¿Por qué la inequidad es un lastre para las economías?

 El aumento de una mala distribución de los ingresos provoca que la demanda interna sea débil y haya un mayor rezago educativo.
En Estados Unidos, el 3 % más rico recibió 30.5 % de los ingresos totales en 2013
En Estados Unidos, el 3 % más rico recibió 30.5 % de los ingresos totales en 2013 (Shutterstock)

Londres

¿Cuándo debería preocuparnos el aumento de la inequidad? Esta es una pregunta política y moral. También es económica. Cada vez es más reconocido que, después de cierto punto, la desigualdad será una fuente significativa de problemas económicos.

Estados Unidos -tanto la economía de altos ingresos más importante como la de mayor inequidad- está proporcionando un banco de pruebas para el impacto económico de la desigualdad. Los resultados son preocupantes.

Esta comprensión se ha extendido a instituciones que normalmente no serían acusadas de ser socialistas. Un informe escrito por el director de economía de Standard & Poor’s, y otro por Morgan Stanley, coinciden en que la inequidad no sólo está creciendo, sino que también está teniendo efectos nocivos en Estados Unidos.

De acuerdo con la Reserva Federal de EU, el 3% más rico recibió el 30.5% de los ingresos totales en 2013. El siguiente 7% sólo recibió el 16.8%. Esto deja a un poco más de la mitad de los ingresos totales al restante 90%. El 3% más rico también fue el único grupo que disfrutó de un crecimiento en sus ingresos desde principio de la década de los 90. A partir de 2010, la media de los ingresos familiares cayó, mientras el promedio se elevó. La desigualdad sigue creciendo. El estudio de Morgan Stanley enumera entre las causas del crecimiento de la desigualdad: la creciente proporción de empleos poco calificados, mal remunerados e inseguros; el crecimiento de la prima salarial de personas tituladas: y el hecho de que las políticas fiscales y de gasto son menos redistributivas de lo que eran hace unas décadas.

Por lo que, en 2012, dice la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Estados Unidos está en el primer lugar entre los países con mayores ingresos con la mayor proporción de empleos relativamente mal pagados. Además el quintil inferior de la distribución del ingreso recibió solamente 36% de las transferencias de pagos federales en 2010, por debajo del 54% en 1979.

Está proyectado que los impuestos regresivos sobre nómina, que le cuestan proporcionalmente más a los pobres que a los ricos, recauden 32% de los ingresos federales en el año fiscal 2015, frente a 46% por impuestos federales sobre la renta, cuya carga recae más en las personas con mayores ingresos.

También son importantes los enormes incrementos en los salarios relativos de los ejecutivos, además de la transición de los ingresos del trabajo al capital. Las políticas de la Reserva Federal también beneficiaron a las personas relativamente adineradas; y está intentando aumentar el precio de los activos que en su gran mayoría son propiedad de los ricos.

Estos informes ponen de manifiesto dos consecuencias económicas del aumento de la inequidad: una demanda débil y el rezago en el nivel educativo.

El argumento sobre la demanda es que, hasta el momento de la crisis, muchas de las personas que no estaban disfrutando de un incremento real en sus ingresos, en su lugar pidieron prestado. El aumento de los precios de las casas lo hicieron posible. Para finales de 2007, la deuda alcanzó un máximo del 135% de los ingresos disponibles.

Después vino el desplome. Quedaron con enormes deudas y sin la posibilidad de endeudarse más, las personas con bajos ingresos se vieron obligadas a gastar menos. Los préstamos con garantía hipotecaria, financiados con el endeudamiento, colapsaron. El resultado ha sido una recuperación del consumo excepcionalmente débil.

No tiene sentido prestar indiscriminadamente a las personas que no pueden pagar. Sin embargo, esto sugiere que la economía volverá a su dinamismo sin una redistribución del ingreso hacia los que gastan sin que surja otra fuente de consumo. Desafortunadamente, no está del todo claro cuál podría ser la segunda. El gasto del Gobierno está contraído. La inversión empresarial está frenada por una débil perspectiva de crecimiento de la demanda. También es improbable que sean las exportaciones netas: todo el mundo también quiere un crecimiento impulsado por las exportaciones.

La educación estadounidense también se ha deteriorado. Es el único país de altos ingresos cuyos jóvenes entre 25 y 34 años no tienen una mejor educación que las personas de entre 55 y 64 años. Esto en parte se debe a que otros países alcanzaron a Estados Unidos, que fue el pionero de la educación universitaria masiva. También se debe a que los hijos de familias pobres están en desventaja para terminar la universidad.

El reporte de Standard & Poor’s señala que para los hogares más pobres, los niveles de educación universitaria aumentaron tan solo alrededor del 4% entre la generación nacida a principios de la década de los 60 y la que nació a principios de los 80. El nivel de graduaciones para los hogares más ricos aumentó casi un 20% durante el mismo periodo. Sin embargo, sin un título universitario, las oportunidades para ascenso ahora son muy limitadas. Como resultado, los hijos de familias prósperas probablemente permanezcan siendo ricos, mientras que los hijos de familias pobres probablemente permanezcan pobres.

El fracaso de no aumentar los estándares de educación probablemente también perjudique el éxito a largo plazo de la economía. El  beneficio de la educación quizá solo sea la recompensa de obtener un bien posicional: a la gente con estudios le va mejor porque han ganado una carrera de suma cero. Sin embargo, una población mejor educada podría aumentar el nivel de prosperidad para todo mundo.

Los costos para la sociedad del aumento de la desigualdad van más lejos. En mi opinión, uno de los mayores costos es la erosión de un ideal republicano de una ciudadanía compartida.

A medida que la Suprema Corte de EU busca doblar la constitución al capricho de los plutócratas, el peligro es para las premisas políticas igualitarias de la república. Enormes diferencias en riqueza y poder ya han vaciado a las repúblicas anteriormente. Eso bien podría pasar en nuestra era.

Sin embargo, incluso para aquellos que no comparten estas preocupaciones, los costos económicos deberían importarles. El “estancamiento secular” de la demanda, a la que se refirió Lawrence Summers, el ex secretario del Tesoro de EU, está relacionado con los cambios en la distribución del ingreso.

Igualmente, la transmisión de las desventajas educativas a lo largo de generaciones también es una creciente desventaja para la economía. Una economía adicta a las deudas y con niveles de educación estancados, probablemente caiga enferma en el futuro