El Banco de Japón apunta hacia una inflación de 1%

El anémico consumo privado y los recortes agresivos de los inventarios ayudaron a evitar una recesión técnica entre abril y septiembre.
El gobernador de la institución, Haruhiko Kuroda.
El gobernador de la institución, Haruhiko Kuroda. (Yuya Shino/Reuters)

Tokio

Haruhiko Kuroda, gobernador del Banco de Japón, dijo que la inflación para el índice de precios al consumidor (IPC) puede hundirse por debajo de 1 por ciento, menos de la mitad que el banco central había establecido como objetivo el año pasado, mientras busca alejar de la deflación a la tercera economía del mundo.

En julio pasado, Kuroda había desestimado la proyección de que el IPC estaría por debajo de 1 por ciento, diciendo que "no había posibilidad" de que se pudiera llegar a ese nivel. Agregó que el estímulo monetario superagresivo del Banco de Japón —llamado "expansión cuantitativa y cualitativa"— había ayudado a mantener una "recuperación moderada", después de que el gobierno elevó el impuesto al consumo de 5 a 8 por ciento en abril.

Sin embargo, Kuroda dijo que la medida preferida del Banco de Japón para el IPC —que incluye los costos de energía pero excluye los alimentos frescos— podría caer por debajo de la última medición en septiembre, de 1 por ciento. "Por cuánto tiempo continuará el incremento del IPC para que esté alrededor de ese nivel o cuándo empezará a acelerarse, dependerá de varias situaciones, pero es probable que se mantenga alrededor de 1 por ciento, incluida la posibilidad de que baje de 1 por ciento", dijo Kuroda.

Ayer, el Banco de Japón anunció que la reunión había terminado con ocho de nueve votos a favor del programa supercargado, que se puso en marcha por primera vez en octubre, que incluye compras de bonos de gobierno anuales netos de 80 millones de millones de yenes, (682 mil millones de dólares) y 3 millones de millones de yenes en acciones.

A pesar del agresivo estímulo monetario, el progreso del banco central hacia el objetivo de 2 por ciento ha sido revisado en los últimos meses por el efecto de la caída de la demanda, por el incremento al impuesto a las ventas y la pronunciada caída del precio del petróleo.

El anémico consumo privado y los recortes agresivos de los inventarios ayudaron a Japón a evitar una recesión técnica entre abril y septiembre, lo que obligó al primer ministro, Shinzo Abe, a llamar a una elección anticipada para otorgar él mismo un mandato para retrasar un segundo incremento de impuestos, programado para octubre próximo.

El mes pasado, el Banco de Japón calladamente retiró su compromiso de llegar al objetivo de 2 por ciento dentro de "unos dos años" a partir del inicio de su programa superagresivo de expansión cuantitativa en abril de 2013.

Sin embargo, a pesar de los obstáculos recientes, la Junta de Políticas ha mantenido su perspectiva relativamente al alza para incrementar los precios. El mes pasado, el Banco de Japón solo redujo su proyección del año fiscal en curso a un promedio de 1.2 por ciento, a partir de 1.3 por ciento en julio.