Difunden datos y correos del director de Ashley Madison

Descargan a la red profunda información de 39 millones de usuarios y envían el mensaje: “Hey, Noel, ahora ya puedes admitir  que es real”.
Cuestionan a Noel Biderman, presidente de la compañía, por la falta de seguridad de la página.
Cuestionan a Noel Biderman, presidente de la compañía, por la falta de seguridad de la página. (Yip/Reuters)

San Francisco

Al parecer, uno de los requisitos principales en la descripción del puesto de Noel Biderman, director ejecutivo de Ashley Madison, es posar. Ya sea con una enorme sonrisa frente a unas mujeres casi desnudas a las que únicamente les cubren sus pechos unas letras con las que forman la frase "Rey de la Infidelidad"; o adoptar una pose de "guarda el secreto" con su dedo en los labios frente a una enorme fotografía de Bill Clinton; o acostado de forma provocativa sobre un escritorio de cuero con su esposa merodeando detrás de él, Biderman claramente toma en serio su papel como la cara del sitio de "citas".

Ashley Madison —un sitio para personas casadas que buscan un amorío, propiedad de Avid Life Media— se encontró nuevamente bajo los reflectores esta semana, no por su postura moral, sino por su falta de medidas de seguridad. El martes, un grupo de hackers afirmó que descargó los datos de 39 millones de usuarios en la red profunda para que las esposas los puedan buscar. Entonces, al parecer sin inmutarse porque la compañía negó el hecho, agregaron un segundo caché de información, con la intención de incluir los correos electrónicos de Biderman, con un mensaje que dice: "Hey, Noel, ahora ya puedes admitir que es real".

Biderman, un ex abogado deportivo, inició la compañía luego que sus clientes estrellas deportivas le llamaban para que les ayudara a ocultar sus amoríos. Después pasó a escribir un libro, ahora fuera de catálogo, Cheaters Prosper: How Infidelity will save the modern marriage (Los infieles prosperan: cómo la infidelidad salvará el matrimonio moderno), donde explica su teoría de cómo las infidelidades ayudan a las personas a mantenerse juntas. La compañía con sede en Toronto, Canadá, creció para tener ventas de 115 millones de dólares en 2014, un incremento de 45 por ciento con respecto al año anterior, y anunció en abril que planeaba empezar a cotizar en la bolsa de valores de Londres este año.

Pero si bien la mayoría de los presidentes ejecutivos tratan de evitar hacer sesiones de fotografía con mujeres desnudas, en otros aspectos Biderman es el estereotipo de un líder de tecnología. Vio un "problema" —descubrían a las personas porque sus amoríos estaban demasiado cerca de casa— y trató de resolverlo. Él "altera" una actividad existente y encuentra nuevas formas para beneficiarse con ella (solo que no la llamen economía de compartir). Biderman incluso cataloga a su compañía como que intenta cambiar al mundo, y argumenta que los datos muestran que cuando las personas son más propensas a tener amoríos puede ayudar a mejorar los matrimonios.

En una conferencia en TedX, dio a conocer unos hechos poco sorprendentes —como que los hombres engañan más que las mujeres y que el sexo les atrae más— y algunos más interesantes, como que los días en donde se unen más personas al sitio son después de la víspera de Año Nuevo, del Día de San Valentín, del Día de la Madre y del Día del Padre. Esto, él supone, se debe a que los eventos fueron una decepción; y las personas de 39 años tienen 4 veces más probabilidad de entrar al sitio que los de 38 años, ya que les empieza a dar temor cumplir 40.

Un periodista que lo entrevistó en 2009 dijo que desde entonces ya empezaba a presentarse como un descarado presidente ejecutivo, pero el escritor piensa que no mostraba su verdadera naturaleza. "Era un abogado, un tipo normal y reflexivo que se volvió el rostro público de una compañía porque alguien tenía que hacerlo. Él habría preferido que otro más lo hiciera, esa fue mi impresión", dijo. Sobre todo porque, Biderman está casado y tiene hijos y sostiene que nunca ha tenido un amorío.

Ahora, se encuentra con un dilema corporativo que ya empieza a ser familiar para los presidentes ejecutivos de todo tipo, desde Sony Pictures hasta Anthem Healthcare. Su negocio, como muchos otros, tiene dos activos clave: sus datos y la confianza de sus clientes. Perdió el primero, y corre el riesgo de perder el segundo.