La Argentina de Macri, una nueva amistad de Obama

El mandatario local busca mejorar las relaciones que se agriaron con países como Estados Unidos y GB en el gobierno de Cristina Fernández.
Obama fue recibido por Macri en Buenos Aires.
Obama fue recibido por Macri en Buenos Aires. (Carlos Barria/Reuters)

Buenos Aires

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visita un país que trata de restablecer sus relaciones con los inversionistas y con el mundo.

Hace cuatro años, cuando se incautó la fragata argentina Libertad en Ghana a solicitud de un fondo de cobertura en litigio. La acción fue una humillación nacional. El episodio difícilmente puede contrastar la medida que tomó este mes un guardacostas argentino cuando hundió una trainera china que pescaba ilegalmente en las costas de la Patagonia.

Muchas cosas cambiaron en Argentina desde que Mauricio Macri, el político de centro-derecha, asumió la presidencia en diciembre pasado y puso fin a 12 años de gobierno de izquierda. En ningún otro lado se nota más ese cambio que en las relaciones de Argentina con el resto del mundo, ya que la inminente resolución de la disputa de una década de duración con los acreedores —que provocó la incautación de la fragata Libertad— promete suavizar el retorno del segundo mayor país sudamericano a la economía mundial.

En reconocimiento al progreso que logró Macri durante sus primeros 100 días en el cargo, que coronó el viernes con una serie de reformas orientadas al mercado entre las que se incluyen la eliminación de los controles de divisas y comercio que se diseñaron para estabilizar la economía de las cotizaciones en la bolsa de Argentina, el presidente de EU, Barack Obama, llegó a Buenos Aires.

La última visita que realizó un presidente estadunidense a Argentina fue cuando George W. Bush asistió a la Cumbre de las Américas en 2005, quedó empañada por manifestaciones populares masivas en contra del “imperialismo yanqui”. En esa época, la izquierda latinoamericana estaba en su punto más alto de poder ya que los precios de las materias primas estaban en auge, y la influencia de Estados Unidos en la región disminuyó, su atención cambió hacia los conflictos en el otro lado del mundo.

Pero ahora, los gobiernos de izquierda alguna vez influyentes tanto en Brasil como en Venezuela, están en problemas, lo que abre espacio para que Macri reafirme su liderazgo en la región y mejore las relaciones que se agriaron con países como Estados Unidos y Reino Unido.

Marcos Peña, jefe de gabinete de Macri, dice que el gobierno quiere superar las relaciones “adolescentes” de Argentina con EU.

Pasó de lo que alguna vez se le llamó una “relación carnal” durante la década de 1990, cuando Argentina era un entusiasta seguidor del “Consenso de Washington”, hacia la hostilidad abierta durante el gobierno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El ministro de relaciones exteriores de ese gobierno alguna vez enfureció a los funcionarios de EU al confiscar públicamente equipo sin declarar de un avión de la fuerza aérea de EU que aterrizó en Buenos Aires.

“Los dos extremos son inmaduros”, dijo Peña al Financial Times, y dice que empieza una “nueva fase” en las relaciones de Argentina con Estados Unidos —y con el resto del mundo—, ya que Buenos Aires busca recuperar la confianza tanto de los gobiernos como de los inversores.

“Creemos que la visita de Obama es una muestra de apoyo para este proceso de construcción de confianza”.

Peña reconoció que aunque Argentina tiene “una gran falta de inversión”, el gobierno necesita calmar dos grandes dudas que hay entre los inversores extranjeros, que los economistas dicen son la clave para reactivar el crecimiento que se estancó después de que muchos de ellos se alejaron por las políticas intervencionistas del gobierno anterior.

“En primer lugar, ¿qué garantía tienen de que ahora la situación es sostenible en el largo plazo¿, y en segundo lugar, ¿por qué las cosas deben ser diferentes en esta ocasión? Tratamos de tomar pequeños pasos todo el tiempo para hacer frente a estas dudas”, dice.

Susan Segal, presidenta de la Sociedad de las Américas y el Consejo de las Américas, dice que la visita de Obama a Argentina, que se presenta después de un viaje histórico a Cuba, es una “enorme declaración de confianza” hacia Macri, especialmente si se tiene en cuenta que se da muy pronto en su presidencia.

“Argentina quiere normalizar sus relaciones con el mundo y volver a entrar en la economía mundial”, dice Sega. “Es un momento crítico en la historia de América Latina y para el liderazgo del hemisferio,  Macri puede desempeñar un papel importante, en un momento en que su dirección e ideas son importantes”, agregó.

El significado de la presidencia de Macri se reconoció a través de las visitas a Buenos Aires del presidente de Francia, Fraçoise Hollande, y el primer ministro de Italia, Matteo Renzi.

Macri también causó sensación en el Foro Económico Mundial en Davos en enero, cuando impresionó a los inversionistas por la velocidad de las reformas económicas.

El viernes, el Banco Mundial confirmó que hará nuevos préstamos a Argentina hasta de 4 mil millones de dólares durante los próximos años. Junto con Colombia, Argentina busca convertirse en miembro pleno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, junto con Chile y México, los únicos dos países de la región que hasta el momento ya aceptó la organización.

12

Años de gobiernos kirchneristas que rompió Mauricio Macri con su llegada a la presidencia de Argentina; Néstor Kirchner asumió en 2003 y su esposa, Cristina, siguió hasta 2015.

4,000 mdd

Línea de crédito que dará el Banco Mundial a Argentina durante los próximos años; el país sudamericano busca integrarse a la OCDE.