Apple y Google buscan una parte del mercado de las farmacéuticas

La industria de la tecnología profundiza su interés en el cuidado de la salud y los dispositivos móviles abren nuevos caminos para medir el bienestar.
Jeff Williams en la presentación del programa de investigación de salud de la empresa con sede en Cupertino.
Jeff Williams en la presentación del programa de investigación de salud de la empresa con sede en Cupertino. (Robert Gailbraith/Reuters)

Veinticuatro horas después de que Apple lanzara su plataforma para investigación de salud este mes, decenas de miles de usuarios de iPhone se inscribieron para formar parte de los cinco estudios inaugurales en los que participan algunas de las instituciones médicas más respetadas de Estados Unidos.

Un centro para el cáncer, con afiliación a Harvard, medirá los efectos a largo plazo de la quimioterapia, al pedirle a las sobrevivientes de cáncer de mama que introduzcan información sobre sus niveles de energía y estado de ánimo. Otro, que dirige la Universidad de Stanford, utilizará los sensores del iPhone para investigar la relación entre la actividad física y las enfermedades cardiacas.

El ResearchKit de Apple es el último ejemplo de que la industria de la tecnología profundiza su interés en el cuidado de la salud, mientras que los dispositivos móviles abren nuevos caminos para medir el bienestar.

La gama de aplicaciones, que van desde contadores de pasos y monitores de frecuencia cardiaca hasta kits para pruebas de alcoholemia y monitores de ovulación, ya ofrecen una gran cantidad de información de salud personal. ResearchKit demuestra el potencial de que al agregar estos datos en distintas formas pueden arrojar una luz sobre las tendencias en grupos más amplios de la población.

Jeff Williams, director de operaciones de Apple, dice que el software convertirá al iPhone en una "poderosa herramienta de diagnóstico" y superará algunos de los problemas que enfrenta la investigación clínica, como la dificultad de reclutar pacientes. "Hay cientos de millones de usuarios de iPhone que con gusto contribuirán si es tan fácil hacerlo".

Apple no es el único. Google invirtió en dos compañías que buscan hacer su propia investigación aprovechando la proliferación de datos médicos: 23andMe, una firma de pruebas de ADN que tiene un banco de información genética de los 850 mil clientes que utilizaron el kit de pruebas genéticas de 99 dólares, y Calico, que se centra en enfermedades relacionadas con la edad.

Roche y Pfizer, dos de las farmacéuticas más grandes del mundo, tienen acuerdos con 23andMe para aprovechar estos datos y utilizarlos en investigación. Pero este mes la compañía californiana quiere dar un paso más adelante y convertir su propio empuje en desarrollo de medicamentos al contratar a Richard Scheller, ex jefe de investigación y desarrollo de Genentech, la división de biotecnología de Roche.

Para las compañías tradicionales de cuidado de salud la llegada de Google y Apple a su territorio es inquietante. Solo una fracción del valor de un medicamento es por la pastilla física o la inyección. ¿Los nuevos participantes de Silicon Valley y otros lugares pueden meterse a la fuerza en el proceso de investigación y desarrollo?

David Bates, director de innovación del Brigham and Women's Hospital en Boston, Massachusetts, dice que ese día está muy lejos. Hasta el momento la mayor parte de la actividad se limita a aplicaciones de estado físico que ofrecen información de motivación en lugar de datos de calidad médica verdadera.

"El mayor beneficio (de la salud digital) es para la gente con enfermedades crónicas, pero muchas de estas aplicaciones no se diseñaron para que las utilizaran estas personas", dice. El mercado objetivo es el usuario de iPhone con dinero y obsesionado con la condición física, y no las personas que más necesitan cambiar su estilo de vida.

Para ofrecer un valor real a las investigaciones, las aplicaciones necesitan conectarse con los registros electrónicos de los pacientes, agrega el doctor Bates. En la mayoría de los países quedan importantes barreras de sistema que superar para que esto pase, sin dejar de mencionar la preocupación pública sobre la privacidad de los datos.

Nima Ahmadi, cofundador de Bioniq Health, una startup de salud digital con sede en Palo Alto, California, dice: "La relación señal/ruido en este espacio es uno de los más altos que he visto. Hay mucha gente que hace muchas cosas sin mucha fuerza".

Las aplicaciones con más valor clínico surgen poco a poco, como los monitores de glucosa para ayudar a controlar la diabetes. Pero estos se enfrentan al escrutinio de los reguladores, que planean someterlos al mismo proceso riguroso de aprobación similar al de los dispositivos médicos como los stents cardiacos y los marcapasos.

Joe Jiménez, presidente ejecutivo del grupo farmacéutico suizo Novartis, dice que las industrias de salud y tecnología deben compartir sus conocimientos. Su compañía trabaja con Google en lentes de contacto inteligentes que medirán los niveles de azúcar en la sangre en el fluido lagrimal y transmitirán los datos a un dispositivo móvil. "Novartis es uno de los fabricantes de lentes de contacto más grandes del mundo, pero no sabemos nada sobre los microprocesadores y los sensores", dice.

Al trabajar juntos, continúa, las dos industrias pueden desarrollar tecnologías de vanguardia para ayudar a satisfacer las crecientes necesidades de salud para la población mundial que envejece. Lo que se vuelve cada vez más claro es que Google, Apple y otras compañías quieren una parte del valor que resulte.