Los bancos privados deben ser más que sólo lavanderías

Aunque lo ganen legalmente, muchos multimillonarios esconden su dinero en bancos privados y dejan de pagar impuestos en sus propios países.
“Incluso cuando todo es legal, mantener la riqueza en un banco privado o en una compañía “fantasma” se parece bastante al lavado de dinero. El dinero termina en lugares similares”.
“Incluso cuando todo es legal, mantener la riqueza en un banco privado o en una compañía “fantasma” se parece bastante al lavado de dinero. El dinero termina en lugares similares”. (Shutterstock)

Estados Unidos

El lavado de dinero es cuando alguien canaliza el dinero de un robo, un fraude o una expropiación a una cuenta cuenta bancaria en Suiza, o a un costoso apartamento en Manhattan, para darle la apariencia de que es limpio. Entonces, ¿cuál es el término para manchar las utilidades de empresas legales con evasión de impuestos y artimañas?

Esa pregunta me llegó a la mente al leer acerca de los 30 mil clientes de la banca privada de HSBC en Suiza a mediados de la década de los 2000. Cuando aparentemente evadieron impuestos nacionales; otros se comportaban apegados a la ley, pero de manera muy extraña, salían de su sucursal en Ginebra con maletines llenos de billetes usados. La actividad no era negra, pero tampoco era totalmente blanca: tenía varios tonos de gris.

El paria de la época es el que no tiene una residencia fiscal en el país, un magnate sin raíces al que atraen las propiedades y los paraísos fiscales de Nueva York y Londres con la promesa de paz, tranquilidad y un generoso trato fiscal. Compra su apartamento en Central Park, o una casa en Mayfair a través de empresas fantasmas, y deposita dinero en una cuenta de un banco suizo, y paga al gobierno británico 30 mil libras en lugar de impuestos.

Todo es bastante legal, pero es un agravante para otros contribuyentes que enfrentan los déficits de presupuesto y recortes de gastos gubernamentales, mientras luchan por obtener una hipoteca lo suficientemente grande para pagar la casa que aumenta su precio gracias a las bajas tasas de interés y al flujo de dinero del extranjero. El privilegio de lo que el gobierno británico llama “un régimen fiscal muy generoso” se limita a los pocos extranjeros.

Piense un momento en los multimillonarios, cuyas vidas en algunos aspectos son más complicadas que las de nosotros. La historia de propiedades de las últimas semanas ha sido la forma como el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, adquirió todas las propiedades alrededor de su casa.

Un desarrollador de bienes raíces compró una casa detrás de la de Zuckerberg en Palo Alto, le dijo que tenía la intención de construir una nueva y enorme casa que diera vista a su habitación. Entonces, Zuckerberg no sólo le pagó 1 millón 700 mil dólares al desarrollador, Mircea Voskerician, por el derecho de comprar la propiedad, sino que su asesor financiero adquirió tres propiedades cercanas por un total de 39 millones de dólares (mdd).

Después, Voskerician demandó por incumplimiento de contrato, y alegó que su vecino le prometió compensarlo y presentarle contactos útiles en Silicon Valley, algo que Zuckerberg niega. Las tácticas del desarrollador funcionaron porque el fundador de Facebook es un multimillonario que vive en un vecindario ordinario, aunque caro.

Ese es un problema de personas ricas, pero indica por qué muchos de los ricos -especialmente los 128 mil ciudadanos del mundo que Credit Suisse estima tienen activos de más 50 mdd- permanecen ocultos.

Hay razones decentes además de la evasión fiscal, o incluso evitar legalmente el pago de impuestos, para que los ricos depositen su dinero en bancos suizos. El más tradicional es que no está seguro en casa, donde otro gobierno puede apropiarse de él. Después de todo, hay historias de incautación arbitraria de propiedades de ciudadanos europeos.

Sin embargo, incluso cuando todo es legal, mantener la riqueza en un banco privado o en una compañía “fantasma” se parece bastante al lavado de dinero. El dinero termina en lugares similares, se esconde de la misma forma de la opinión pública. Cuando los legítimamente ricos evaden impuestos, la diferencia empieza a diluirse.

Este no es un estado saludable de las cosas para los gobiernos que parecen reducir las deducciones fiscales para la élite mundial a expensas de sus propios ciudadanos, o para los bancos privados que empañan la reputación de todos los clientes al facilitar los pecados de unos cuantos, o para empresarios que trabajan muy duro para crear su riqueza.

Para el gobierno británico, esto significa reformar la deducción de impuestos no domiciliada, que favorece a los ricos y les permite pagar un impuesto anual de entre 30 mil y 50 mil libras para cubrir los ingresos y activos en el extranjero.

El Reino Unido y otros países, entre ellos EU, también deben combatir el abuso de las empresas fantasmas, el vehículo financiero favorito de los lavadores de dinero. La mayoría del pillaje de la riqueza de países en desarrollo se realiza a través de empresas fantasma y cuentas en el extranjero. Cada vez es más común utilizar el mismo mecanismo para ocultar quiénes son los verdaderos titulares de costosas casas.

Para los bancos privados, significa proteger e invertir la riqueza legal, en lugar de ayudar a la evasión fiscal y al lavado de dinero. Hay mucha gente con dinero limpio -que incluyen a 45 mil con activos de más de 100 mdd- para que sólo esto sea lo suficientemente redituable.

“En el pasado, la industria de la banca privada suiza operaba muy diferente a la forma como lo hace actualmente”, dijo HSBC esta semana en su mea culpa. Tal vez, pero recuerdo que los bancos suizos afirmaron a mediados de los 90 -una década antes de que sucediera esto- que la evasión fiscal era cosa del pasado. Después de un tiempo, uno deja de creer.

En cuanto los ricos, tienen que preguntarse a sí mismos si quieren parecer lavadores de dinero, sacando de los bancos privados montones de billetes para eludir los impuestos que otras personas pagan. Incluso si respetan las leyes locales, incluso si no los asaltan en las orillas del Ródano, ¿esta es una forma de comportarse?