China estudia el final de su rescate bursátil

Una vez que el gobierno logró su objetivo de frenar el pánico, los inversionistas se preguntan qué sigue.
El tablero con los índices de Shanghái.
El tablero con los índices de Shanghái. (Aly Song/Reuters)

Pekín y Hong Kong

Cada verano los líderes de China se retiran a un centro turístico en la localidad costera de Beidaihe para discutir sobre sus retos políticos y económicos, desde el momento actual hasta los resultados de los delicados casos de corrupción y la dirección de las reformas.

Pero este año el Partido Comunista, que gobierna el país, va a deliberar sobre un tema que ni siquiera se encontraba en su agenda hace un mes. Después de aprovechar el mercado alcista chino, que luego fue a la baja y de realizar un esfuerzo para frenar una fuerte caída, ¿cómo salir de esa táctica?

El índice Shanghai Composite llegó a un máximo de 5 mil 166 puntos en junio y después se derrumbó a un mínimo de 3 mil 507 puntos el 8 de julio. Desde entonces tuvo una recuperación de cerca de 15 por ciento, gracias a una serie de “medidas no convencionales” que anunció el gobierno chino a principios de julio.

El martes el índice superó de nuevo los 4 mil puntos y quedó aproximadamente 12 por ciento por debajo del nivel de 4 mil 500 unidades que buscaban inicialmente los operadores estatales que participaron en el esfuerzo de rescate del gobierno.

Otras medidas de estabilización incluyeron la compra de acciones con financiamiento del banco central que realizó China Securities Finance Corp (CSF), una división del regulador del mercado, y una prohibición de seis meses para la venta de acciones de grandes accionistas.

Michael Parker, estratega de Bernstein Research, describe el enfoque de Pekín como “torpe pero efectivo”, a pesar de generar críticas entre algunos inversionistas extranjeros.

“A pesar de su opinión, al parecer la táctica funcionó. La diferencia entre desesperada y decisiva es la eficacia”, escribió Parker en un informe.

Las medidas cerraron la suerte de los participantes del mercado de propiedad estatal para el esfuerzo de rescate, mientras que al mismo tiempo ofrecen a los inversionistas extranjeros y minoristas una ruta de salida que muchos analistas les aconsejaron tomar. “Seguramente se discutirá (la crisis del mercado) en Beidaihe”, dijo Bo Zhuang, economista para China de la consultoría Trusted Sources. “Esto es más político que económico”.

“Los inversores extranjeros deberían vender”, agregó. “El rescate fue una señal de advertencia de que el gobierno puede invertir en el momento que quiera”.

Hasta el momento, la fuga de capitales extranjeros, a través del estrechamente monitoreado programa Shanghái-Hong Kong Stock Connect, es relativamente modesta.

Desde el punto de mayor pánico del 3 de julio, los inversionistas de Connect retiraron 42 mil 500 millones de yuanes (6 mil 800 millones de dólares) del mercado de valores de Shanghái, una fracción del volumen de operaciones totales diarias que pueden alcanzar un billón de yuanes en China.

Las salidas diarias se desaceleraron drásticamente después de que el gobierno chino sacó su plan de “hacer lo que sea necesario” el 8 de julio, que incluyó el respaldo del banco central para CSF. Antes de la apertura del mercado el martes, solo 3 mil 300 millones de yuanes fueron retirados durante los seis días de operación previos.

Las cifras similares de las fugas del capital que se invirtieron en los mercados de valores chinos por inversionistas institucionales extranjeros calificados no están disponibles.

Ahora que el gobierno chino logró su objetivo inicial de frenar el pánico, los inversionistas y analistas se empiezan a preguntar qué es lo que viene a continuación. “Esto es parecido a una intervención en el mercado cambiario”, dice Rodney Jones, de Wigram Capital en Pekín. “Una vez que empiezas, ¿cómo sales?”.

Las estimaciones sobre la cantidad de dinero que tiene Pekín en juego, principalmente a través de CSF, son difíciles de precisar, principalmente por la falta de transparencia que rodea la operación de rescate.

La sesión informativa semanal de los viernes por la tarde que ofrece el regulador de mercados descendió su duración a niveles absurdos. El resumen más reciente, que se realizó el 17 de julio, duró solo 10 minutos y el apresurado vocero únicamente aceptó una pregunta y después salió con prisa del escenario, a pesar de las protestas de los periodistas de medios, en su mayoría estatales, para obtener más información.

Pero el tamaño del esfuerzo empieza a surgir a través de los canales de los medios oficiales. Una semana después, CSF dijo que ofrecerá un crédito de 260 mil millones de yuanes a los corretajes del Estado, la revista Caijing informó que los bancos estatales recibieron un avance de 1.3 billones de yuanes.

Cuando Caijing sugirió el lunes que las autoridades analizaban las estrategias de salida, la revista financiera se ganó una reprimenda por parte del regulador del mercado, que desestimó el informe como “falso” e “irresponsable”.

Fue retirado rápidamente de la página web de Caijing mientras que Securities Times, publicación del grupo editorial People’s Daily, insignia del Partido Comunista, publicó más tarde una reseña de los rescates del mercado alrededor del mundo. Hizo hincapié en que estos suelen ser esfuerzos a largo plazo que “por lo general duran de siete a 14 años”.

“Todos los países encontraron una forma de salir después de rescatar el mercado”, agregó el periódico. “La verdadera pregunta es cómo eligen un momento oportuno y cómo se retiran con elegancia”.

Información adicional de Owen Guo y April Ma

EL DATO

1,659. Puntos que perdió el índice Shanghai Composite de del 11 de junio al 8 de julio; su máximo fue 5 mil 166 unidades.

6,800  mdd. Cantidad que retiraron los inversionistas extranjeros del mercado chino este mes.

10 minutos que tardó el último informe del regulador bursátil chino.