Axa apunta hacia los reguladores europeos

El apoyo de esa industria será clave para el éxito del plan de 315 mil millones de euros para invertir en proyectos de infraestructura.
Henri de Castries, presidente ejecutivo de la aseguradora.
Henri de Castries, presidente ejecutivo de la aseguradora. (Philippe Wojazer/Reuters)

París

El católico devoto Henri de Castries "cree en los milagros", pero el presidente ejecutivo de Axa dice que no es el Señor, sino las crudas realidades económicas las que van a persuadir a los reguladores europeos para que cambien su postura sobre la industria de los seguros.

El jefe de la segunda aseguradora más grande de Europa por capitalización de mercado advierte que el programa de inversión de 315 mil millones de euros lanzado el año pasado para impulsar el crecimiento no recibirá ningún apoyo de su parte o de la industria, a menos de que las regulaciones cambien también.

"Los burócratas europeos tendrán que definir los requerimientos sensibles sobre el capital para las inversiones en infraestructura... o no pasará nada (con el programa). La pelota está en la cancha de la Comisión Europea", dice en una entrevista con Financial Times. El apoyo de Axa y del resto de la industria europea de seguros se ve como la clave para el éxito del Plan Juncker, que durante tres años proporcionará 21 mil millones de euros en garantías para recaudar 315 mil millones de euros en fondos para invertir en nuevos proyectos.

De Castries cabildea para ajustar los requerimientos de capital del Solvency II de la Unión Europea, que entrarán en vigor el próximo año. Las aseguradoras dicen que las reglas les exigen que mantengan demasiado capital frente a las inversiones en áreas como proyectos de infraestructura a largo plazo, lo que desalienta la inversión.

"Por un lado los políticos nos piden invertir en infraestructura para ayudar al crecimiento económico, pero por el otro los reguladores nos dicen que nos van a penalizar por las mismas inversiones", dice.

Añade que si las reglas de capital castigan la inversión en infraestructura, el dinero se irá a otra parte: "Si Europa decide no ser atractivo, está bien, el capital se moverá".

Axa publicó ayer los resultados anuales. Reportó un aumento de 12 por ciento en sus utilidades netas, para llegar a 5 mil millones de euros, impulsadas principalmente por su división de vida y ahorros. Los ingresos aumentaron 1 por ciento, para llegar a 92 mil millones de euros.

Gracias en parte a la "buena forma" de la economía estadunidense, "al aumento gradual en las tasas de largo plazo", hay razones para ser optimista con respecto a 2015, dice, y el grupo elevó su dividendo casi una quinta parte en comparación con el año pasado.

De Castries es optimista sobre la posible crisis que pueda causar la salida de Grecia de la Unión Europea, en primer lugar porque Axa no posee ninguna deuda de Atenas y, más importante aún, porque Europa se aisló de Grecia en los últimos años.

"Si Grecia deja la eurozona será muy malo para Grecia, pero no estoy seguro de que será malo para el resto de Europa. Bien puede ser una situación donde realmente no pasa nada, tal vez solo un par de días de volatilidad."

El jefe de Axa, que tiene más de un billón (millón de millones) de euros en activos bajo gestión, dice que Grecia necesita implementar las "inevitables" reformas estructurales, pero si elige no hacerlo es "su problema", más que para el resto de Europa.

Tal vez está relajado sobre la salida de Grecia, pero para combatir las bajas tasas de interés en los mercados desarrollados —que apretaron al grupo, ya que cuenta con una gran tenencia de bonos— Axa se empeña en impulsar el crecimiento en los mercados emergentes de rápido crecimiento.

El grupo gastó cerca de 5 mil millones de euros desde 2010 para adquirir compañías en varias economías en desarrollo, más recientemente enfocó sus adquisiciones en África. A finales del año pasado, el grupo compró Mansard, la cuarta aseguradora más grande de Nigeria. "Cuando Asia empezó a crecer, hace 30 años, Axa era demasiado pequeña para ser un gran participante. Pero ahora tenemos un tamaño considerable en todo el mundo; ahora pensamos que África será el continente emergente para la siguiente generación", dice.

Sus ojos se iluminan cuando empieza a hablar de los cambios más amplios que suceden en la industria de los seguros en torno a los grandes datos, los que, dice, deben transformar el negocio en los países desarrollados al igual que en los emergentes.

"Cambia todo, es el equivalente al petróleo y la electricidad de hace un siglo, y a la imprenta hace cinco o seis siglos", afirma.

La industria de los seguros utiliza cada vez más una gran cantidad de datos disponibles para ofrecer pólizas más específicas, por ejemplo, los dispositivos que se instalan en los automóviles para monitorear los hábitos de manejo.

Axa lanzó un fondo de capital de riesgo de 200 millones de euros con presencia en San Francisco, Nueva York, Londres, París, Zúrich y Berlín, para invertir en empresas que pueden ayudarles con los grandes datos.

Axa ya invirtió en grupos como Flyr, una empresa de ciencia de datos que predice tarifas aéreas, y Climatesecure, una empresa de datos que ayuda a asegurar las pérdidas financieras que causan las anomalías climáticas.

"La idea realmente es tener los medios para entender lo que sucede (en este campo)", dice.

Agrega que si quieres "prosperar y sobrevivir" en la industria de seguros, necesitas entender cómo vas a "rediseñar tu modelo de negocios actual", pero también debes asegurar que eres ético en el tratamiento de datos.

"Es como California a mitad de la década de 1850, sabíamos que había oro en las montañas, sabíamos que mucha gente buscaba acceder a él y sabíamos que el nivel de ética de esas personas era incierto. Necesitamos comportarnos impecablemente".