East asume el reto de reactivar Rolls-Royce

El grupo tendrá que enfrentar duras verdades sobre sus productos,  incluso en su negocio central aeroespacial,  dice el nuevo presidente de la empresa.
El centro de revisión de la empresa en Alemania.
El centro de revisión de la empresa en Alemania. (Odd Andersen/AFP)

Warren East es franco sobre el reto que enfrenta para reactivar a Rolls-Royce, la empresa de ingeniería más importante de Gran Bretaña, que se tambalea después de cinco advertencias de utilidades en 20 meses.

Hay mucho “lodo” que obstruye los sistemas de información del grupo, dijo el nuevo presidente ejecutivo, mientras reveló los primeros resultados de la revisión de la operación que puso en marcha cuando llegó en julio. En cuanto a eso, él habla de la burocracia y el costo que se acumuló durante décadas a medida que la compañía de 109 años de antigüedad se expandió hasta convertirse en uno de los principales fabricantes de motores de aviones de pasajeros del mundo.

En la tan esperada reunión informativa con inversionistas de antier, East expuso su evaluación de las fortalezas y debilidades del grupo. Identificó áreas en las que se propone invertir e indicó que Rolls-Royce tendrá que enfrentar algunas duras verdades sobre su gama de productos, incluso en su negocio central aeroespacial.

Admitió que el fracaso del grupo para lograr ganar un lugar para sus motores en los aviones regionales más populares que ahora entran en servicio puede ser una señal de una posible retirada de ese mercado.

También dijo a los inversionistas que Rolls-Royce “dejará de perder tiempo” en un debate sobre cuándo y cómo debe volver a entrar al mercado en auge de motores para aviones de fuselaje estrecho. En su lugar, se debe enfocar en los retos de inversión para la siguiente generación de motores de aviones de fuselaje ancho.

Finalmente, intentó aclarar la “niebla contable” que dejó confundidos a los inversionistas sobre cómo Rolls-Royce trató los ingresos a largo plazo, que comprenden la mayor parte de las ganancias en la división aeroespacial y que se derivan de los servicios a los motores de aviones.

Sin embargo, si los inversionistas esperaban salir con un plan para un nuevo Rolls-Royce, quedaron decepcionados. East mantiene su compromiso con una estrategia en la que se considera que la tecnología del grupo se debe aplicar a todas las áreas más allá de la aeroespacial. Algunos inversionistas cuestionaron eso, entre otros el mayor accionista, el activista con sede en Estados Unidos ValueAct.

East señaló que si bien pueden racionalizarse algunas líneas de producto —en sistemas de energía, en la operación marina en problemas y en la aeroespacial—, no hay duda de que habrá desinversiones importantes. “No esperen un cambio total”, dijo a los periodistas. Cerca de 60 por ciento de su división de tierra y mar, que algunos inversionistas creen se debe descargar, tiene una posición en mercados atractivos con potencial de crecimiento, agregó.

Es más, dijo que no habrá una directriz de ganancias a mediano plazo durante un periodo de 12 a 18 meses, en parte porque los insatisfactorios procesos contables significan que es difícil dar objetivos.

Pero East fue claro de que esta no es una historia sombría.

“Fundamentalmente, esta es una buena empresa y sin duda con algunos de los mejores ingenieros del mundo”, dijo.

La capacidad de East para convencer a los inversionistas de que puede reducir costos y ganar control del funcionamiento día a día de la empresa será crucial para restaurar la confianza, que cayó por las advertencias de ganancias.

La tarea se hace aún más urgente por el hecho de que en el negocio central de motores aeroespaciales, que representa más de 60 por ciento de las ventas, el grupo enfrenta su reto más importante de producción desde la Segunda Guerra Mundial. El número de motores que tiene que entregar se duplicará de mil 600 en la última década a más de 4 mil en la siguiente.

Que East admitiera que es posible que haya otra advertencia de utilidades mientras trata de cambiar el “software operativo” de Rolls-Royce, como lo describe, es una señal de lo enorme que es la tarea.

A pesar de la ausencia de números concretos, intenta pintar un panorama de las oportunidades para mejorar y para racionalizar la administración.

Utilizó el ejemplo de cómo el grupo logra los avances que le darán forma a su futuro. “Identificamos 27 tecnologías clave”, dijo. “Las manejamos... podemos reducir el número total de reuniones y administración que debemos tener”.

Pero reestructurar la compañía, que por décadas se envolvió a sí misma en un brillo de excelencia de ingeniería, no se puede hacer de un día para otro. East tendrá que cambiar los lentos procesos burocráticos de Rolls-Royce, incluso si se encuentra en medio de una costosa transición de los antiguos programas de motores de avión altamente rentables hacia una nueva generación de turbinas cuyos márgenes serán mucho menores durante algunos años. En medio de la recesión en la industria del gas y petróleo, también hay poca demanda para los motores marinos del grupo.

El reto para East es liberar los recursos para invertir en la siguiente generación de aeronaves, mientras también logra tener dividendos para los accionistas.

Para hacerlo, Rolls-Royce tendrá que cambiar la forma en cómo trabaja, y tal vez incluso de manera más controversial para un estandarte de la ingeniería británica, en dónde hace el trabajo.

El cambio de la fabricación a países de bajo costo se tendrá que acelerar.

EL DATO

5 advertencias de baja de utilidades que ha hecho la firma británica Rolls-Royce en los últimos 20 meses; la primera alerta para los inversionistas en 2015 la hizo en octubre del año pasado, cuando advirtió que no crecería.

4,000 motores aeroespaciales que tendrá que entregar Rolls-Royce durante la próxima década; es su mayor pedido desde la Segunda Guerra Mundial, pues en los últimos 10 años surtió mil 600 motores.