Escándalos y reformas pegan a recuperación económica de Chile

El gobierno anunció el lunes una repentina revisión a la baja en las estimaciones de crecimiento económico, para ubicarlo en 2.5 por ciento en 2015.
El comercio marítimo en Valparaíso.
El comercio marítimo en Valparaíso. (Henry Romero/Reuters)

Buenos Aires

La recuperación económica de Chile se muestra vacilante, ya que la confianza empresarial decayó por el programa de reformas de la presidenta Michelle Bachelet y una crisis política que se desencadenó por los escándalos de corrupción.

El gobierno anunció el lunes una repentina revisión a la baja en las estimaciones de crecimiento económico, para ubicarlo en 2.5 por ciento en 2015, después de que inicialmente se proyectó una expansión de 3.6 por ciento en el presupuesto de este año. El crecimiento de 1.9 por ciento en 2014 fue el más bajo desde la crisis financiera mundial.

"La buena noticia es que reaccionamos como país, volvemos a poner al crecimiento como el centro de nuestra agenda", dijo Rodrigo Valdés, el ministro de Hacienda.

Afirmó que la economía de Chile salió del apuro después de implementar un importante ajuste macroeconómico para despejar el camino para un crecimiento más fuerte.

"Sin el crecimiento será imposible implementar el programa de reformas", dijo Valdés, cuyo nombramiento en mayo, después de la reestructuración del gabinete, se vio como un intento para restaurar la confianza en el mayor productor de cobre del mundo, que recibió el golpe por la caída de los precios de las materias primas.

El programa de reformas de Bachelet, que tiene el objetivo de frenar la desigualdad al mejorar el acceso a la educación de calidad, sufrió cuando la atención se desvió por escándalos de corrupción.

Una de las principales víctimas fue la misma Bachelet, después de que su hijo causó un escándalo por supuestamente abusar de su posición para asegurar un préstamo bancario.

La estancada economía de Chile también afectó la popularidad de Bachelet.

Sus niveles de aprobación alcanzaron un nuevo mínimo de 27 por ciento en junio, de acuerdo con la encuestadora local Adimark, después de que cayó de 54 por ciento a principios de su segundo mandato presidencial hace más de un año.

Valdés admitió que los escándalos cobraron factura en la economía, pero le restó importancia a los temores de que los problemas económicos de Chile pueden a su vez obstaculizar la ambiciosa agenda de reformas de Bachelet.

"Chile tiene una tradición de ser sensata. Seremos capaces de tomar las decisiones necesarias para escapar de este círculo (vicioso), donde la política contamina a la economía, y la economía contamina a la política".

Un paso clave es mejorar la relación con el sector empresarial, que fue un crítico abierto del enorme incremento de los impuestos a las empresas el año pasado para financiar el aumento en el gasto en educación.

Los empresarios también se inquietaron por los planes de una reforma constitucional en septiembre, así como un proyecto de ley de reforma laboral que le dará mayor poder a los sindicatos.

"Tenemos que fortalecer el diálogo para entendernos mejor", dijo Valdés, economista egresado del MIT que trabajó en el Fondo Monetario Internacional.

"A través del diálogo será posible aumentar la confianza", agregó.