Autonomía del Banco de Inglaterra, en duda

La institución central anuncia un estímulo para las firmas “que realizan una contribución importante a la economía británica”.
Mark Carney, en la presentación del informe sobre inflación.
Mark Carney, en la presentación del informe sobre inflación. (Andy Rain/EFE)

Cuando Mark Carney, el gobernador del Banco de Inglaterra, anunció la semana pasada que la institución iniciaría un programa de compras de bonos corporativos para frenar el efecto negativo del brexit sobre la economía de Reino Unido, los analistas del mercado no pudieron evitar notar la naturaleza altamente politizada del plan.

En el informe de inflación que acompañó el anuncio, el banco dijo que el Comité de Política Monetaria buscaría comprar una cartera de bonos grado de inversión con denominación en libras esterlinas “representativos de la emisión por parte de firmas que tienen una contribución importante en la economía de Reino Unido, con el fin de impartir un estímulo económico amplio”.

De un solo golpe, el Banco de Inglaterra pasó a ser un arma política. No solo va a respaldar los bonos de empresas británicas, también lo hará para todas las compañías que contribuyen a la economía de Reino Unido en un entorno posterior al brexit. “¿Cómo es que esto no es un gran paso hacia el dominio político?”, se escucharon tras bambalinas las exclamaciones en los círculos de la banca central.

También se dio a conocer que las compras de bonos ascenderán a un valor de 10 mil millones de libras durante un programa de 18 meses que estará listo para comenzar a mediados de septiembre, en un intento por “impartir un estímulo económico amplio”. Las empresas en cuestión serán las que realizan “verdaderos negocios en Reino Unido”, y no los bancos, sociedades de construcción o compañías de seguros, un guiño, tal vez, de que tener el domicilio en Reino Unido no será el único requisito para el apoyo.

Desde la perspectiva del brexit el mensaje fue claro: vengan e inviertan en Reino Unido, empiecen a crear puestos de trabajo en Reino Unido, sigan con su compromiso con Reino Unido y su costo de capital se reducirá significativamente, una medida que en algunos sectores se considera como que borra la línea divisoria entre la independencia del banco central y las políticas de gobierno.

El Banco de Inglaterra todavía no publica la lista de bonos elegibles, pero prevé que alrededor de 150 mil millones de libras en acciones de cerca de 150 emisores pueden calificar. Sin embargo, algunos analistas que observan los bonos que se incluyeron en el programa del Banco de Inglaterra de 2009 —cuando fueron elegibles alrededor de 55 mil millones de libras de valor— luchan por comprender en donde se puede encontrar la oferta adicional.

“Todavía no nos queda claro cómo se va a cerrar la brecha entre las dos cantidades, pero esto implica que la definición para la elegibilidad es diferente a la anterior”, señaló la semana pasada Hans Lorenzen, de Citi.

Con la oferta nacional limitada y que al Banco de Inglaterra aún se le prohíbe comprar bonos de nueva emisión, algunos se preguntan si las empresas extranjeras que operan en Reino Unido están en la mira para cerrar la diferencia y, si es así, de qué nacionalidades y en qué sector operan.

A pesar de que las respuestas a estas preguntas llegan a tener un grado tan político, el personal del Banco de Inglaterra, y no los políticos, son los que al final tendrán la decisión, algo que puede poner nerviosos a los que creen firmemente que se debe mantener separada la política de las políticas monetarias.

Esto también plantea la pregunta de si vale la pena molestarse con la fachada de independencia del Banco de Inglaterra. Si la única forma de mantener el estímulo es volverse político, ¿por qué no hacer una declaración explícita del apoyo: Que el Banco de Inglaterra compre bonos de infraestructura de emisión estatal, bonos verdes o de cualquier proyecto con respaldo del Estado que se centran en la creación de puestos de trabajo y satisfacen las agendas políticas de Reino Unido?

Una cosa es segura, la política monetaria se vuelve más extraordinaria, el universo finito de bonos disponibles se volverá una restricción clave para la política. Como el FT informó el miércoles, los fondos de pensiones y las aseguradoras ya se resisten a la venta de sus bonos que emitió el gobierno británico disponibles porque temen no poder financiar sus pasivos sin tener el apoyo de su existencia actual.

Que el programa de bonos emitidos por el gobierno británico del Banco de Inglaterra se meta en problemas y apenas es el segundo día es una señal de que en el futuro hay más por venir.

El cortejo de Theresa May a Escocia sobre el brexit una de sus misiones clave. Tom Goodenough se pregunta si su ofensiva de encanto funciona.

Reino Unido tendrá un impulso de 4 por ciento del PIB si se mantiene como miembro del mercado único europeo (en lugar de solamente tener acceso a él), de acuerdo con un nuevo informe de IFS (Instituto de Estudios Fiscales).

El brexit obligará a replantear cómo se puede alimentar Reino Unido a sí mismo, de acuerdo con el LA Times.

Los bonos del gobierno de Reino Unido llegan a nuevos hitos con cada día que pasa después del brexit. Los bonos de gobierno de referencia de Reino Unido a 10 años cayeron más de 80 puntos base (0.8 por ciento) desde el 23 de junio para tener un rendimiento de un mínimo histórico de 0.531 por ciento.

Los rendimientos de los documentos a dos años también cayeron 43 puntos base en poco más de seis semanas y se acercan peligrosamente al territorio inferior a cero de 0.085 por ciento.

Sin embargo, el rendimiento de los bonos del gobierno británico a 30 años tuvieron la caída más sorprendente de 0.87 puntos porcentuales desde la votación del brexit, de 2.19 por ciento a un mínimo histórico de 1.30 por ciento. Los bonos de gobierno van en picada después del doble golpe de que las bajas expectativas para el crecimiento económico de Reino Unido y la reanudación del programa del Banco de Inglaterra para compras de bonos de gobierno aumentó la demanda.