'Democratización' financiera: tecnología da acceso a masas

En México, 2.5 millones de clientes tienen sus cuentas integradas a sus smartphones: Bancomer.
Los teléfonos celulares hoy pueden ser puntos de venta.
Los teléfonos celulares hoy pueden ser puntos de venta. (Jesús Quintanar)

Hay dos percepciones populares de Nigeria. Para muchos es el corazón de la historia de crecimiento de África, con un PIB que se expande a cerca de 7% anual. Para otros es un caos, con frágil gobierno desesperado por ignorar las crecientes atrocidades de Boko Haram.

La puesta en marcha del programa de identificación nacional, del presidente Goodluck Jonathan, captura esa ambigüedad. Los chips de las nuevas micas almacenan detalles de las huellas digitales y el iris, lo que impulsa la seguridad. Pero con el respaldo de MasterCard también son tarjetas de pago, y un posible precursor de acceso a las finanzas de las masas.

Una vez implantado totalmente, el proyecto le permitirá a 100 millones de nigerianos el acceso a servicios financieros. Es una de las innumerables iniciativas globales que se ofrecen como prueba de que digitalizar las finanzas puede darle poder a la gente.

Financial Times, en su serie "Democratización de las finanzas", examinará estas iniciativas, y preguntaremos: ¿El mundo realmente se "democratiza"?

El programa de identificación de Nigeria es un ejemplo. Para sus admiradores, el proyecto es una forma astuta de modernizar al país, y se adelanta a algunas maneras tradicionales de Occidente.

Pero grupos de derechos humanos y manifestantes lo critican. Privacy International, organización de protección de datos, expresó su preocupación por el posible abuso de los datos biométricos. Y un grupo local de protesta compara el sello de MasterCard en la credencial con las marcas del comercio de esclavos del siglo XIX.

Las financieras rechazan las sugerencias de explotación. Pero no niegan que el acceso a la tecnología ayuda a aprovechar nuevos y lucrativos mercados.

"Hacer que el acceso a las finanzas sea más democrático no solo es responsabilidad social, es un modelo de negocio", dice Carlos López-Moctezuma, director de Inclusión Financiera de BBVA Bancomer.

El banco español opera en México una red de 30 mil agentes. Ahora, en un esfuerzo por llegar a más clientes, mejorar la eficiencia y reducir el riesgo, alienta a los agentes a convertir sus teléfonos en puntos de venta. En otra iniciativa, 2 millones 500 mil clientes tienen un número de celular y un número de cuenta bancaria integrados

Solo algunos bancos piensan de manera radical en la tecnología y las finanzas, mediante el análisis de los datos del comportamiento del cliente, por ejemplo, o al asociarse con instituciones de crédito peer-to-peer (préstamos entre pares). Muchos de los grandes avances para llevar servicios financieros a las masas vienen por operadores móviles y empresas de tecnología.

El servicio M-Pesa, de Vodafone, de relativamente baja tecnología para transferir dinero mediante celulares y los agentes en el campo, domina en Kenia, Tanzania y otros lugares.

A Vikram Pandit, inversionista en tecnología financiera en un rango de geniales startups, lo admira. Dice que M-Pesa puede ser sencillo en comparación con fintech de vanguardia, pero satisface una enorme necesidad. "Las exigencias fundamentales para los pobres no son '¿qué acción puedo comprar?', solo es cotejar los ingresos y egresos".

No todos están entusiasmado. Arjan Schutte, fundador de Core Innovation Capital, dice: "Apoyo el teléfono móvil. Puede ser el gran democratizador. (Pero), ¿qué tan antigua es la historia de M-Pesa? En 10 años nadie puede superar la infraestructura financiera de consumo. No hay una historia que contar de la magnitud de M-Pesa".

En Occidente ocurre una forma diferente de "democratización", donde la gente que no tenía acceso a elementos clave del mercado de servicios financieros hoy puede encontrarse con ese derecho. Las plataformas en línea que utilizan análisis de "grandes datos" para evaluar los riesgos de crédito amplían el grupo de personas que pueden pedir dinero prestado.

Una nueva prueba psicométrica hace lo mismo en los mercados emergentes y desarrollados.

Pandit cree en la necesidad de "democratizar la disparidad" entre los multimillonarios de EU que pueden ganar 20% en un gran acuerdo de fusiones y adquisiciones y 2% de rendimiento disponible para la mayoría de los estadunidenses. Y, claro, la popularidad de las plataformas en línea que dan acceso a inversiones de capital crowdfunded crecen a un gran ritmo.

La ampliación y profundización del mercado de deuda crowdfunded es la tendencia que más llama la atención en los últimos años. Los prestamistas peer to peer se duplican y triplican en tamaño cada algunos meses.

En una señal de la emoción en la industria, uno de los más grandes, Lending Club, cotizó con una valuación de 5 mil mdd.

Samir Desai, director ejecutivo de la institución de crédito británica peer-to-peer Funding Circle, dice que hay beneficios claros para los solicitantes de crédito que de otra manera no podrían encontrar el dinero, pero que también para los prestamistas que buscan oportunidades valiosas de inversión. "En el pasado no era posible que las personas prestaran a los negocios a menos que tuvieran disponibles 100 mil libras o más. Ahora están en igualdad de condiciones. Eso es una verdadera democratización".

Otros no están tan seguros. Marshall Wace, grupo de fondos de cobertura que respalda una fima peer-to-peer, cree que el elemento de financiamiento "entre pares" que se sustenta en el sector a la fecha se va a institucionalizar constantemente para que los grandes gestores de activos y bancos se conviertan en los principales financiadores de préstamos en estas plataformas. "Hay una idea romántica", dice Simon Champ, director de peer-to-peer de la institución. "No solo se trata de democratización, también de reemplazar un modelo de negocio de 300 años con uno más eficiente".

Algunos reguladores y analistas también tienen la preocupación de que el mercado P2P solo se prueba en un entorno de interés muy bajo. Cuando las tasas crezcan, los incumplimientos aumentarán, a los inversionistas les costará y puede llegar una reacción popular.

Pocos negarán que la innovación beneficia a las masas. Pero si esto es democratización, es improbable que sea un proceso sin dolor.