Los hombres ya no deberían ser los amos financieros

A este ritmo, las mujeres deberán de lograr la paridad ejecutiva en alrededor de 120 años, una tercera parte del camino hacia el siglo 22.
Ana Botín, presidenta del Banco Santander, junto a su director ejecutivo José Antonio Álvarez
Ana Botín, presidenta del Banco Santander, junto a su director ejecutivo José Antonio Álvarez (Reuters)

Londres

Ana Botín ha perdido poco tiempo desde que en septiembre se convirtió en presidenta de Banco Santander, la semana pasada designó a un nuevo director ejecutivo. Al igual que Abigail Johnson, que desde octubre se instaló en el puesto de presidenta ejecutiva, trabajó duro por su trabajo, pero es ineludible que las dos pertenecen a las familias fundadoras. Para las mujeres, que no cuentan con un derecho de nacimiento, la ruta para llegar al nivel más alto en los servicios financieros es difícil.

En los 150 bancos y grupos de servicios financieros más importantes, solamente seis presidentes ejecutivos son mujeres; y únicamente el 13% de los miembros de sus comités ejecutivos son mujeres. Aunque las bancos han intentado solucionar algunas de las causas, los hombres todavía rigen en el mundo de las finanzas.

Mi generación, aunque tenía prejuicios y no siempre cumplía con sus ideales, creció en medio del feminismo. Pocos discutían públicamente que los hombres deberían estar a cargo en los lugares de trabajo y que las mujeres deberían permanecer en casa.

Ahora se ven los resultados de este experimento generacional y son patéticos. Un estudio publicado esta semana por la consultoría Oliver Wyman, estima que la proporción de mujeres en los comités ejecutivos de las grandes instituciones financieras creció únicamente un 3% entre 2003 y 2013.

A este ritmo, las mujeres deberán de lograr la paridad ejecutiva en alrededor de 120 años, una tercera parte del camino hacia el siglo 22.

El comité de dirección de Goldman Sachs incluye a cinco mujeres de un total de 34 miembros. Hay dos mujeres entre las 16 personas que integran el comité operativo de Morgan Stanley, incluyendo a Ruth Porat, directora financiera. Dos mujeres se sientan en el comité ejecutivo de un total de 21 miembros del Deutsche Bank. Barclays destaca entre los bancos globales, con tres mujeres de un total de 11.

A las instituciones financieras les va mejor a nivel de juntas de administración, en donde la proporción de mujeres ha crecido de un 12% en 2003 a 20% en 2013. Barclays ya logró su objetivo de tener un 20% de mujeres en la junta, y sólo necesita cambiar a una mujer por un hombre en una junta con un total de 14 miembros para lograr su objetivo de 25% para finales de 2015.

Aunque esto tiene su mérito, también muestra un problema. Es sencillo llamarle a un headhunter y pedirle una lista de posibles directores no ejecutivos que incluya mujeres. La barrera es más alta cuando las instituciones eligen entre sus banqueros, gestores de activos y operadores buscando una promoción. Tienden a elegir hombres para manejar los negocios que producen ingresos y a algunas mujeres para supervisar los departamentos de tecnología y recursos humanos.

La banca y las finanzas deberían de ser una industria relativamente equitativa. El grado en el que solía ser un club masculino debería haber sido frenado por una desregulación financiera y una competencia abierta. Sin embargo, aunque muchas mujeres que se unen a los bancos como asociados y analistas, encuentran más difícil obtener una promoción que en otras industrias.

Algo está mal y provoca que algunos sugieran que en su lugar los bancos deberían de colocar a mujeres a cargo, ya que la hegemonía femenina sería una mejora sobre el dominio masculino.

Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, se encuentra entre aquellas personas que expresan la opinión de “Lehman Sisters” de que los bancos se metieron en problemas en la crisis de 2008 en parte debido a que los hombres inherentemente buscan los riesgos.

“Creo que las mujeres tienen diferentes formas de tomar riesgos, de hacer frente a los problemas... de rumiar un poco más antes de llegar a conclusiones”, dijo en la Radio Pública Nacional de EU.

Los hombres de hecho han demostrado un mayor apetito por los riesgos que las mujeres en los experimentos psicológicos, pero usar eso para argumentar a favor de una hegemonía femenina me parece algo dudoso y peligroso.

Es dudoso porque las mujeres que trabajan en instituciones bancarias eligieron entrar a una industria de alto riesgo. Incluso, es menos probable que las que llegan a los niveles más altos formen parte del promedio.

Es peligroso porque hacer demasiado énfasis en las características innatas de género pueden llevar a extrañas conclusiones. Un estudio encontró que los hombres toman mayores riesgos cuando están acompañados por mujeres porque quieren presumir, es una forma de ritual de apareamiento. ¿Esto comprueba que los bancos deberían de sacar a todas las mujeres del piso de operación?

Tampoco es necesario. No hay necesidad de colocar la carga de la prueba a las mujeres para demostrar su valor. El dominio masculino claramente debilita la toma de decisiones al frenar la diversidad de opinión. Limita la fuente de talentos y saca a las mujeres de la industria a todos los niveles.

Las finanzas nunca han sido una industria equilibrada. Tampoco es sencillo resolver los retos, por ejemplo, al traer mujeres de regreso a los puestos directivos después de que sus carreras se interrumpieron para criar a sus hijos, o cambiar la cultura del piso de operación. Pero no debemos de dejar de notar lo extraño que se ve y lo tonto que es.