Desplome del real da pie a ‘cacerolazos’ en sureste brasileño

Desde que inició 2015 el valor de la divisa sudamericana ya cayó 14.5 por ciento.
La presidenta Dilma Rousseff.
La presidenta Dilma Rousseff. (Sebastiao Moreira/EFE)

Sao Paulo

El real brasileño se desplomó a su nivel mínimo en casi 11 años en Sao Paulo, en medio de las preocupaciones de que la creciente incertidumbre política debilitará el plan de austeridad fiscal de la presidenta Dilma Rousseff.

El real se debilitó 1.3 por ciento frente al dólar, para una paridad de 3.1039 reales por dólar en las operaciones de mediodía, su nivel más bajo en una base de cierre desde junio de 2004. Desde que inició 2015 el valor del real ya cayó 14.5 por ciento, una de las varias monedas de los mercados emergentes que recientemente están bajo presión ante la caída de los precios de las materias primas, un dólar más fuerte y la debilidad económica interna.

La última caída del valor del real se dio después de un agitado fin de semana en la política brasileña, ante un discurso de Rousseff, que buscaba convencer al país de la necesidad de la austeridad fiscal, que provocó manifestaciones en las grandes ciudades. Mientras tanto, los fiscales iniciaron las investigaciones sobre 54 importantes políticos por el escándalo de la petrolera estatal Petrobras.

“La hostilidad en el Congreso es cada vez peor y provoca dudas sobre los ajustes fiscales previstos”, dijo Silvio Campos Neto, de la consultoría Tendências Consultoría, con sede en Sao Paulo.

Rousseff enfrenta casi un temporal a solo cinco meses de que ganó un segundo periodo en las elecciones por uno de los márgenes más pequeños en la historia reciente del país.

Se espera que la economía del país caiga en recesión este año, en medio de la creciente inflación, al igual que se acumulan las preocupaciones políticas por el caso de Petrobras. Acusan a ex ejecutivos de la empresa petrolera de que se coludieron con políticos para sobornar a contratistas.

Aunque hizo una campaña sobre una plataforma de izquierda donde se evitaba la necesidad de la austeridad, la primera acción de Rousseff en su segundo mandato fue implementar recortes de presupuesto, aumentos en las tasas de interés e impuestos para encarrilar las finanzas del país.

El domingo por la noche, Rousseff hizo una de sus primeras apariciones públicas de apoyo al plan de austeridad, en la que instó a los brasileños a que apoyaran las medidas de austeridad.

Recibieron el discurso con manifestaciones en muchas grandes ciudades en el rico sureste de Brasil y en Brasilia, regiones donde la presidenta de izquierda tuvo malos resultados en las elecciones de octubre.

Organizada mediante las redes sociales, la gente golpeó cacerolas y sartenes en sus apartamentos, tocó los cláxones de sus carros y activó las alarmas de los coches y casas, en un tipo de protesta que se conoce como panelaço, para señalar su disgusto por el discurso.

Información adicional de Aline Rocha en Sao Paulo y Roger Blitz en Londres.