Irrita dominio chino en compra de casas

Australia planea imponer un nuevo impuesto a los compradores extranjeros de bienes raíces, después de que la inversión china aumentó 60 por ciento.
Vista de Sídney.
Vista de Sídney. (Shutterstock)

Pekín

Australia planea imponer un nuevo impuesto a los compradores extranjeros de propiedades, después de que la inversión china en el sector de bienes raíces aumentó 60 por ciento el año pasado, lo que llevó a que los australianos se quejaran de que los altos precios los excluyen del mercado de vivienda.

La propuesta llega después de que en Hong Kong y Singapur se introdujeron medidas impositivas similares, más punitivas, con la finalidad de inhibir la entrada de dinero de China continental a esos mercados.

Aunque los gobiernos de los tres países dicen que los nuevos impuestos no se dirigen a una nacionalidad específica, los analistas predicen que es el inicio de una reacción internacional más generalizada contra los inversionistas inmobiliarios chinos.

El año pasado los compradores de China continental se convirtieron en el mayor grupo individual de inversionistas extranjeros en propiedad residencial en Estados Unidos, Reino Unido y Australia, al igual que en las principales ciudades de otros países occidentales, de acuerdo con agentes de bienes raíces.

Hasta marzo de 2014, los compradores de China continental representaron casi una cuarta parte de todas las transacciones realizadas por extranjeros en bienes raíces residenciales en EU, y gastaron alrededor de 22 mil millones de dólares, en comparación con los 12 mil 800 mdd del año anterior, de acuerdo con la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios de Estados Unidos. Los canadienses son el segundo grupo más grande y gastaron 13 mil 800 mdd en el mismo periodo.

La mayor parte de los apartamentos que construyeron los desarrolladores chinos en los mercados principales, como Nueva York, Londres y Sídney, también se vendieron directamente a los compradores de China continental.

En Londres, los compradores chinos representaron 11 por ciento de todas las transacciones de propiedades superiores a un millón de libras en 2014, un incremento frente al 4 por ciento de 2012, de acuerdo con Knight Frank, la consultora de propiedades. La cifra comparativa para los compradores rusos, el segundo grupo más grande, fue de 5 por ciento, una proporción que apenas cambió durante años.

El valor total de la inversión en propiedades en el extranjero, por parte de inversionistas institucionales chinos, también se disparó de 600 mdd en 2009 a cerca de 15 mil mdd el año pasado, según las estimaciones de Knight Frank.

Jin Guo, director para Asia de Cordea Savills, un inversionista de bienes raíces, dice: "En realidad es muy difícil rastrear adecuadamente los volúmenes de compras de propiedades de personas chinas en el extranjero, ya que la mayoría de la gente no lo registra en alguna agencia gubernamental y sacan el dinero de China a través de canales informales".

"Pero... vimos estimaciones de EU, Australia y Reino Unido que muestran que entre 20 y 30 por ciento de los compradores extranjeros son de China".

Los analistas dicen que la fuerte cantidad de dinero chino que entra en los mercados de propiedades occidentales es el resultado de una compleja combinación de factores.

El enorme exceso de capacidad y la reciente desaceleración del mercado inmobiliario chino impulsaron a mucha gente rica a diversificar sus inversiones en activos en el extranjero.

Esto se volvió más fácil y atractivo por el colapso de los precios de las propiedades en muchos mercados occidentales que se dio después de la crisis financiera de 2008 y al gran aumento de los precios en China durante la última década.

"El mercado interno chino es muy inestable, lleno de burbujas y dependiente de las políticas del gobierno", dice Cathy Zhang, consultor senior de ventas de Ausunland Group.

Los precios de bienes raíces residenciales de primer nivel en ciudades como Los Ángeles y Miami son aproximadamente 25 por ciento más baratos que en Shanghái.

Las restricciones gubernamentales, la mayor contaminación y los malos servicios de salud y sociales también hacen que muchos chinos compren propiedades en países más desarrollados adonde eventualmente pueden emigrar. Además de eso, por la ansiedad generada por la campaña anticorrupción que puso en marcha el presidente Xi Jinping hace dos años.

Aunque pocos en la industria lo discuten abiertamente, algunos reconocen en privado que el temor entre los funcionarios y empresarios chinos es un factor importante en el aumento de la inversión en las bienes raíces occidentales. El gobierno chino intensificó los esfuerzos para repatriar a los funcionarios corruptos y recuperar los activos en el extranjero, incluidas propiedades de lujo.

"La purga continua y el temor de perderlo todo si te atrapan en una investigación anticorrupción o en una lucha política convenció a muchas personas en China a diversificar los lugares con entornos políticos y legales claros y estables", dice una persona de una gran empresa de asesoría inmobiliaria.

El control de capital restringe que los residentes chinos cambien más de 50 mil dólares a moneda extranjera al año, lo que hace casi imposible que un chino compre una propiedad residencial de primer nivel en el extranjero.

Eso efectivamente significa que todas las compras de propiedades de ciudadanos chinos en el extranjero son técnicamente ilegales.

Las preguntas sobre la procedencia de una gran cantidad de dinero chino que llega a Nueva York, Londres y Sydney, entre otras ciudades, también se suma al creciente resentimiento entre los locales que perciben que los altos precios los excluyen del mercado.

Los analistas esperan que la reacción se extienda mientras la inversión china se mantenga en ascenso y los políticos enfrentan una presión cada vez mayor para actuar.

El gobierno australiano propuso "aplicar cuotas" de 10 mil dólares australianos (7 mil 800 dólares estadunidenses) por cada millón de dólares australianos que gasten los compradores en bienes raíces en el país.

También se comprometió a aplicar una ley existente que prohíbe a los no residentes comprar viviendas, en lugar de construirlas. Los infractores pueden recibir una multa de hasta 25 por ciento del valor de la propiedad y se les puede obligar a venderla.

Información adicional Gu Yu.