Buenos Aires reaviva su relación con Wall Street

Funcionarios con un alto conocimiento financiero en el gobierno de Argentina refuerzan la confianza de la banca.
El titular de Finanzas, Alfonso Prat-Gay, y el presidente Macri.
El titular de Finanzas, Alfonso Prat-Gay, y el presidente Macri. (Enrique Marcarian/Reuters)

Buenos Aires

Cuando Argentina regresó a los mercados internacionales de capital el mes pasado, con la mayor venta de bonos de economías emergentes en la historia, Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan, le dio la importancia al felicitar personalmente a sus empleados por un trabajo bien hecho.

Pero en Buenos Aires, la emisión de deuda de 16 mil 500 millones de dólares (mdd), que dirigieron JPMorgan y otros tres bancos globales, parece tener más sentimientos encontrados, especialmente cuando se tiene en cuenta que durante mucho tiempo Argentina tuvo una relación turbulenta con Wall Street, y que ahora reaviva después de una serie de nombramientos de alto perfil en el nuevo gobierno de Mauricio Macri.

Ningún banco tiene una mejor representación que JPMorgan, con algunos de sus antiguos empleados como Alfonso Prat-Gay, ministro de Hacienda; Luis Caputo, secretario de Finanzas, y Miguel Gutiérrez, presidente de YPF, la compañía de energía de control estatal. Otros, como Deutsche Bank, Goldman Sachs, Barclays y Morgan Stanley, cuentan con antiguos empleados en altos cargos en el gobierno de Macri, en un marcado contraste con la actitud abiertamente hostil hacia las finanzas globales que se tuvo durante el gobierno populista anterior de Cristina Fernández de Kirchner.

“En este momento se siente un poco como un club de viejos amigos. Hay muchos egresados de Wall Street en todas partes”, dijo Walter Molano, jefe economista de BCP Securities, corredor de mercados emergentes, durante una visita reciente a Buenos Aires.

La proliferación de funcionarios con altos conocimientos financieros en el gobierno de Macri se inclina hacia una mayor credibilidad con los banqueros, un elemento vital para volver a atraer dinero a una economía ávida de inversiones después de una década de políticas intervencionistas. Para Macri, las inversiones son clave para destrabar el potencial de la economía de Argentina, que se espera que se contraiga este año.

“El mercado nos da mucha credibilidad”, dice un alto funcionario del gobierno de Macri. “Todo el mundo nos conoce, ya somos parte de la comunidad, por lo tanto te escuchan y comprenden, y muchos incluso están de acuerdo contigo. Ni siquiera podían entender a los tipos que estaban antes que nosotros”, dijo.

Wall Street se convirtió en el nexo de una diáspora argentina después de que el país se transformó en la economía emergente más activa en los mercados de capitales durante la década de 1990. Otros argentinos se mudaron al extranjero después de que los bancos de inversión cerraron sus oficinas locales tras la crisis financiera de 2001. Muchos lograron desarrollar carreras exitosas en bancos como JPMorgan, donde actualmente varios argentinos tienen puestos clave, como Daniel Pinto, director de su división de banca de inversión, a quien señalan como el posible sucesor de Dimon.

“Muchos argentinos que trabajaban en el extranjero decidieron regresar para poner su granito de arena y dar su apoyo en este momento de cambio”, dijo un funcionario que trabajó en un gran banco de Estados Unidos durante muchos años.

Al igual que muchos de sus colegas en América Latina y otras partes que regresaron a trabajar a sus países de origen en auge, la incipiente recuperación económica de Argentina hizo que muchos regresaran para participar en la transformación de su país, que durante mucho tiempo se catalogó como un paria, al igual que la administración anterior veía al “capitalismo salvaje” con gran sospecha.

De hecho, en un escrito a principios de este año en Página 12, un periódico que apoya al gobierno anterior, Alfredo Zaiat ridiculizó con una comparación del gabinete de Macri con los jugadores estrellas del equipo de futbol español Barcelona, a diferencia con lo que muchos vieron como una escasez de funcionarios competentes en la administración saliente.

“En lugar de Barcelona, demuestran que son un grupo de jugadores aficionados cuyo conocimiento de los asuntos financieros solamente ayuda a los intereses de sus antiguas empresas”, escribió Zaiat en una columna titulada “JP al poder”, refiriéndose al banco estadunidense.

“Se pueden escribir un libros sobre la relación de Argentina con Wall Street”, dijo Agustín Honig, director gerente de AdCap, un banco de inversión en Buenos Aires. Recuerda la crisis de 2001 que provocó la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, quien tuvo que huir del palacio presidencial en un helicóptero días antes de lo que entonces fue el mayor impago de deuda soberana en la historia.

“El gobierno de De la Rúa hizo todo lo que Wall Street le dijo que hiciera y el país explotó. En los últimos cinco años no hicieron nada de lo que recomendaba Wall Street, pero se acumularon los inversores en los activos argentinos”, agregó.

La enemistad entre el gobierno de Argentina y Wall Street tal vez disminuyó, pero a algunos analistas les preocupa que el gabinete tan lleno de banqueros de Macri tal vez no esté tan bien equipado como para hacer frente a algunos de los problemas reales a los que se enfrenta. Que incluye sindicatos revoltosos que luchan para defender a los argentinos que temen perder sus puestos de trabajo y sufren para pagar las cuentas mensuales, ya que la inflación de dos dígitos les afecta.

“Los mercados son más racionales y apoyan a Argentina”, dice Diego Ferro, gerente de cartera argentina de Greylock Capital Management en Nueva York. “Hasta el momento las cosas funcionan para el gobierno, pero se hicieron cargo de cosas que están dentro de su área de experiencia, los mercados financieros. El verdadero reto empieza ahora”, dice.