Biocombustible, esfuerzo en vano por crudo barato

La firma estadunidense de químicos DuPont abrió la planta de etanol de celulosa más grande del mundo, pero su plan se topó con el desplome de precios del hidrocarburo que inició el verano de 2014.
La planta en Iowa.
La planta en Iowa. (Especial)

El biocombustible avanzado que se fabrica a partir de residuos agrícolas —el llamado Santo Grial de la industria de energía alternativa— no será competitivo frente al combustible convencional hasta que el petróleo regrese a un precio de entre 70 y 80 dólares el barril, dijo DuPont.

El reconocimiento del grupo estadunidense de productos químicos, que la semana pasada inauguró formalmente la planta de etanol de celulosa más grande del mundo, destaca el reto que enfrentan los fabricantes de biocombustibles de segunda generación. Después de una década de buscar un proceso de producción difícil de alcanzar, las empresas se encuentran con que los cambios económicos de la industria amenazan sus modelos de negocio, al igual que las políticas de EU.

La nueva planta de DuPont de 225 millones de dólares en Iowa empezará, después de un retraso, a producir etanol de celulosa el próximo año, y se espera que el combustible tenga como resultado 90 por ciento menos de emisiones de gases de efecto invernadero que la gasolina convencional.

El etanol de la planta se venderá en California, que ordenó una reducción de 10 por ciento en la intensidad del carbono de los combustibles para el transporte para 2020, a través de la adición de los biocombustibles.

Jan Koninckx, director global de biocombustibles de DuPont, describió la apertura de la planta como “un día histórico para la tecnología”. Dijo: “Realmente reformamos el sector de energía para el transporte...este es un beneficio fenomenal para el medio ambiente”.

Es difícil usar los residuos agrícolas en lugar de las cosechas frescas para fabricar biocombustible. En la planta, DuPont tomará los residuos del maíz que quedan de la cosecha —hojas, mazorcas y tallos, que se conocen colectivamente como “rastrojo”— y transformará su celulosa en etanol. Otras fuentes para el etanol de celulosa incluyen el bagazo, el residuo de la caña que queda de la producción de azúcar, y cosechas especializadas para energía  como switchgrass o pasto varilla.

Usar los residuos como materia prima de esta manera calma muchas de las preocupaciones que surgieron por los combustibles de primera generación, particularmente acerca de que se sacrificaría la producción de alimentos para crear aditivos de combustible.

Pero el nuevo proceso de etanol de celulosa requiere de enzimas avanzadas para liberar los azúcares que se encuentran en la celulosa, y los niveles de producción en Estados Unidos son demasiado bajos.

Solo dos plantas utilizan esta tecnología: una que es propiedad de Abengoa de España, y la otra que es una empresa conjunta entre Poet, el productor de etanol de propiedad privada, y Royal DSM, la empresa holandesa de tecnología.

Las dos iniciaron formalmente sus operaciones hace poco más de un año pero, de enero a septiembre, solo produjeron 1.65 millones de galones de etanol de celulosa en EU, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental del gobierno de EU (EPA, por sus siglas en inglés). Es decir, 4 por ciento de los volúmenes que las plantas de Poet y Abengoa son teóricamente capaces de producir en ese tiempo.

DuPont afirma tener una mejor comprensión del proceso de producción de etanol de celulosa. Sin embargo, Koninckx reconoce que los factores económicos del etanol de celulosa sugieren que no va a ser competitivo frente a los combustibles a base de petróleo hasta que el precio del crudo aumente de nuevo por encima de 70 dólares el barril.

Con el precio actual de petróleo que se encuentra en cerca de 50 dólares, fácilmente se puede recuperar. Pero en los mercados de futuros, el petróleo Brent para su entrega en diciembre de 2021 opera a un precio de tan solo 65 dólares por barril, lo que sugiere que el etanol de celulosa requerirá de algún tipo de apoyo oficial durante varios años.

En Estados Unidos la demanda de etanol es obligatoria por la Norma de Combustibles Renovables, una regulación que exige que se mezcle un volumen específico de biocombustibles en los combustibles para el transporte y los aviones y el combustible para la calefacción.

Sin embargo, la industria petrolera, los productores de alimentos y los ambientalistas criticaron la regulación, y la EPA inició una nueva consulta para las emisiones de etanol.

A la producción de etanol también le afectó lo que se conoce como la pared de mezcla, el 10 por ciento máximo permitido para el contenido de etanol en los combustibles para automóviles en EU.

Peder Holk Nielsen, presidente ejecutivo de Novozymes, la compañía danesa de tecnología de enzimas que surte a los rivales de DuPont como Beta Renewables en Italia, dice que la cuestión importante es financiar el crecimiento de la industria.

“La segunda ola de plantas puede ser de 20 o 30 o 200 o 2 mil”, dice. “Pero eso no va a suceder a menos que los inversores entiendan que las plantas tendrán acceso al mercado...no solo hoy, sino también en 2025”.

Para inyectar confianza, dice, el gobierno de EU tiene que mantener y ampliar la Norma de Combustibles Renovables. Pero muchos políticos republicanos y algunos demócratas argumentan que se debe reducir o desechar.

Rober Trapier, analista de energía, dice que el problema con el etanol de celulosa es la dificultad del proceso y la gestión logística de grandes volúmenes de los residuos de la planta. “Técnicamente funciona”, dice. “Económicamente es una propuesta muy difícil”.

 Pero Holk Nielsen de Novozymes argumenta que los beneficios ambientales merecen un apoyo continuo. “Existen las soluciones para muchos de los problemas que enfrentamos”, agrega. “Se requiere de valentía política para implementarlas”.

EL DATO

225 mdd

Inversión de DuPont en su nueva planta de Iowa, en la que desde del próximo año producirá biocombustible.

90%

Reducción en emisión de gases de efecto invernadero que prevé DuPont con el biocombustible que producirá.