Bajar el precio de la electricidad, primer objetivo de la Reforma

La reforma permitirá modernizar plantas de electricidad, aumentar el uso de energías renovables y un mayor número de proveedores para reducir los costos actuales.
  El director de CFE, Enrique Ochoa, durante la inauguración de la Central Fotovoltaica Aura Solar I en La Paz, Baja California, el pasado 26 de marzo.
El director de CFE, Enrique Ochoa, durante la inauguración de la Central Fotovoltaica Aura Solar I en La Paz, Baja California, el pasado 26 de marzo. (Cortesía: Presidencia de la República)

México

Enrique Ochoa, el director de la CFE, es un hombre muy ocupado. “Mi agenda está llena de juntas con empresas nacionales e internacionales que quieren venir y abrir (operaciones) aquí, por lo menos tengo 10 a la semana”, dice. “Estoy viendo un enorme apetito en las empresas europeas, norteamericanas, asiáticas y muchas mexicanas”.

La perspectiva de que la reforma petrolera en México está convirtiendo al Norte de América en un nuevo Medio Oriente ha galvanizado la atención pública, pero la reforma del sistema eléctrico  es la más callada, aunque no de menor alcance. Esta reforma podría originar un cambio más rápido con tarifas más bajas y un mejor suministro, más sustentable.

En las últimas dos décadas, México le ha dado a las empresas privadas una oportunidad limitada de generar energía, permitiendo que grupos como Cemex, la empresa cementera, o Walmex, la división mexicana de Walmart, la cadena de tiendas de autoservicio de EU, de generar electricidad, incluyendo la eólica o la solar, para satisfacer sus propias necesidades. Ahora, se les permitirá venderla a terceros, al igual que a empresas de electricidad que ya están allí, o están a punto de entrar, al mercado recientemente liberalizado.

“México va a ser uno de nuestros principales destinos de inversión en los próximos años, hasta con 5 mil millones de dólares (mdd) al 2018 en nuevas centrales térmicas de ciclos combinados y parques eólicos”, dice Ignacio Galán, presidente y director ejecutivo de la española Iberdrola, el generador privado más grande en México.

“Como resultado, estaremos produciendo más energía en México que en cualquier otro país en donde tenemos operaciones”, dice Galán. Iberdrola dice que ya ilumina una de cada siete bombillas en el país.

Contar con electricidad más barata es vital para impulsar la competitividad industrial de México, pero hay un gran problema: ya que México no está produciendo suficiente gas para satisfacer sus propias necesidades, y la red existente para importar gas de EU está a su capacidad total, la CFE ha tenido que recurrir a combustibles más costosos y menos amigables con el medio ambiente.

Una quinta parte de la electricidad generada en el país está utilizando combustóleo, que es cuatro veces más caro que el gas natural y 68 veces más contaminante.

Esto ha llevado a que las cuentas de electricidad sean, en promedio, un 25% más altas que en EU, a pesar de que Ochoa dice cuando se separan los subsidios, la tarifa promedio es 75% más alta. Los usuarios industriales pagan 84% más por su electricidad y los usuarios comerciales pagan considerablemente más del doble que en EU.

También ha llevado a que las utilidades de CFE se hundan. A pesar de tener ventas récord en 2013, la empresa acumuló una pérdida de 37 mil 600 millones de pesos.

Esto la dejó mal equipada para enfrentar otro problema apremiante: México pierde alrededor del 15% de su electricidad debido a una vieja infraestructura y al robo, en particular la práctica de conexiones ilegales conocidas como “diablitos”. Esto es más del doble del promedio de la OCDE de 6% y cinco veces mayor que en Corea del Sur.

Con la reforma, el estado conserva el control de la transmisión y la distribución, pero habrá un operador independiente para toda la red, conocida como Cenace.

La reforma ya le abrió la puerta a 7 mil 700 mdd de inversión en una serie de proyectos de infraestructura, incluyendo gasoductos que aumentarán el tamaño de la red de México en un 34%. Texas, cuyo tamaño es la tercera parte de México, tiene una red de gasoductos nueve veces más grande, según Ochoa.

Se están actualizando siete plantas generadoras de electricidad, con un costo de 200 mdd, para funcionar con gas natural en lugar de combustóleo. Eso promete grandes ahorros: cuesta 2 mil pesos por megawatt hora generar con  combustóleo, comparado con 780 pesos en las plantas convertidas y 478 pesos en las centrales térmicas de ciclos combinados con tecnología de nueva generación, dice Ochoa.

“Esta es una reforma a favor de la competitividad, el abastecimiento y los precios sustentables”, señala.

Los cambios también ofrecen una gran oportunidad para Pemex, la empresa petrolera estatal, que quiere cambiar de ser el mayor consumidor de electricidad de México a ser su segundo mayor productor. Emilio Lozoya, el director general de Pemex, quiere aprovechar el calor y el vapor de sus operaciones para impulsar una nueva línea de negocio, en la que espera generar cerca del 10% del suministro de la nación.

México ya estableció objetivos ambiciosos para la energía renovable, estipulando que la energía verde deberá representar 35% de la generación del país para 2026.

“Hay miles y miles de megawatts en proyectos eólicos y solares que en algún momento podrán ser construidos”, dice Michael Till, codirector de energía de Actis, una firma de capital privado que puso en marcha la plataforma Zuma Energy en México.

Zuma compró un parque eólico en Oaxaca, en el sur del país, que será operado por la española Acciona, el mayor productor de energía renovable en México.

Miguel Ángel Alonso, el director de Acciona en México ha elogiado al gobierno por su meticulosidad y disposición para colaborar con el sector privado. “Está generando más documentación de la que podemos digerir y comentar”, se ríe.

Acciona, que genera cerca de una cuarta parte de la energía eólica de México, ve a la reforma como una gran oportunidad.”Estamos muy interesados en crecer … creemos que es posible que tengamos un crecimiento del 30%”, dice Alonso.