BlackBerry, el final de una era en la telefonía

La capacidad para enviar "mails" en movimiento transformó a RIM en un importante actor en el mercado de productos electrónicos.
El logotipo de la compañía de telecomunicaciones.
El logotipo de la compañía de telecomunicaciones. (Stephen Morrison/EFE)

El teléfono BlackBerry, cuyo teclado táctil provocó varias distensiones de pulgares cuando se convirtió en el máximo dispositivo de negocios que no le podía faltar a ningún CEO que se preciara de serlo, pasó a la historia.

BlackBerry finalmente cerró su división de hardware, la operación de teléfonos que llevaba su nombre a todos los rincones de la tierra, tras no lograr reavivar el gran éxito de sus primeros años. A pesar de que los teléfonos con esta marca seguirán a la venta en mercados como Indonesia, y posiblemente en China e India, ya no lo fabricará ni diseñará la compañía que lleva su nombre.

En efecto, la era del BlackBerry terminó. Los días en los que legiones de adictos del Crackberry vagaban por las oficinas con su teléfono, que sacaban de una funda en su cadera mientras se quejaban de tener un “pulgar de BlackBerry” por la escritura frenética de mails, pasaron a la historia.

Los teléfonos, que con el cambio de siglo fueron un símbolo de estatus corporativo tan grande como un Rolex o una pluma Mont Blanc, perdieron la fascinación que ejercían en las oficinas cuando comenzaron a aparecer más iPhones y iPads en los escritorios hace cinco años; solo los acérrimos fanáticos se mantuvieron fieles.

Murió por miles de recortes para la operación de teléfonos bajo la gestión del director John Chen, quien lentamente disipó los intentos de la empresa para mantener su relevancia en el mercado de teléfonos móviles.

Waterloo, Ontario, ahora es un semillero de startups y una próspera industria de tecnología, pero que está muy lejos de ser el caso de 1984, cuando Mike Lazaridis y Douglas Fregin, dos estudiantes de ingeniería, crearon Research in Motion (RIM). La pequeña compañía comenzó con un negocio de transmisiones inalámbricas de datos. Para los 90 fabricaba terminales de punto de venta, y en 1996 lanzó el Inter@ctive Pager, lo que lo puso en competencia con Motorola, entonces el gigante del sector de telefonía móvil.

La incursión a los pagers pavimentó el camino para cambiar al creciente mercado de teléfonos móviles y el éxito de RIM anticipó los hábitos de hambre de datos que tiene el usuario moderno de los smartphones.

En 1998, RIM desarrolló un dispositivo móvil ideal para enviar mails, que tenía integrado un pequeño teclado Qwerty. Estaba listo para llamarse PocketLink o MegaMail, pero el amor de la industria por marcas con nombre de frutas logró otro éxito cuando Lexicon Branding llegó a la idea de que las pequeñas teclas se sentían como las drupas, las marcas ásperas en la cáscara de las frutillas. Se consideró que fresa tenía un sonido demasiado lento para una marca de tecnología y así nació el nombre de BlackBerry.

La capacidad para enviar correos en movimiento causó furor y transformó a RIM en un importante participante en el mercado de electrónicos. Se agregaron ruedas selectoras para el desplazamiento, las pantallas se hicieron más grandes y pronto se agregó un teléfono al dispositivo, en un principio uno que solo podía utilizarse con un dispositivo externo.

Para el momento en que se lanzó el BlackBerry 6210 en 2002, el dispositivo se convirtió en una herramienta imprescindible no solo para la gente de negocios, sino también para los consumidores que adoraban el teclado. Surgió una legión de adictos al Crackberry.

Nokia y Microsoft trataron de igualar el dominio de BlackBerry en el mercado empresarial, pero la firma canadiense también pudo operar con velocidad, confiabilidad y seguridad ya que manejaba su propio software y sus servidores.

Para la época en que los modelos Pearl, Curve y Bold de Blackberry comenzaron a vender millones de unidades, la empresa se encontró con que era una estrella improbable para el mercado de adolescentes, y una gran cantidad de usuarios jóvenes comenzaron a usar su producto para enviar mensajes seguros en una era previa a WhatsApp y Snapchat. Muchos compraron esos modelos y jamás se preocuparon por marcar un número telefónico.

Lazaridis y su codirector ejecutivo, Jim Balsillie, creyeron en el bombo publicitario y entraron al escenario de las ferias comerciales para tocar a todo volumen canciones de los Black Eyed Peas, algo impensable cuando se dedicaban exclusivamente a su mercado principal de usuarios de negocios. A esto le siguió un fracaso en el lanzamiento de tabletas, y las ventas empezaron a trastabillar y el equipo directivo de muchos años se hizo a un lado en 2012.

Muchas cosas dependían del lanzamiento en 2012 del BlackBerry 10, una nueva plataforma de software y una serie de teléfonos que buscaba competir directamente con los últimos iPhone y teléfonos Android. La arrogancia se hizo evidente cuando los altos ejecutivos presumieron que tenían 80 millones de suscriptores y que no había nada de qué preocuparse.

El software fracasó, los teléfonos fracasaron y BlackBerry  nunca se recuperó, ya que su base de suscriptores se erosionó rápidamente.

Chen hizo grandes esfuerzos para reavivar su suerte en el mercado corporativo con el gigantesco teléfono cuadrado Passport y al menos captaron la atención. También lanzó teléfonos basados en Android para ampliar su atractivo y le dio un tinte nostálgico a las líneas de producto con el modelo Classic que recreó el diseño Bold.

Demostró que fue muy poco y muy tarde, y ahora BlackBerry se une a los productos como Palm y Psion en el salón de la marca de legado para dispositivos de tecnología. Sin embargo, al igual que Nokia, el nombre de BlackBerry seguirá resonando.