La empresa Alfa se prepara para participar en el mercado energético

Con su experiencia como prestadores de servicios de Pemex, Alfa y otras empresas nacionales se preparan para una mayor participación en el sector energético.
Alfa ha ampliado su presencia en la industria del petróleo en Texas, en donde con sus socios se dedica a extraer petróleo shale.
Alfa ha ampliado su presencia en la industria del petróleo en Texas, en donde con sus socios se dedica a extraer petróleo shale. (Cortesía)

México

De quesos al poliéster y a autopartes, hay pocas cosas que Alfa no fabrique. El conglomerado industrial tuvo sus inicios en 1974 fabricando acero en Nuevo León. Pero al paso de los años desarrolló un fuerte apetito por la diversificación, devorando nuevos negocios.

Entonces, no debería de sorprender que Alfa tiene planes para participar cuando México realice su primera licitación de gas y petróleo el próximo año bajo las reformas energéticas aprobadas en agosto. Ofrece servicios petroleros a Pemex, la petrolera estatal, y ha ampliado su presencia en la industria del petróleo en Texas, en donde con su socios se dedica a extraer petróleo shale.

Según Raúl Millares, director de energía de Alfa, la empresa espera ganar contratos en los campos maduros y de aguas someras en ofertas de cesión de derechos con Pemex y podría hacer una oferta en bloques de shale en las próximas licitaciones de petróleo, utilizando su experiencia en Texas.

“Estamos realizando un gran esfuerzo para expandir nuestras actividades en el negocio petrolero”, dice Millares. “Con el tiempo, podría convertirse en una parte importante del portafolio de Alfa”.

La liberalización del sector de energía de este año promete impulsar una naciente industria petrolera privada, en donde el desarrollo se estancó durante tres cuartos de siglo gracias al nacionalismo petrolero.

Las empresas mexicanas Diavaz, Grupo R y Constructora y Perforadora Latina están, entre un puñado de participantes locales, potencialmente bien ubicadas para aprovechar la apertura después de ganar experiencia en la industria de servicios petroleros al prestar sus servicios a Pemex, como la inyección de gas en yacimientos petroleros. Después de que se aprobaron las limitadas reformas de 2008, también pudieron ganar contratos de servicios con base en incentivos, que le permitieron a Pemex subcontratar perforaciones en un conjunto, por una tarifa por barril.

Por ejemplo, Alfa ha ayudado a Pemex a duplicar la producción en los campos maduros de San Andrés y Tierra Blanca en Veracruz para llegar al petróleo equivalente de 5 mil barriles al día desde que ganaron los contratos de servicio en junio de 2012.

Diavaz ha acumulado más de una década de experiencia en la Cuenca de Burgos que es rica en gas, en donde particiò en acuerdos de servicio a través de un consorcio con Petrobras de Brasil y Teikoku de Japón. También es el operador de dos bloques en la cuenca de Tampico-Misantla.

Bajo las reformas, estas compañías también se beneficiarán con la reestructuración de sus contratos en licencias o acuerdos de participación de utilidades o de producción, dándoles al menos parte de la producción petrolera.

Además, algunos grupos mexicanos pueden asociarse con empresas petroleras internacionales experimentadas. Este año, Alfa ha incrementado su participación al 19% en Pacific Rubiales, una empresa petrolera de Toronto y Bogotá que cotiza en bolsa, un movimiento que en general se percibe como una manera de pavimentar el camino para adquirir al experimentado perforador de petróleo pesado.

David Neuhauser, gestor de dinero del fondo de cobertura Livermore Partners de Chicago, dice: “La exposición de Alfa al petróleo es relativamente pequeña, así que comprar Pacific Rubiales le daría un enorme presencia inmediata con sustanciales flujos de efectivo”.

Alfa planea vender 400 millones de nuevas acciones por valor de mil 300 mdd para financiar sus nuevas actividades petroleras. También piensa recaudar efectivo con las ofertas públicas iniciales de sus subsidiarias, Sigma, una empresa procesadora de alimentos, y Nemak, un fabricante de autopartes.

Por su parte, Diavaz, ha tenido pláticas con ExxonMobil de EU para explorar los yacimientos en aguas profundas en México, de acuerdo con el presidente, Luis Vázquez Sentíes, quien dice podria recaudar cerca de mil millones de dólares para financiar nuevas operaciones.

Pero también está considerando oportunidades con Petrobras, que cuenta con gran experiencia explorando campos en aguas ultra profundas frente a Río de Janeiro.

Otras empresas locales relativamente con poca experiencia petrolera, como Fermaca, una empresa de ductos, o Grupo México, un conglomerado de minería, tampoco ven esto como una limitación. Muchos tienen son expertos en el manejo de las regulaciones locales, lo que podría convertirlas en socios atractivos para las empresas internacionales.

“Allí es donde está nosotros, los socios locales, podemos dar un gran valor agregado”, dice Raúl Monteforte, oficial de desarrollo de Fermaca, que está buscando socios internacionales para hacer ofertas por activos petroleros en México.

El debut de la compañía en el sector de ductos mexicano podría dar una idea de su ingenio. Le compró a Royal Dutch Shell su primer proyecto de ductos en 2001, después de que la importante empresa no pudo resolver sus problemas de derecho de paso y de permisos. De acuerdo con Monteforte, Fermaca logró hacer que fluyera el gas en la mitad de tiempo.