: el crecimiento de la “clase media” consumidora. Una lógica similar se aplica para la compra que hizo en julio Universal Robina, parte de JG Summit, controlada por la familia Gokongwei, del fabricante de botanas neozelandés, Griffin Foods por 543 mdd. Fue la primera gran compra de cualquier negocio de Nueva Zelanda por parte de una empresa filipina.

Los dos acuerdos han hecho que los banqueros de Singapur reaccionen. Están convencidos de que el próximo año Filipinas será la fuente de los honorarios por asesoría de fusiones y adquisiciones en cuanto otras empresas sigan el ejemplo. Podrían tener razón. El telón de fondo económico para esa actividad también es benigno por ahora, con el Fondo Monetario Internacional proyectando un crecimiento del PIB de Filipinas para 2015 del 6.3%. Esto superaría el promedio del llamado “Asean 5” -Indonesia, Tailandia, Malasia, Filipinas y Vietnam- del 5.4%.

Para los inversionistas, los conglomerados filipinos están promoviéndose como el próximo gran éxito. Macquarie dice que ellos sirven como “un representante conveniente para la exposición a las empresas filipinas”, ofreciendo a los inversionistas “un amplio espectro de industrias”, y una profunda liquidez de mercado.

Pero muchos conglomerados filipinos han estado pidiendo prestado para comprar, señala Standard & Poor’s. Normalmente la unidad que hace la compra estará sin deudas, o tendrá una deuda baja, y disfrutará de niveles cómodos de liquidez. La compra de Emperador de White & Mackay en parte fue financiada por dinero de su propio balance y por un préstamo de su matriz, Alliance Global.

Universal Robina tiene planes de emitir bonos o pedir prestado a los bancos para financiar su negocio en Nueva Zelanda. S&P advierte que los bancos y los acreedores, generalmente, necesitan observar cuidadosamente a las empresas matrices, para entender apropiadamente la influencia que tienen en sus subsidiarias.

Los conglomerados filipinos tienen poca o ninguna experiencia de integrar compras en el extranjero de bienes de gran valor. Tan podría tener grandes ambiciones, pero todavía tiene que probarse en el exterior.