“Hago muchas cosas que provocan controversia” Donald Trump

El multimillonario Donald Trump presume tener una fortuna de 8 mil mdd y las mejores propiedades del mundo. Su excesivo optimismo también es su mejor arma de mercadotecnia. 
“Siempre va a haber oposición cuando se quiere hacer algo grande”
“Siempre va a haber oposición cuando se quiere hacer algo grande” (Shutterstock)

Estados Unidos

“¡Denle arroz también!” le ordena Donald Trump al hombre que sirve detrás del mostrador. ¿Arroz? Yo no pedí arroz. Pero si el Donald quiere que lo pruebe, sería de mala educación no hacerlo. Después de todo, este es su restaurante, Trump Grill, que sirve comida norteamericana en el sótano del edificio más famoso de Manhattan, la Torre Trump.

A decir verdad, yo hubiera preferido ordenar del menú tradicional pero el multimillonario de las bienes raíces insinuó que era bueno probar el buffet, que según me explica, es “el mejor de Nueva York”. 

Los negocios no marchan bien en el mejor buffet de Nueva York. De hecho, Trump y yo somos las únicas personas ordenando. Es que no es temporada de turistas, insiste Trump, las colas por aquí son muy largas.

Alto, ancho y derecho, Trump se conserva bien para sus 66 años. El “multimillonario fanfarrón” como lo llaman los tabloides neoyorquinos, creó una de las marcas más conocidas mediante una auto promoción implacable, utilizando cualquier medio: tiene un librero lleno de títulos como “Piensa como un multimillonario”. Siempre está en la TV y su propio éxito televisivo, El aprendiz, ahora con el nombre de Celebrity Apprentice, está por empezar su temporada número 13. Tuitea ávidamente a sus 2 millones de seguidores con temas que van de la política, la filosofía empresarial y el golf.

El hijo de un exitoso constructor millonario de los barrios de Queens y Brooklyn estudió en una academia militar para adquirir disciplina. Después estudió en la escuela de negocios de Wharton antes de integrarse a los negocios de su padre. A pesar de los consejos de su padre, puso la mira para construir en Manhattan. Mostrando su buen ojo para la ubicación, su genio arrollador para la autopromoción y la extraordinaria confianza en sí mismo, terminó la Torre Trump en 1983, cuando apenas tenía treinta y tantos años.

Pero después la vida le daría una lección. La recesión y la caída de las propiedades a principios de los 90 dañaron fuertemente sus operaciones, en especial los hoteles y los casinos que tenían un alto grado de apalancamiento. Desde entonces, muchos de esos negocios que llevan la marca Trump se han cobijado bajo del capítulo 11 de protección por bancarrota en varias ocasiones. Pero Trump mismo nunca ha estado en bancarrota, y siempre se ha recuperado para crear un imperio que va desde propiedades, productos marca Trump, hasta la industria del entretenimiento. Él es dueño en parte no sólo de El Aprendiz, sino también de el concurso de Miss Universo.

La Torre Trump, que el escogió para almorzar con FT, es todavía el corazón de su imperio. Trump trabaja y vive aquí con su tercera esposa, Melania, una ex modelo eslovenia 24 años menor que él. Su departamento es de un lujo rococó, todo cubierto de oro y con vistas fabulosas de Central Park. La vida soñada de cualquier adolescente de sangre caliente.

Le pregunto en qué está trabajando ahora y cambia la conversación hacia Escocia, y al campo de golf que construyó en la costa cercana a Aberdeen, que empezó a funcionar el verano pasado.

“Le han hecho muy buenos comentarios, muy buenos. Increíblemente buenos, Quiero decir, en el sentido crítico, es increíble. Están diciendo que es uno de los mejores campos de golf del mundo”. Esta declaración puede sonar “trumpástica”, pero el campo sí ha recibido excelentes críticas por parte de los mejores golfistas.

Sin embargo, enfrentó mucha oposición de los ambientalistas.

“Ya sabes”, dice Trump, “siempre va a haber oposición cuando se quiere hacer algo grande”.  Menciona una lista de sus desarrollos, en Nueva York, Chicago, Escocia, que han provocado protestas. “Hago muchas cosas que provocan controversia. Pero cuando la gente las ve, las ama”. De hecho, agrega, la oposición escocesa resultó ser una gran publicidad.

La conversación se interrumpe cuando un hombre joven se acerca a saludar a la mesa. Es Eric, el tercero de los cinco hijos de Trump, y que al igual que sus hermanos mayores, Donald Jr. e Ivanka, trabaja para la Organización Trump. Eric desaparece pero casi inmediatamente aparecen otras caras para saludar. Son Donald Jr. e Ivanka.

“Es el mejor restaurante en Midtown,” dice Ivanka. “¡Lo sabemos porque comemos aquí todo el tiempo!” , agrega Donald Jr.

Ivanka es por sÍ misma una celebridad, con su línea de joyería y perfumes, una extensión intergeneracional de la marca Trump.

Un mesero se acerca a retirar nuestros platos. “Mira ese plato vacío “, exclama Trump. “¡Creo que le gustó! ¡Para que un cuate nada gordo arrase con un pollo entero, estuvo muy bien!”, le dice a los empleados.

Momentáneamente mi mente se “trumpaliza”. ¡Sí Para que un cuate “nada gordo” como yo arrase con un pollo entero debe ser el testimonio de mi apetito de macho y de la gran calidad de la comida. Pero pasan unos instantes y me doy cuenta de que no me comí un pollo entero, sólo un muslo, y mi conteo calórico no fue mayor al de ningún otro día. Aún así, pienso, debe ser agradable flotar todo el tiempo con esta sensación intoxicante y engañosa de reconocimiento.

Cambiamos el tema a política, en donde Trump tiene el récord de intervenciones de peso que provocan el escarnio de los demócratas y el desconcierto de los republicanos. Lo último fue su anuncio de algo que cambiaría el curso de la elección presidencial.  Finalmente, se limitó a resucitar el asunto del “nacimiento”, el hecho de que el presidente Obama nació fuera de Estados Unidos.

¿Se arrepiente de haber hecho esto? “No, mucha gente me ama por esto”, dice, y asegura que incluso reunió la suma señalada y juntó 50 millones.

Desvío la conversación hacia la cuestión de la edad: se sabe que trabaja extremadamente duro, pero ¿le está bajando al ritmo? “No, me siento bien… estoy sano, ¡toco madera!”.

“Si amas lo que haces, si amas ir a la oficina, si de verdad te gusta, no sólo lo dices, pero de verdad te gusta, entonces te mantienes joven y lleno de energía. De verdad amo lo que hago.”

¿Y su legado? “Me he convertido en alguien muy exitoso con el pasar de los años. Creo que soy dueño de algunas de las mejores propiedades del mundo. Valgo más de 8 mil millones de dólares”.

Entre las cordialidades del almuerzo llega un momento complicado. Me armo de valor y le digo que según Forbes, su valor neto está cercano a los 3 mil millones de dólares.

Trump rechaza la sugerencia. “No sé lo que digan. La gente no tiene acceso a mis números pero valgo más de ocho”. Agrega que cuando pensaba en dedicarse a la política, llenó un formulario que respaldaba esta cifra. Y con tanta riqueza, dice, ya no trabaja por dinero. “Sólo disfruto crear cosas”.