Otro escándalo persigue a Dilma Rousseff

Justo cuando la presidenta Dilma Rousseff pensaba que había dejado atrás el escándalo de corrupción de Petrobras, este regresó más fuerte y desagradable que nunca. 
Nuevas declaraciones sobre sobornos de Petrobras afectan la reputación de Dilma.
Nuevas declaraciones sobre sobornos de Petrobras afectan la reputación de Dilma. (Reuters)

Brasil

Paulo Roberto Costa, un ex ejecutivo de Petrobras que fue acusado de aceptar sobornos a cambio de contratos, hizo un acuerdo declaratorio con los investigadores que tiene sudando a Brasilia.

La revista Veja dijo que el ejecutivo, quien se encuentra detenido bajo custodia por el caso, le dio a los fiscales una lista de miembros del Congreso, tres gobernadores y un ministro quienes supuestamente recibieron sobornos entre 2004 y 2012 por contratos de la compañía.

El escándalo es tóxico para la presidenta brasileña Dilma Rousseff porque los delitos supuestamente sucedieron bajo su nariz cuando ella encabezaba Petrobras durante el gobierno anterior y también durante su actual mandato, cuando su ministro de finanzas, Guido Mantega, era el director.

A pesar de que ella no está implicada personalmente en ningún delito, la controversia amenaza su reputación como administradora y burócrata competente.

Pero el lado positivo para Rousseff es que Costa también dio el nombre de Eduardo Campos, el fallecido compañero de fórmula de la candidata presidencial Marina Silva, entre las personas que supuestamente recibieron sobornos. Las acusaciones se refieren a cuando él era gobernador del estado de Pernambuco.

Rousseff también puede animarse por una aparente recuperación en las encuestas. El lunes el real, la moneda brasileña, se debilitó casi un 1% a 2.26 reales por dólar por el temor de los inversionistas de que en las encuestas de esta semana la presidenta actual disminuyó la ventaja de Silva. Los inversionistas ven al gobierno del PT como malo para la economía después de cuatro años de crecimiento débil durante el mandato de Rousseff.

La presidenta argumenta en su campaña electoral que los problemas de Brasil son provocados por las crisis en el extranjero y una economía mundial vacilante.