Elegir tipo de ‘brexit’, un dilema para el gobierno

Al parecer, mientras Theresa May busca dar prioridad al control migratorio, la idea de muchos parlamentarios es mantener nexos comerciales muy estrechos con Europa.
La primera ministra pasó revista a las tropas en septiembre pasado.
La primera ministra pasó revista a las tropas en septiembre pasado. (Matt Cardy/Reuters)

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Desde el 23 de junio, cuando Gran Bretaña votó por salir de la Unión Europea (UE), políticos y expertos debaten extensamente sobre el tipo de brexit que los británicos quieren. Después del discurso de Theresa May en la conferencia del Partido Conservador, se plantea esta pregunta con mayor urgencia.

Parece que la primera ministra busca un brexit duro, uno que dé prioridad a los controles estrictos sobre la migración de la UE y aparentemente hace a un lado los negocios. Pero muchos parlamentarios en Westminster creen que eso no es lo que quiere el país. Argumentan que si bien Reino Unido tiene que salir de la UE, la mayoría de los británicos aún quiere mantener los vínculos comerciales más cercanos posibles con el mercado único europeo y le preocupa menos la migración.

¿Qué nos dicen las encuestas?

La señal de que el país se inclina por un brexit duro llegó de un estudio de YouGov a principios de septiembre. La encuestadora le pidió a la gente que calificara tres escenarios detallados que pueden describirse como muy suave, duro y muy duro.

El duro (un acuerdo del estilo que se tiene con Canadá y que no ofrece acceso preferencial a la UE para los servicios financieros, pero garantiza el control total sobre la migración del bloque) fue el más popular, con un apoyo de 53 por ciento. El escenario suave (que no permite un control migratorio en lo absoluto y, por lo tanto, algunos lo pueden considerar como poco realista) solo tuvo 32 por ciento de apoyo. La versión muy dura (básicamente caer de un precipicio y estar bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio) obtuvo 30 por ciento.

Esto sugiere que el control de la migración es un tema de vital importancia para la gente. Pero un segundo estudio que vale la pena tomar en cuenta es la encuesta de salida de lord Ashcroft en el referendo del 23 de junio, en la que se pidió a 12 mil 369 votantes que explicaran su preferencia.

Aquí, 49 por ciento de los que votaron por salir dijo que la razón más importante para su decisión era “el principio de que las decisiones sobre Reino Unido se deben tomar en el Reino Unido”. Alrededor de 33 por ciento de los que votaron por salir dijo que su razón principal fue “que ofrece una mayor oportunidad para que Reino Unido recupere el control sobre la migración y sus fronteras”. Solo 6 por ciento dijo que su mayor preocupación era que “cuando se trata de comercio y economía, Reino Unido se va a beneficiar más al estar fuera de la UE que al ser parte del bloque”.

La encuesta sugiere que la responsabilidad democrática y la repatriación del poder fue el tema más importante para los que votaron por la salida. La encuesta también indica que la migración es un factor que tiene una importancia mucho menor de lo que algunos creen. Implica que únicamente 5 millones de los 28 millones de británicos que votaron el 23 de junio consideraron frenar la migración como una de sus principales prioridades.

Tenemos que tratar todo eso con cautela. Hace dos semanas el profesor John Curtice, experimentado encuestador, examinó una serie de sondeos posteriores al referendo donde se le preguntó a los británicos a qué le daban más valor: mantener el libre comercio o poner fin a la libertad de movimiento. Publicó un cuadro con un amplio conjunto de respuestas.

Desde el punto de vista del profesor Curtice, “muchos votantes no tienen opiniones muy firmes acerca de cuál es el objetivo más importante, sobre todo porque muchos de ellos quieren tanto libre comercio como poner fin a la libertad de movimiento, y no sienten que deban enfrentarse a la necesidad de elegir”.

Por ahora, los británicos (como lo puso Boris Johnson) quieren tener su pastel y comerlo. Pero la encuesta de Ashcroft es intrigante. Sugiere que los controles sobre la migración tienen una gran demanda, pero solo hasta cierto punto.

La marcha atrás del gobierno sobre el debate de la Cámara de los Comunes acerca de los términos de negociación es el principal acontecimiento de la mañana. El Partido Laborista plantea 170 preguntas al gobierno en un intento por comprender su postura.

La falta de subsidios agrícolas de la UE después de que Gran Bretaña salga del bloque tendrá un efecto perjudicial para las regiones menos desarrolladas de Reino Unido, posiblemente más que por el término de los fondos de desarrollo regional de la Unión Europea.

Sam Knight, de The Guardian, hace un perfil de Daniel Hannan, quien dice que probablemente contribuyó más que nadie a las ideas, argumentos y tácticas del euroescepticismo.

La caída de valor de la libra esterlina de este mes fue gradual e implacable —con la salvedad de la espectacular falla técnica en las primeras operaciones del viernes— refleja una constante pérdida de confianza. Tal vez la mejor forma de medir esto es comparar el precio de los bonos de gobierno de Reino Unido con los de otros países desarrollados, y mediante el uso de una moneda común. Esto elimina los efectos que distorsionan la pérdida de valor de la libra que llevaron a que algunos llegaran a afirmar que el sólido desempeño de las acciones de Reino Unido que cotizan en libras es una señal de que el brexit es popular en los mercados.

Al evaluarlo de esta manera, los índices Effas de Bloomberg muestran que los rendimientos de los bonos de gobierno a largo plazo son prácticamente nulos para el año, en comparación con una ganancia de 11 por ciento en los bonos del Tesoro de EU.