Caballos salvajes y glamour campirano

El rancho Mustang Monument en Nevada ofrece hospedaje de lujo y ecoturístico con la inspiración del Viejo Oeste.

Nevada

El sol de media mañana hierve sobre el noreste de Nevada mientras que cerca de 20 mustangs (caballos salvajes) -como una nube de polvo de caramelo, chocolate y avellana- martillean sus cascos resonando a la distancia. Los cabalgan dos vaqueros con sombreros, playeras de cuadros y espuelas. Detrás se elevan las magníficas Ruby Mountains cubiertas de nieve. Es una estimulante bienvenida a Mustang Monument, un rancho ecológico y santuario de caballos salvajes que se inauguró en junio pasado a más de 250 kilómetros al oeste de Salt Lake City.

Cerca de dos mil mustangs recorren este rancho de 600 mil acres (242 mil 811 hectáreas), que Madeleine Pickens, una glamorosa y resuelta activista en pro del bienestar de los animales (así como viuda de Allen Paulson, el fundador de Gulfstream Aerospace y exesposa del multimillonario petrolero texano, T Boone Pickens) abre al turismo. Su objetivo es permitir que los visitantes sean testigos de cómo los caballos salvajes corren libremente -un espectáculo que ella considera el equivalente estadounidense a la migración de ñus (antílopes africanos) en África- y al hacerlo, crear conciencia de los complicados problemas que rodean su supervivencia.

Pero no todo se trata simplemente de verlos a lo lejos. Algunos caballos fueron domesticados, y estos son los que los vaqueros Clay Nannini y Marcus Morrison, arrean a lo largo de las planicies y llevan al corral. Ellos giran sus lazos a través del aire con un ritmo hipnótico, los lanzan sobre dos sementales de color negro para que los montemos. Cruje la fricción entre la frenética energía equina y la enfocada calma humana cruje.

Ellos sacan a los caballos y los ensillamos; las desgastadas sillas del oeste son verdaderos sillones comparadas con sus contrapartes europeas, con sillas enormes, dobles cinchas con bordado de alambre, insignias de metal grabado, estribos bajos tan amplios que parecen baldes, y un fuerte cuerno de silla de montar. Mi corazón retumba con anticipación mientras salimos para empezar nuestro viaje del día, al este cruzando el pasaje desértico hacia la base de Spruce Mountain.

El sendero es rocoso, polvoriento y está forrado de caoba de la montaña, pino piñonero, restos carbonizados de árboles alcanzados por un rayo y arbustos adornados con pequeñas flores amarillas, azules, rosas y púrpuras. Cabalgar así se siente como la única manera de ver el país pionero; el sol en mi piel, la fría brisa, el polvo en mi lengua, el glorioso olor a césped y el golpeteo constante de los caballos prácticamente como el único sonido.


Acampar con estilo

El ahora popular Glamping consiste en combinar la comodidad del hospedaje lujoso con la experiencia de acampar en la naturaleza. El hospedaje en Mustang  Monument incluye sillas tapizadas de piel, pisos de madera, y camas de lujo. Las tarifas en este lugar van desde 800 dólares por noche en ocupación sencilla y paquetes de aventura por dos mil 400 dólares por tres días.

Más información:

http://mustangmonument.com/