Brasil, gran premio para Shell en la compra de BG

El aumento en la producción de este grupo en la nación sudamericana será de 550 mil barriles al día, es decir, cuatro veces sus niveles de hoy.
Ben van Beurden y Andrew Gould, presidentes de Shell y BG, respectivamente.
Ben van Beurden y Andrew Gould, presidentes de Shell y BG, respectivamente. (Stefan Wermuth/Reuters)

Londres

El acuerdo previsto en 47 mil millones de libras, excluida deuda, también consolida el dominio de la compañía en la producción, exportación y comercialización de gas natural licuado (GNL).

La especulación de que Royal Dutch Shell compraría BG Group recorrió la industria petrolera al menos los últimos 20 años. Ayer se convirtió en realidad.

Shell dio a conocer sus planes para adquirir BG por 47 mil millones de libras, con una prima de 50 por ciento sobre el precio actual de las acciones. BG es, dijo el presidente ejecutivo de Shell, Ben van Beurden, "perfectamente adecuado" para la importante petrolera anglo-holandesa. "Son los movimientos audaces y estratégicos los que le dan forma a nuestra industria".

No se puede discutir que la acción de Shell es audaz. Al adquirir a un rival más pequeño se convertirá en la compañía petrolera extranjera más grande en Brasil, una de las provincias petroleras más cotizadas, y consolida su posición como líder en el gas natural licuado, el cada vez más popular combustible limpio.

Analistas de Jefferies dijeron que para 2018 la empresa combinada de Shell y BG producirá más petróleo y gas que ExxonMobil, el grupo petrolero no estatal más grande.

Probablemente durante décadas BG estuvo en el radar de Shell, pero se veía como un objetivo muy costoso. Todo eso cambió cuando el precio del petróleo empezó a caer el año pasado, lo que arrastró las valoraciones de todas las empresas de energía del mundo, incluida BG.

Pero incluso antes de eso, una serie de decepciones operativas, advertencias de utilidades y conmociones de administración derrumbaron el precio de las acciones de la compañía desde su máximo nivel alcanzado a principios de 2012.

Así que Van Beurden llamó al presidente de BG, Andrew Gould, el ex director ejecutivo de la empresa de servicios petroleros Schlumberger, el domingo 15 de marzo, para proponerle un acuerdo. En cuestión de semanas diseñaron una las transacciones más grandes jamás vistas en la industria de gas y petróleo.

En una conferencia con periodistas, Van Beurden destacó el efecto del precio del petróleo. La idea de unirse con BG siempre tuvo sentido, pero "en los últimos meses se volvió un acuerdo atractivo desde la perspectiva de valor", dijo.

Algunos inversionistas expresaron su preocupación de que la oferta de Shell era demasiado generosa, y que la compañía hacia una apuesta demasiado grande de que los precios del petróleo se recuperarán de los mínimos actuales. Las acciones B de Shell cerraron con una caída de 9 por ciento en Londres, para ubicarse ayer a 20.20 libras. Pero Van Beurden negó que el pago de Shell sea excesivo. Una prima de 50 por ciento es "bastante aceptable y normal" en los acuerdos de fusiones y adquisiciones en la industria petrolera, dijo.

Algunos inversionistas estuvieron de acuerdo. Las grandes petroleras tienen que expandirse, y en estos días la ruta más sencilla de crecimiento es comprar a los rivales. "Dada la falta de éxitos en exploración de la industria en los últimos dos o tres años, el reemplazo de reservas inorgánicas es absolutamente crucial para mantener a estas compañías", dijo Charles Whall, quien dirige el fondo de energía global de Investec Asset Management.

El acuerdo es de transformación para Shell. Sus reservas aumentarán alrededor de una cuarta parte y su producción se incrementará 20 por ciento. Ganará acceso a los grandes descubrimientos de gas de BG frente a la costa de Tanzania y a su enorme proyecto de GNL de Queensland Curtis, Australia.

Pero Brasil es el gran premio para Shell en el acuerdo con BG.

Van Beurden dijo que el aumento en la producción del grupo en Brasil será de 550 mil barriles al día para finales de la década, cuatro veces más que su producción actual.

La consultora de energía Woods Mackenzie estima que para 2015 Brasil será la posición más grande en un solo país en el portafolio Shell-BG.

El acuerdo también consolidará el dominio de Shell en el negocio de la producción, exportación y comercialización de GNL. Para 2018, Shell-BG controlará ventas de 45 millones de toneladas al año de GNL, con lo que fácilmente se convertirá en el mayor vendedor de combustible.

Shell sufrió para señalar las fortalezas financieras de la empresa combinada. Tendrán ahorros de 2 mil 500 millones de dólares (mdd) al año para 2018, y el grupo ampliado venderá activos por un valor de 30 mil mdd entre 2016 y 2018.

Pero para los accionistas de Shell, dijo Jason Gammel de Jefferies, hay una desventaja. Señaló que la transacción tendrá un efecto dilutivo en términos de ganancias por acción en 2016 y 2017, y que la deuda neta de Shell crecerá a cerca de 61 mil mdd después del trato.

Hay cierta preocupación entre los accionistas de que el acuerdo puede presionar el balance de Shell y que potencialmente ponga en riesgo sus dividendos.

"Pensamos que la adquisición de BG por parte de Shell es un movimiento estratégico inteligente", dijo uno de los 20 mayores inversionistas. "Sin embargo, se corre el riesgo de los dividendos si el precio del petróleo no se recupera".

Otro peligro potencial es el tema antimonopolio: van Beurden reconoció que Shell enfrentará esas cuestiones de competencia en Australia, Brasil, China y Bruselas, aunque la compañía hasta el momento no identifica ningún problema "insuperable".

Pero a pesar de los riesgos, la mayoría de los inversionistas ven la lógica de la unión, y expresaron su admiración por la audacia de Van Beurden. "Cualquiera de las grandes petroleras que no hagan este tipo de movimiento en un entorno como éste se arrepentirán", dijo Whall. "Exxon realmente perdió una oportunidad aquí".

Información adicional de David Oakley.