Brian Chesky: "La gente pensaba que esta idea era la peor"

El director de Airbnb relata cómo su idea de rentar habitaciones la transformó en un negocio de 13 mil millones de dólares.
“Realmente nos interesamos en una idea más profunda de unir el mundo”
“Realmente nos interesamos en una idea más profunda de unir el mundo” ( Cortesía )

Estados Unidos

Un restaurante con el nombre de tecnología de radio obsoleta puede no ser el lugar más obvio para reunirse con el CEO de una de las compañías de internet más polémicas del mundo. Pero a Brian Chesky, el hombre que encabeza una revolución en la industria de los viajes, le gusta mantenerse en su localidad. Citizen’s Band, un “buen diner” en Soma de San Francisco se encuentra a unos cuantos metros del edificio en donde, hace seis años, Chesky tuvo la idea de rentar colchones inflables en su departamento compartido a completos extraños.

En aquel tiempo, el rentar un colchón inflable a alguien que se había conocido en internet parecía una idea muy loca. Pero, como dicen en San Francisco, si no sonaba loco es porque ya lo había hecho alguien.

Al establecer la compañía, que se llamaba Airbed & Breakfast (cama inflable y desayuno), Airbnb, para abreviar, junto con sus compañeros de cuarto Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk,  Chesky intentaba juntar para la renta. En la actualidad el valor de Airbnb alcanza más de 13 mil millones de dólares (mdd) y 16 millones de personas utilizaron su sitio y aplicación para agendar su hospedaje corto o de vacaciones al menos durante este año.

Chesky se acerca a grandes pasos y sonriendo: lleva jeans y una playera sobre una musculatura de varias horas de gimnasio. Le gusta hablar rápido. En persona parece una pelota llena de una energía apenas contenida. A pesar de ser un multimillonario de papel, todavía vive en el mismo departamento a la vuelta. “He ido a miles de restaurantes en toda la ciudad pero siempre termino en tres”, dice. “Sin importar el éxito que llegue a tener, siempre voy a desayunar en Rocco, todos los días”.

Hay tantos emprendedores y aspirantes encorvados sobre sus laptops en cafés de San Francisco que muchas cafeterías han eliminado sus redes de WiFi con la intención de que la gente se mueva más rápido. Chesky, de cualquier manera, tiene clara la importancia de la atmósfera de efecto invernadero que el Silicon Valley tuvo en el desarrollo de Airbnb.

Una vez que la idea de que cualquiera podría rentar su casa se aceptó, creció más allá de la sala de Chesky. Airbnb tiene propiedades a disposición en casi 200 países. La inversión original de 2009 salió de Y Combinator, la incubadora de Silicon Valley que también financió Dropbox y a Twitch, la comunidad de juegos de videos. Sin embargo, esta inversión estaba tan sujeta al azar como cualquier otra cosa. Chesky se topó con Y Combinator hasta que Blecharczyk se mudó del departamento, alguien de Twitch llegó en su lugar y le presentó Justin Kan y a Michael Seibel, los cofundadores de Twitch.

“Prácticamente ellos nos llevaron a Silicon Valley, nos enseñaron los caminos y nos apadrinaron”, platica.  “Éramos de esta gente loca, tres tipos con tres colchones inflables en la sala. La gente pensaba que la idea era la peor.  Ellos fueron los únicos, creo, que creyeron en nosotros”.

Después siguieron rondas de financiamiento: 7 mdd en 2010; 112 mdd en 2011; 200 mdd en 2013; y 500 mdd en 2014.

Parte del atractivo de Airbnb es que cada propiedad es diferente. También puede resultar mucho más barato: normalmente una habitación privada en Airbnb cuesta la mitad que una en un hotel, según un estudio del año pasado de Priceonomics. Pero no sólo los buscan las personas que se preocupan por el precio ya que también hay propiedades de lujo disponibles. Con casi un millón de propiedades para escoger, Airbnb supera por mucho a los grupos hoteleros más grandes: Hoteles InterContinental (IHG), la cadena con el volumen más grande, tiene cerca de 700 mil habitaciones.

Junto con Uber, Airbnb encabeza la llamada “economía compartida”, un término que abarca mucho para la creciente colección de negocios que le están dando liquidez adicional a los mercados tradicionales al sacarle provecho a bienes subutilizados (Uber para autos, Airbnb para casas).

En Airbnb los arrendatarios pueden tener problemas. El caso más sonado en el que se tuvo que utilizar un reglamento fue en Nueva York, uno de los mercados más grandes de  Airbnb, en donde  Eric Schneiderman, el procurador general de la ciudad, realizó una campaña en contra de algunos sitios de corto plazo. La compañía tuvo que hacer un listado porque las autoridades argumentaban que estaban operando ilegalmente y sin pagar los impuestos correspondientes.

Que la existencia de Airbnb haya sido exitosa más allá de Nueva York puede ser gracias al enfoque conciliador de Chesky. Airbnb tiene reportes de impacto económico en ciudades como Amsterdam, Berlín y Sydney para demostrar los beneficios que dice que tiene.

Desde el punto de vista de Chesky, Airbnb verdaderamente está ayudando a los residentes menos favorecidos porque el dinero que ganan rentando sus habitaciones de sobra se puede utilizar para pagar la hipoteca.

“Le voy a dar un toque visionario”, dice al cuestionarlo sobre hacia dónde se dirige Airbnb. Una vez cubiertos los hoteles, tiene el resto de la industria de los viajes en la mira. “Estamos empezando a considerar el viaje entero”, dice, incluyendo las “experiencias” que la gente busca en vacaciones.

“Nosotros, realmente nos interesamos en una idea más profunda de unir el mundo”, continúa ininterrumpible. “Creo que es muy, muy importante para nosotros. Puedes ser cínico al respecto - como si fuera una cuestión moral de San Francisco - pero creo que esa era la idea del internet y del modo virtual: conectar a todo el mundo”.

Él insiste que son estos motivos, más puros, son los que lo mueven, más que la riqueza: “Nunca pensé en esto para hacer dinero. Si lo hubiera hecho, seguramente no hubiera iniciado esta compañía”.